Tecnología
Sábado 02 de Septiembre de 2017

César Cerrudo lo hizo otra vez, ahora descubrió la peligrosidad de los robots

El hacker paranaense explicó a UNO el trabajo que presentó en Singapur junto a su socio Lucas Apa. El experto de seguridad informática adelantó que, en tres años, los robots estarán por todos lados.

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En este video se observa como los robots ya forman de la vida cotidiana. Aparecen hogareños, los que atienden en comercios y los que trabajan en la industria.

Tener uno en casa, por ahora es bastante caro. Cuestan unos dos mil dólares y las funciones, en Argentina son limitadas, en principio por la pésima conexión a Internet.

Suponiendo que tenemos el dinero, acceso a una red rápida y ganas de hablar con una máquina, ya lo podemos hacer.

Es más, dentro de dos o tres años, estarán por todos lados como hoy sucede con los teléfonos o televisores inteligentes.

Al principio de todo, para muchos, fue muy difícil acceder a la primera computadora. Bueno ahora tenemos una de escritorio, una notebook, una en el bolsillo (con un celu de gama media) y una tableta en la mochila.

Cuando la tecnología de los robots se vuelva más barata, el precio de mercado bajará y hasta habrá promociones.

Sabiendo todo este panorama, el hacker César Cerrudo junto a su socio Lucas Apa comenzaron a investigar la "seguridad" de estos robots.

Se bajaron los software que "le dan vida" a las máquinas y encontraron gravísimas falencias de seguridad.


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Un hacker puede entrar al software de un robot y hacerle hacer lo que él quiera. Cerrudo y Apa lo demostraron en una conferencia que realizaron en Singapur.

César, que reside en Paraná, ya había llamado la atención del mundo cuando hackeó los semáforos de Nueva York para evidenciar que eran inseguros y podían generar un caos generalizado llegando a costar vidas.

"Si bien es parte de mi trabajo, por más que no me paguen lo haría igual porque me gusta", le contó a UNO sobre la tarea que se basa en identificar nuevas tecnologías y ver que sean seguras. En el que caso que tengan fallas busca que sean arregladas antes que alguien las utilice para hacer mal. Si esto sucede con los robots él define que la vida "será un desastre".


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El robot que saca fotos y las sube en forma directa a las redes es uno de los que tiene problemas de seguridad. Un hacker, si tiene ganas, puede utilizarlo como una cámara para conocer todos los movimientos dentro del hogar.

Además de ser un espía también puede causar daños materiales en un comercio o tratar mal a los clientes garantizando una mala experincia lo que representa no volver nunca más a ese local.

También pueden hacer las compras, porque escuchan con los micrófonos, y hacen la orden al supermercado. Te reciben en los aeropuertos y después en los hoteles.

El gobierno de Japón invierte millones de dólares para que los robots brinden servicios médicos. Porque pueden cuidar a personas mayores y volverse sus compañeros a toda hora.

Cerrudo remarca que así como llegaron los teléfonos y televisores también aparecerán los robots. Por todos lados y más de uno por hogar.

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En la conferencia de Singapur alertaron al mundo que, los robots colaborativos (co-robots) son los más peligrosos porque tienen mucha fuerza y puden llegar a matar de un golpe. En realidad ya lo hicieron.

Si bien hace décadas que hay robots en las fábricas, hoy trabajan con las personas, interactúan y en algunas empresas están muy cerca y se pasan elementos.

Cerrudo y Apa decubrieron que, si alguien quiere hacer mucho daño, lo puede hacer modificando la programación. Vuelven al compañero en un asesino con mucha potencia.
"Puede lastimar a una persona, prender fuego tu casa, se vuelven un arma que se puede programar y utilizar a distancia", explicó con su particular tranquilidad.

¿Qué dicen las empresas fabricantes de robots? César reconoció que más o menos sus respuestas fueron estas: "gracias; muy interesante, tenemos que hacer algo. Gracias lo vamos a solucionar" o "no, no podemos solucionarlo".

Cerrudo advirtió que en este tipo de proyectos la seguridad se tiene que tomar desde la primera etapa del desarrollo porque trazando una analogía con la construcción de un edificio, si se equivocan en los cimientos, por más arreglos que se realicen, al primer movimiento todo se desmorona.

La esperanza que queda está basada en que las empresas intenten evitar "la mala prensa" y busquen seguridad desde el primer boceto.

La realidad marca que tanto las multinacionales como los gobiernos seguirán desarrollando robots y ahora tienen la idea de armar un combo con la inteligencia artificial. Es decir máquinas que manejen otras máquinas en campos tan sensibles como los de Defensa y Seguridad.

Es decir que en un par de año las protestas podrían llegar a ser controladas por autos que trasladen robots que son manejados por humanos a distancia y que a su vez buscarán soluciones en la inteligencia artificial.

Para intentar cambiar este escenario, Cerrudo, Apa y otros tantos del mundo de la tecnología están tomando medidas.

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