Micaela García
Domingo 04 de Junio de 2017

Daniel Carubia, en el centro del juicio al juez Carlos Rossi

El vocal del STJ preside el Jurado de Enjuiciamiento y debe decidir si admite nuevas recusaciones a los legisladores.

Hace unos 50 días, cuando se conocía la detención de Sebastián Wagner por el atroz asesinato de Micaela García,muchos se preguntaban por qué razón estaba libre alguien que había cometido delitos aberrantes y que hubiera podido recibir una condena bastante mayor a los nueve años que se le habían impuesto.


Muchos comenzaron a preguntarse también porqué el juez de Ejecución Penal Carlos Rossi le había permitido acceder a la libertad condicional, y tras ello aparecieron los pedidos de someter al magistrado al Jurado de Enjuiciamiento, para determinar si había actuado irresponsablemente o si se había manejado criteriosamente dentro de los márgenes de sus facultades.


La estrategia de la defensa de Rossi pareció quedar en evidencia, al menos en su primera etapa, apuntada a retrasar el proceso con recusaciones planteadas a los legisladores que integran el cuerpo, un diputado y un senador. Además lo componen tres miembros del Superior Tribunal (STJ) y cuatro abogados inscriptos en la matrícula de la Provincia.


Inicialmente la defensa de Rossi recusó al vocal del STJ Emilio Castrillón; a Ángel Giano, miembro titular por la Cámara de Senadores; a Roque Ferrari, miembro suplente por esa Cámara; a Diego Lara, miembro titular por la Cámara de Diputados, y Rosario Romero, miembro suplente por Diputados.


La razón de las recusaciones fue haber intervenido o tenido interés en el resultado de la causa que motiva el enjuiciamiento, y haber dado consejo o manifestado extrajudicialmente su opinión sobre el caso.


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Al juez Rossi se lo acusa de mal desempeño y falta de idoneidad
Al juez Rossi se lo acusa de mal desempeño y falta de idoneidad


Luego de que las cámaras designaron a los reemplazantes, la defensa de Rossi volvió a recusarlos. Y no resulta descabellado pensar que podría volver a hacerlo contra otros legisladores designados, en caso de se acepte esta recusación, ya que la mayoría de los legisladores (sino todos) estarían incursos en las supuestas causales.


No existe, según lo que se sabe, una manera de resolver el tema, si la defensa del juez Rossi decidiera recusar a todos los legisladores de ambas cámaras, salvo que la presidencia del Jurado decidiera considerar inadmisibles las sucesivas recusaciones.


Actualmente, tras las recusaciones de Lara y de Castrillón, ejerce la presidencia el vocal del STJ Daniel Carubia.


Algunos miembros del Jurado entienden que la estrategia defensiva de Rossi se asienta en esta circunstancia, buscando dilatar los tiempos y sembrar de dudas el proceso para -ante un eventual fallo negativo del jurado- plantear el reclamo ante la justicia ordinaria, por estar el proceso sembrado de situaciones discutibles.


Desde el punto del vista del reclamo uno puede pensar acerca de si el paso del tiempo repercutirá en un menor interés y/o presión social para que se analice la conducta del magistrado. O suponer qué pasará si recusación tras recusación, se llega diciembre o el año que viene sin definiciones.


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Rossi tiene derecho a las condiciones del debido proceso, y eso es lo que se le debe garantizar en el marco del trámite en el que se analice su conducta. Pero en este caso, parecen tener injerencia otras definiciones y posturas.


En ese sentido, las miradas están en estos momentos apuntadas a quien ejerce la presidencia del jurado, Daniel Carubia, que es quien tiene la posibilidad de cortar la cadena de recusaciones, declarando improcedente el mecanismo de la defensa; o seguir dándoles viabilidad.


La pregunta que puede realizarse cualquier ciudadano es sobre los criterios de estas decisiones. Seguramente Carubia no hubiera querido estar en este lugar, porque es posible que su apego a la ley favorezca la estrategia de no poder conformar el Jurado.


Pero también el vocal del STJ queda al alcance de otras suposiciones, como podría ser la de pensar que asume una posición corporativa, intentando cerrar el paso a los cuestionamientos a un par suyo, que además se sabe que en su defensa podrá argumentar razones que involucren a los miembros del Superior Tribunal.


Incluso la defensa técnica de Rossi ha dicho que el juez de Ejecución Penal actuó influenciado por lineamientos emanados del STJ. Por eso, hoy todas las miradas están puestas sobre Carubia, y la decisión que tome respecto del caso.


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