Maltrato Animal
Lunes 04 de Septiembre de 2017

Caballos recuperados tienen una oportunidad de vivir sin maltrato

En la compleja problemática de la tracción a sangre, cuidadores se ocupan de devolver el bienestar a los equinos que recibe la comuna

Tras un nuevo intercambio de caballos por motocarros, en el marco del programa Recuperadores de Derechos, hace tres semanas la Municipalidad de Paraná recibió 19 equinos. Los mismos fueron revisados por el cuerpo veterinario de la Dirección de Salud Animal y dados en custodia a cuidadores previamente inscriptos en el registro dispuesto por la comuna, quienes tienen de ahora en más la responsabilidad de brindarles las atenciones necesarias para que puedan recobrar la salud y el bienestar perdidos a causa de una vida llena de sacrificios y penurias.

Isabel Mariana, titular del organismo, señaló que además hay cinco ejemplares alojados en el predio del Parque Botánico, donde están completando un proceso de recuperación luego de ser recibidos en el marco del mismo programa o porque llegaron a causa de algún tipo de maltrato por parte de quienes eran sus propietarios. "La mayoría está desde el año pasado. Hay algunos que ya están en condiciones de ser dados en adopción.

En uno de los casos estamos esperando la autorización de la Justicia, porque el caballo ingresó a través de Fiscalía, antes de la aprobación de la ordenanza", dijo la funcionaria, en referencia a la Ordenanza municipal Nº 9.537, promulgada a principios de este año para erradicar la tracción a sangre. A su vez, indicó: "Son diferentes casos. Hay otro que está listo para dar en adopción pero previamente hay que castrarlo. También hay una yegua preñada que no será entregada en este momento y hay dos que están en plena recuperación y que están ahí producto de un secuestro que se hizo al constatarse maltrato".

En medio de la problemática de la tracción a sangre en Paraná, que es compleja y dramática, se busca avanzar en el restablecimiento de la dignidad de los caballos que han sido sometidos a un trabajo que muchas veces los lleva a una situación desesperante. No obstante, cabe aclarar que no en todos los casos ha habido un castigo deliberado que conlleva a hacer sufrir al animal, sino que los contextos de vulnerabilidad social redundan en que sus dueños no pueden dar respuestas a una alimentación y a un descanso adecuados, a una atención veterinaria que prevenga enfermedades o sane las heridas que el trajín cotidiano de tanto andar ocasiona, indefectiblemente.

"Muchas familias tienen un sentimiento y les cuesta desprenderse de su caballo e intercambiarlo por un motocarro. Por eso buscamos que los cuidadores que se hacen cargo luego tengan un predio rural o periurbano. Eso es muy importante para que quien lo cedió no siga en contacto, ya que les cuesta el desapego, porque muchos han tenido al equino criándolo junto con sus hijos", analizó Mariani, a la vez que recordó que el intercambio es voluntario, en el marco de un trabajo previo que realizan desde las secretarías de Derechos Humanos y de Desarrollo Social, en el que se invita a las familias de los barrios más postergados que son dueñas de un caballo a participar del programa: "Muchos no aceptan y otros sí", aclaró.

Amor y paciencia
En el caso de quienes se inscriben como cuidadores para darle un nuevo destino a los equinos recuperados, "llegan movilizados sobre todo por el amor", según afirmó Mariani, un requisito que es fundamental, al igual que la paciencia, para que el caballo recuperado pueda integrarse a su nueva vida: "No son las mejores condiciones en las que se recibe a los caballos. Además de que algunos puedan estar maltratados, suelen estar mal alimentados, sin herraduras o con las mismas mal colocadas, con los ojos lastimados, o con algunas heridas viejas que no han sido tratadas, con las patas inflamadas. El candidato a tener la adopción, porque primero es un tenedor, un cuidador, y a los dos años se les da la tenencia definitiva, saben que deben trabajar con el animal, porque no siempre son tan pacíficos, han estado mucho en la calle, en el medio del tráfico, traccionando a lo mejor mucho peso, castigados, hambreados", sostuvo.
Entre los requerimientos que el municipio exige a quienes se inscriban como cuidadores se pide tener espacio suficiente y apto para el animal, con un mínimo de 300 metros cuadrados para que pueda estar en un ambiente donde pueda esparcirse. El perímetro debe estar debidamente cercado, con medidas de seguridad necesarias para evitar la fuga, y tener un lugar destinado al resguardo del mismo. "Además el cuidador deben tener las condiciones para alimentarlo, les preguntamos si tienen otros equinos, si son machos o hembras, porque tampoco queremos darlos para que los lleven con intenciones de procreación. Son animales que en general están en un estado regular y habitualmente deben ir a un lugar para descansar y recuperarse, por eso exigimos que designen un médico veterinario, que es el que estará a cargo, y periódicamente deben ir presentándonos certificados de vacunas, de salud, enviarnos fotos", explicó la directora de Salud Animal, quien recordó que el registro para inscribirse sigue abierto, ya que está proyectado un nuevo intercambio de 20 motocarros por caballos entre el 15 y el 20. En este sentido, quienes deseen tener un caballo en tránsito con derecho de adopción, pueden acercarse con su documento de identidad a la oficina de la Dirección General de Salud Animal, ubicada en Moreno 164, de lunes a viernes de 8 a 13.
Desde el municipio se aclaró que "los equinos machos se entregan castrados y con una evaluación física de un médico veterinario, y para llevar tranquilidad a la población, personal de la Dirección anteriormente mencionada junto a profesionales harán controles periódicos de los animales y del espacio donde estén alojados". Por otra parte, recordaron que queda prohibida la utilización del equino para traslado de carga de cualquier tipo.

Sin participación del fiscal
La imagen de un caballo desplomado sobre el asfalto, exhausto de trabajar, visiblemente desnutrido y muchas veces castigado para que rinda más o por otros motivos, causa un dolor extremo. Incluso ha habido yeguas preñadas y a punto de parir que agotadas se rinden y caen en la acera sin más fuerzas para seguir viviendo. Se trata de una problemática compleja en la que la vulnerabilidad social de los propietarios de los equinos hace más dramática la situación.
No obstante, desde que se promulgó la Ordenanza Nº 9.537 para erradicar la tracción a sangre a principios de este año, se estableció una serie de medidas para ir retirando paulatinamente la circulación de los carros tirados por caballos. Según lo indica el articulado, la implementación de la restricción es de manera gradual y comenzó a regir en el centro para seguir avanzando hacia la periferia de la capital provincial.
Isabel Mariani, directora de Salud Animal de la Municipalidad, destacó: "La implementación de esta normativa "no solo regula los operativos en la calle para quitar la tracción a sangre, sino que es una herramienta que nos sirve para poder actuar sin la intervención de un fiscal, salvo que haya maltrato y se infrinja la Ley de Protección Animal".
"Eso nos permite que si vemos en la calle por ejemplo traccionar mayor carga de la permitida, podemos quitar el caballo y secuestrar el carro", explicó la funcionaria, quien recordó que en muchos casos donde se secuestra el animal por maltrato, personal municipal suele recibir graves amenazas de parte de sus propietarios para que se los devuelvan.

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