Salud
Martes 19 de Septiembre de 2017

Celebra hoy 30 años el Colegio de Kinesiólogos de Entre Ríos

Fueron 20 profesionales los que impulsaron el proyecto de ley, que finalmente se aprobó en 1987. Hoy cuentan con 1.500 matriculados

Hoy se cumplen 30 años de la aprobación de la Ley Nº 7.904, que estableció la creación del Colegio de Kinesiólogos de Entre Ríos (Colkiner). En este marco, el sábado hubo un acto para celebrar este aniversario y brindar un reconocimiento a quienes en 1984 impulsaron el proyecto para darle un marco legal a la profesión, que finalmente se convirtió en norma el 19 de setiembre de 1987, y a todas aquellas personas que trabajaron desde entonces para que la labor de los kinesiólogos se siga expandiendo y perfeccionando.

María Laura Assumpcao, actual presidenta de la institución –que funciona en bulevar Racedo 57–, contó a UNO: "La historia del Colegio nace en la década del 80, con el retorno a la democracia, cuando el gobernador de ese entonces, Sergio Montiel, invitó a que se empiecen a gestar los colegios profesionales en las distintas disciplinas".

A su vez, recordó que en aquel tiempo la carrera solamente se podía estudiar en Córdoba, Buenos Aires o Corrientes. Pasaron varios años hasta que se creó en Villaguay la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría, que funciona bajo la órbita de la Facultad de Ciencias de la Salud, dependiente de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), desde donde egresa la mayor cantidad de profesionales que prestan servicios en la provincia.

"Cuando se impulsó la colegiatura aún había pocos profesionales: eran 20 kinesiólogos en Entre Ríos que encararon este trabajo y fue labor de ellos empezar a gestar este proyecto de ley que en una asamblea en 1984 se aprobó e ingresó al Ejecutivo provincial, hasta que el 19 de setiembre de 1987, tres años después, se convirtió en ley y entonces nació el Colegio de Kinesiólogos de Entre Ríos", explicó.

En la actualidad, el Colkiner lleva registradas unas 1.500 matrículas, aunque son alrededor de 1.200 las que están vigentes, debido a que muchos profesionales con el paso de los años ya se han jubilado o retirado. "Se otorgan en promedio unas 10 matrículas nuevas mensualmente a profesionales que se reciben en Villaguay, la facultad más cercana en la región", contó Assumpcao.

Asimismo, recordó que dentro de las funciones que tiene el organismo se incluyen la de otorgar las matrículas, gobernarlas, controlarlas y combatir el ejercicio ilegal de la profesión. Además del Colegio, existen en el ámbito de la kinesiología dos entidades gremiales, que son la Unión de Kinesiólogos de Entre Ríos y la Asociación de Kinesiólogos de Entre Ríos. "Son dos entidades que son optativas para los colegiados", aclaró.

Haciendo un balance del crecimiento que tuvieron tanto el Colegio como la profesión en las últimas tres décadas, sostuvo: "La actividad ha crecido muchísimo en estos 30 años. Al comienzo de la profesión los 20 profesionales que impulsaron la colegiatura trabajaron duro para que este proyecto se concretara. Antes éramos nombrados masajistas y solo abarcábamos la kinesiología respiratoria, traumatológica y neurológica. En cambio, en la actualidad la profesión se expandió a muchas otras ramas, que incluyen la estética, la hidroterapia y la equinoterapia, entre otras".

Por otra parte, refirió a los adelantos tecnológicos que hubo al servicio de la labor de los kinesiólogos, que a su vez demandan mayor capacitación. Sobre este punto, destacó: "Es otra de las funciones a la que estamos abocados en el Colegio, la de brindar cursos para que los matriculados se puedan capacitar y estar en continuo crecimiento profesional, para que no tengan que irse de la provincia a perfeccionarse o a estudiar algo. La idea es que se queden con nosotros, así que invitamos a disertantes nacionales e internacionales a que nos acompañen y les ofrecemos este servicio a nuestros colegiados".

Por último, Assumpcao valoró lo que significa a nivel personal estar al frente de la institución en el marco de este importante aniversario: "Creo que cuando uno comienza a formar parte de un consejo directivo no tiene idea de la función que está tomando, y una vez que se va involucrando se encuentra con muchas satisfacciones, ya que es una labor muy linda, y es muy emotivo poder desarrollarla al cumplir los 30 años el Colegio. Para mí significa un crecimiento personal y profesional, que compromete todas las ganas de ir adelante, con cambios y obviamente con la idea de seguir creciendo", dijo a modo de conclusión.



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