La Provincia
Jueves 21 de Septiembre de 2017

Comisión Técnica Mixta de Salto Grande: manejos irregulares en la delegación argentina

Sectores gremiales dejaron trascender preocupación por decisiones negativas para la empresa

Hay mar de fondo en la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande, y en ese contexto se van conociendo detalles del conflicto entre autoridades uruguayas y argentinas, cuya prolongación podría llevar a ese ente a una virtual parálisis.

El conflicto surgió con el intento del titular del presidente de la delegación argentina, Roberto Niez, de desplazar al actual gerente general, Francisco Pérez, un profesional de reconocida trayectoria profesional en varios sectores de la empresa. El desplazamiento de Pérez, presentado como una promoción, permitiría colocar en su lugar a Manuel Irigoyen, cuyos antecedentes son bastante menores en comparación, al menos para el cargo en disputa.

El intento de reemplazo se realizó desconociendo elementales procedimientos internos, que establecen que al ser un organismo binacional, la designación de funcionarios requiere la aprobación de las delegaciones de ambos países. Por ese motivo la delegación del Uruguay rechazó las modificaciones.

Se señala en los pasillos de la delegación que la postulación de Irigoyen habría surgido en veladas sociales con su vecino Hugo Mayer, secretario de la delegación argentina, a quien todos señalan como el auténtico patrón de la delegación, quien tendría una enorme incidencia en las decisiones del presidente Niez.

Mayer también es visto por el personal argentino como el responsable del desmantelamiento de los equipos técnicos, al impedir o retrasar el cubrimiento de cargos dejados vacantes por jubilaciones; o peor aún, al permitir que los mismos hayan sido ocupados por uruguayos. El malestar que produjo esta estudiada displicencia continúa creciendo.

Según estos rumores, en la delegación uruguaya no salen de su asombro por el absoluto desconocimiento de Mayer de las normativas que rigen al Organismo Binacional, llevando a que Niez incurra en torpeza e incluso quedando muy mal parado frente al resto de la CTM.

Les llama la atención que el intento de desplazar al actual gerente general se dé en momentos en que Salto Grande está iniciando un programa de reequipamiento, habiendo realizado importantes inversiones durante la anterior gestión para recuperar el retraso ocurrido durante los años 90.

Este proceso, que ha sido reconocido por expertos internacionales que recientemente auditaron la represa, estaría quedando intencionalmente postergado por este conflicto, señalan con preocupación fuentes gremiales.

En el mismo sentido, traen a colación el hecho de a Irigoyen ya había tratado de imponerlo como su sucesor un exgerente general de Salto Grande, conocido impulsor del achique y privatización de la represa, y que hoy opera en las sombras desde la Secretaría de Energía.

La delegación uruguaya tampoco cree que sea casualidad que el desplazamiento de Pérez ocurra cuando se están renegociando convenios con otras empresas eléctricas, que actualmente resultan ruinosos para el organismo. Tampoco es casualidad que una de esas empresas (Litsa) pertenezca al grupo Macri, y que uno de sus ejecutivos sea hermano de Raúl Bobillo, otro de los delegados argentinos.

Fuentes sindicales no dudan en que todo es parte del mismo proceso: el achique del personal, la postergación de inversiones y la actuación en las sombras de personajes ligados a los intentos privatizadores de los 90, lo que no puede ser visto sino como una reedición del conocido proceso de dejar que falte personal capacitado y repuestos para que el equipamiento se deteriore y después justificar el pase a manos privadas.

Todo esto no ha hecho otra cosa que sembrar desconcierto y temor al personal argentino, ya que se teme una persecución política que termine en despidos, como ocurrió en otros organismos del Estado.

Se vislumbra también que el intento de nombrar a Irigoyen es solo una pantalla temporaria, dada su proximidad a la jubilación, para luego ascender vertiginosamente a uno de los 'jóvenes talentos' que Mayer está promocionando activamente.

Recientemente Mayer publicó que por una cuestión biológica "todo el cuadro gerencial de la delegación argentina ante la CTM deberá ser renovado en un período no mayor de cinco años". Tal noticia no solamente es inexacta, sino que oculta que quien se debe jubilar es el propio Mayer, en poco más de un año; de allí su apuro en nombrar "cuadros adictos" aceleradamente.

Veteranos trabajadores, ingresados en tiempos de Raúl Alfonsín y simpatizantes del radicalismo, señalan lo rápido que un 'joven talento' cambió de preferencias políticas, ya que ingresó y fue promovido durante la anterior gestión, de la que no se le conocen críticas, llegando incluso a ser ladero de un antiguo delegado en un viaje internacional.

Las notas emitidas por las dos delegaciones, sumadas a los trascendidos y declaraciones periodísticas que más que desmentir confirman lo que son secretos a voces, hacen que la delegación argentina sea vista como un barco sin rumbo, cuyo presidente es manipulado por un secretario, y que a más de un año de estar en funciones aún no ha entendido cómo funciona Salto Grande ni se le conoce proyecto importante más allá de eslóganes como "generación positiva".

Son tiempos tormentosos para una empresa binacional de prestigio, que es vista como una de las pocas "joyas de la abuela" que no fue liquidada por la anterior oleada privatizadora.

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