La Provincia
Martes 18 de Julio de 2017

Cumplió su sueño de recorrer solo la ruta Transamazónica en moto

Omar Hernández es paranaense. Transitó casi 5.000 kilómetros, pasando por el camino más inhóspito, y logró llegar a Manaos, Brasil

Omar Hernández ya había hecho otras travesías de riesgo a bordo de su moto, en distintos lugares de Argentina, Bolivia y Perú, pero nunca solo. En ocasiones marchó con su esposa y alguno de sus hijos. Esta vez fue diferente. Salió de Paraná hace 12 días en su moto Honda para cumplir un sueño: recorrer en Brasil la Ruta 319 Transamazónica, conocida también como "Rodovía Fantasma", y llegar a Manaos, bien al norte del vecino país, a casi 5.000 kilómetros del punto de partida.


Situado en una zona de selva, el trayecto ofreció sus mayores obstáculos desde Porto Velho: fueron 888 kilómetros del camino más inhóspito que jamás imaginó, pero nada lo detuvo. "Fue un gran desafío. La Ruta Transamazónica está considerada una de las más difíciles del mundo. No es inaccesible, pero hay que superar un montón de obstáculos por el estado del camino. Me tocó pasar por todo tipo de situaciones, como tener que avanzar por un extenso barrial, con la rueda enterrándose hasta la mitad y aguantando las caídas; o lo opuesto, transitando por partes tan secas, con tanto polvo, que la rueda se enterrada unos 30 centímetros, con una superficie dura abajo, donde no se puede ver lo que esta pisando", contó a UNO desde Manaos, mientras prepara su regreso en barco por el río Amazonas, navegando un par de días hasta suelo argentino para volver a subir a su moto, pero en rutas más amigables: "Ni loco vuelvo a hacer este trayecto", confió ya entre risas, visiblemente feliz por haber cumplido su meta.


"Você tem coragem" fue la frase que más escuchó a lo largo de su recorrido, dicha por tanta gente con la que se cruzó. Y sin dudas requiere coraje aventurarse solo por un lugar donde muchas veces las lluvias torrenciales en una zona selvática dejan trazas absolutamente intransitables, donde la noche encierra el riesgo de ser atacado por animales salvajes y las distancias alejan toda posibilidad de auxilio si el vehículo sufre alguna avería, entre otros peligros que se presentan. "Este viaje era un desafío, una aventura. Lo quería hacer sí o sí, como un forma de probarme a mí mismo y ver hasta dónde me daban los límites y si podía lograrlo. Nadie hace solo este trayecto, hay muchos peligros y no solamente por el estado del camino, sino animales salvajes que comen todo tipo de carne. Esto es la nada, en un camión uno puede pasar la noche adentro, pero en moto no", sostuvo.


Y Omar se encontró con numerosas dificultades, pero las fue superando: "Me generaba dudas cómo iba a encarar esto. Hablamos de terrenos realmente intransitables con trayectos de más de 750 kilómetros. Tenía que elegir una buena cubierta, porque es zona lluviosa, y que sirva para caminos polvorientos. Llegué bien hasta Comunidad Realidade, un pueblito que hay en el camino desde Porto Velho a Manaos. Manejé entre el polvillo y zafé de caer en varias oportunidades. Después de ese trecho el cuerpo me pedía parar. Eran las tres de la tarde pero me quedé a hacer noche ahí", relató.


"Cuando amaneció estaba lloviznando y dudé si seguía. A través de un camionero supe que más adelante había buen tiempo y emprendí la marcha junto a él, delante del camión, que llevaba mi mochila con mis herramientas y de alguna manera nos íbamos custodiando por si alguno se empantanaba o yo me caía. De hecho me caí varias veces con la moto, pero pude seguir", expresó.


La marcha continuó a no más de 25 kilómetros por hora, a veces menos por el mal estado del camino. Luego de detenerse a comer, el camión tomó la posta y la moto quedó detrás, con la mala suerte de que la cadena se cortó sin que nadie lo viera y lo ayudara. Con esfuerzo, regresó hasta un poblado situado a 5 kilómetros, empujando el vehículo para pedir auxilio. "No tenía mis herramientas y con un martillito la arreglé como pude y seguí", rememoró.


Omar prosiguió por la derruida ruta, pero lo sorprendió la noche, con un enjambre de mosquitos de gran tamaño y hambrientos de por medio. Con la suerte de su lado, pasó por el lugar otro camión y sus conductores le sugirieron seguir detrás de ellos para llegar a alguna localidad cercana. Un puente derrumbado en el camino, la rotura definitiva de la cadena en el trayecto, cargar la moto en el camión para llegar a una zona urbanizada donde conseguir repuesto, arreglarla, caerse y desgarrarse un muslo y lastimarse una pierna, fueron peripecias que tuvo que ir sorteando en el camino.


Finalmente el lunes llegó a Manaos, cruzando en balsa, y todo se tornó más ameno. En una agencia de Honda le pusieron a punto la moto, lo contactaron con fabricantes de esta marca en América que le organizaron una conferencia de prensa para contar su periplo y dar cuenta de la nobleza de la máquina con la que consiguió llegar a destino.


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Obstáculos. Barro o polvareda dificultan la marcha.
Obstáculos. Barro o polvareda dificultan la marcha.



Cumplir metas y sueños



Mientras prepara el regreso a su casa en Paraná, Omar hizo un balance de su aventura: "Lo mejor de todo esto sin dudas por lejos es haber conocido tanta gente, con una idiosincrasia diferente, en un lugar donde todo el mundo piensa en trabajar y se notan los adelantos en lugares tan alejados. Las personas son tan simples, se brindan por completo y me han atendido muy bien. Dicen que nadie es profeta en su tierra y realmente valoraron el hecho de emprender una travesía tan larga y con tantos riesgos en el medio", afirmó el hombre, que a sus 57 años disfruta de los desafíos que emprende. A su vez, comentó: "La gente de Brasil me alentaba en el camino, pero en Paraná nadie estaba de acuerdo con que hiciera esta travesía, menos mi esposa, pero de todas maneras siempre me apoya y le agradezco a ella sobre todo su tolerancia y comprensión. Se casó con alguien que dice, hace y vive de manera diferente, para bien o para mal, pero libre y coherente con mis convicciones".


"Le agradezco también a mis hijos, que me brindaron los mejores deseos, y a muchísimos amigos, que por diferentes razones no pueden acompañarme aunque quisieran", dijo por último, con la satisfacción inigualable que siente quien es capaz de enfrentar los mayores desafíos para lograr cumplir sus sueños.



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Datos

* La Rodovia Transamazônica es la tercera mayor carretera de Brasil, con 4.977 km de recorrido.

* La Ruta BR319 Transamazónicas es conocida como "Rodovía Fantasma" y une las localidades de Porto Velho y Manaos.

* Este trayecto atraviesa zonas selváticas, lindantes al río Amazonas, y recorre 888 kilómetros de camino en muy malas condiciones, con largos trechos sin asfalto y con zonas asfaltadas pero derruidas y sin mantenimiento.


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