La Provincia
Martes 29 de Agosto de 2017

Caída de la demanda en el rubro editorial genera mayores desafíos

El aumento de los insumos, que impacta en el valor final de los libros y otras publicaciones, redefine el consumo de los lectores locales

A mediados y finales de cada año, la Cámara Argentina del Libro (CAL) realiza un balance para medir y analizar las variables del sector. En este marco, la semana pasada sus referentes señalaron que el aumento en las importaciones, que podría alcanzar cifras récord, es el dato que más preocupación causó entre editores, libreros y distribuidores, ya que da cuenta de los altos costos que tiene la producción local y, por ende, su baja competitividad editorial en el mercado internacional.
Si bien están lejos de las inquietudes de las grandes editoriales que deben enfrentar este tipo de inconvenientes, quienes a nivel local apuestan al desarrollo de la edición de libros y otro productos afines no están ajenos a los procesos que requieren lidiar con determinados obstáculos, muchos de ellos vinculados a la suba de los insumos como papel o tóner, entre otros, que consecuentemente encarece el valor del producto final.
Sobre los costos de producción, Guillermo Soldini, quien es uno de los titulares de Delta Editora –que se destaca por la edición de textos vinculados al ámbito jurídico pero además trabaja en otro tipo de publicaciones– comentó a UNO: "En los dos últimos dos o tres años los insumos pasaron a valer el doble o más. Se han incrementado mucho, aunque las subas fueron dispares según lo artículos. Nosotros vendíamos libros a 25 o 30 pesos por unidad y ahora a menos de 60 pesos no lo podemos hacer. Estamos hablando de una unidad de costo en lo que es la producción".
Los costos, pero además los cada vez más fragmentados hábitos de lectura, repercuten a su vez en la demanda de libros, seriamente afectada no solo en la Argentina sino en diversos países del mundo. No obstante, a nivel nacional la caída del consumo ronda el 25%, según datos de la CAL. En este contexto, quienes requieren los servicios de alguna editorial para sus producciones reducen también sus pedidos. Al respecto, Soldini señaló: "Antes se hacían tiradas de 400, 500 o 1.000 libros; hoy ha bajada a 300 o 200, e incluso 100 ejemplares. Se hacen los pedidos en base a la demanda que va habiendo: si las ventas son buenas se hace otra edición o se realiza una reimpresión, pero las tiradas grandes ya no existen".
Por otra parte, indicó: "Nosotros nos dedicamos a la venta de libros, sobre todo referidos a lo jurídico, pero en el caso de la edición y la impresión están abiertas a terceros que requieran cualquier tipo de publicación. En este sentido, conocemos los distintos panoramas. En lo que es la importación de libros extranjeros, la apertura del mercado contribuye, porque hay material específico del Derecho que nos piden los clientes y si no está abierta la importación hay que hacer un gran recorrido para traerlo y tiene un costo alto. En cambio, cuando se abre, en ese sentido es beneficioso. Y no creo que genere competencia, al contrario".

Lidiar con las competencias
Desde hace décadas la posibilidad de fotocopiar textos acecha a la industria editorial, que se ve afectada por la reproducción –a veces indiscriminada– de libros y otros materiales impresos. "Sobre todos el tema de las fotocopias se da en lo que son los estudiantes, y en nuestro rubro sobre todo con los alumnos de Derecho. Es similar al problema que tienen las discográfica y la industria del cine con los CD y las películas truchas", expresó Soldini.
A su vez, refirió a un competidor relativamente nuevo para el sector de las editoriales abocadas a plasmar sobre todo en papel sus producciones: "También está la cuestión de buscar el material en Internet en lugar de comprar un libro con la información que se necesita. Incluso, previo a comprar un libro, uno se fija si lo encuentra en Internet a ese mismo material. Lo que hay que tener en cuenta es que no todo lo que hay en Internet es 100% confiable", advirtió por último.


El afecto por el libro impreso
Lejos de un perfil netamente comercial, en Paraná surgieron en los últimos años editoriales que mantienen sobre todo un vínculo sentimental por la figura del libro y en su valorización promueven su producción para alentar a los escritores a publicar sus obras, facilitándoles el acceso a poder concretar este paso y no tener que lidiar con las sinuosas exigencias y los suntuosos costos de grandes editoriales.
Tal es el caso de Abrazo Ediciones, que cada año llega a editar cuatro títulos en promedio. "La nuestra es una editorial chica. Hacemos tiradas muy cortas, a partir de los 100 ejemplares, y reimprimimos en el caso de que se sigan vendiendo. Trabajamos en una escala pequeña, que podemos manejar sin que interfiera en la economía hogareña, y hemos logrado que la editorial se autosustente, es decir que vamos generando los recursos que nos permiten seguir editando", comentó Maximiliano Sanguinetti, uno de sus responsables, quien a su vez señaló a UNO: "Privilegiamos producciones locales y regionales. Trabajamos más que nada por afinidad con el autor, con el material, o sea que nos manejamos con una lógica más de los afectos que por lo estrictamente comercial".
Acerca de la dinámica de trabajo, contó que no se le cobra al autor la edición del libro, sino que en Abrazo Ediciones se hacen cargo de la inversión y de los gastos. "Después le damos una proporción de la tirada al autor, y nosotros nos encargamos de distribuir los demás personalmente y vía Facebook, y hacemos envíos si nos piden alguno del interior o de otras provincias. Hacemos una presentación de cada uno de los títulos y los domingos a la mañana estamos con una mesa en la feria de Salta y Nogoyá", afirmó.
Sanguinetti confió que este escenario de la feria de Salta y Nogoyá les aporta una muy buena experiencia, sobre todo porque les permite llegar a un público que no es el habitual en los espacios donde se encuentra material de lectura de autores locales y regionales. "Llegan personas con las que como editorial generalmente no tenemos contacto, y la verdad es que la experiencia es buenísima, porque la gente ve que se trata de un producto local, que está hecho prácticamente de manera artesanal, y siempre apuesta y apoya esto", expresó.
Sobre la iniciativa de llevar adelante este tipo de emprendimiento, contó que junto a su compañera Fernanda Puglisi pensaron en editar sus propios trabajos, basándose en la experiencia previa de Sanguinetti en publicaciones independientes a partir de la autoedición. "La idea es actuar por contagio, y no poner una distancia entre el editor y el potencial editor. Lo que buscamos que quien vea nuestro trabajo piense que también lo puede hacer por sí mismo, y eso es hermoso", concluyó.

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