Paraná
Viernes 15 de Septiembre de 2017

Bajada Grande en alerta por venta polémica e inconsulta de tres grandes predios del Estado

Frente a un silencioso plan de negocio inmobiliario, vecinos se unen en defensa de un proyecto de desarrollo urbano que favorezca intereses y necesidades de espacios colectivos, en una zona histórico y postergada

Alertados por la colocación hace poco más de un mes, de carteles de venta en uno de los tres grandes predios propiedad del Estado nacional que se encuentran ubicados en sectores estratégicos del barrio, un grupo de vecinos de Bajada Grande comenzó a unirse, frente a un proceso que asoma rodeado de falta de información, incertidumbre y falta de debate social en torno a los bienes públicos. Como es recurrente en la capital provincial, sectores estratégicos urbanos son incluidos en negocios inmobiliarios sin siquiera haber sido sometidos a una profunda y participativa discusión pública.

Ahora, el turno le tocó al barrio donde comenzó a crecer la ciudad, que goza de una identidad propia y con un particular sentido de pertenencia. Allí, tres grandes predios que décadas atrás pertenecían a la exempresa Gas del Estado, fueron puestos a la venta por una inmobilaria local: uno de ellos, de una hectárea, está ubicada en el tramo final de calle Larramendi, frente a la zona de pescadores; otro, sobre la misma arteria pero en la acera sur de Larramendi, lindante a la aceitera, conocido por estar ocupado en parte por una laguna que ha generando diversos problemas de carácter ambiental en distintos años; y finalmente, uno de los más atrayentes para el negocio inmobiliario, es un terreno de alrededor de dos hectáreas, sobre el río Paraná, con muelle propio, y pegada a una empresa arenera.
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Sorprendidos por la puesta en venta, vecinos del barrio se fueron uniendo y desde hace más de un mes, todos los miércoles analizan la situación y los pasos a seguir, anay quienes ven en cada metro cuadrado de la ciudad, una oportunidad para mercantilizar la vida. Y hay otros que vemos en cada centímetro que le queda a la propiedad pública, que ahí reside una memoria colectiva que debemos resguardar, porque se juega el futuro de los chicos", reflexionó el histórico dirigente ambientalista Daniel Verzeñassi, quien acompaña –o en palabras suyas "nos acompañamos–, con la causa de los vecinos de Bajada Grande.

"Esto tiene que ver con lo que está pasando con el Parque Nuevo Varisco. Queremos que Bajada Grande sea un tema de conversación pública, que sea un tema de decir, hacer y pensar de toda la ciudad porque Bajada Grande es de Bajada, y de toda la ciudad. Hay quienes ven en cada metro cuadrado de la ciudad, como una oportunidad para mercantizliar la vida, y hay otros que vemos cada centímetro que le queda a la propiedad pública, entendemos que ahí reside una memoria colectiva que debemos resguardar porque ahí se juega el futuro de los chicos. Necesita la ciudad de Bajada, como siempre lo fue en lo cultural, una parte viva del quehacer local de la vida social", agregó.

En ese marco, el dirigente hizo hincapié en la enorme posibilidad de que estos predios se constituyan en espacios terapéuticos. "En el mundo –planteó–, ese mundo que tanto miran los cipayos y desconocedores de la historia propia y miran al mundo embelasados, no alcanzan a ver lo que comenzó el mundo a defender esos lugare para para si mismo, esos espacios que resguardan para recuperar la salud y mejorar la calidad de vida". Y añadió también que no se puede permitir que se borren los pedazos de historia de una comunidad, enajenando los bienes públicos para el sector privado inmobiliario. "La memoria de una ciudad no pueden borrarse, y lamentablemente uno puede observar que hay un avance fuerte para borrar la memoria, a veces por caminos que uno ni sospecha que tiene ese sentido, pero hasta con el nombre de las calles de una comunidad se empieza a borrar memoria. Porque el objetivo que tiene es ocupar territorialmente, sin resistencias, porque la memoria es una fuerte trinchera de las resistencias es que el negocio inmobiliario quite una enorme posibilidad de progreso y mejora del barrio, que permitiría que esos espacios sean de uso público para la recreación y el esparcimiento, la habilitación de un centro cultural e inclusive para brindar un lugar para la producción agraria. Pero fundamentalmente, pretenden que tome estado público, y que la decisión no quede en unas pocas manos, y a espaldas de los vecinos.

Según contaron a UNO, en el predio ubicado en calle Larramendi –que oficiaba de depósito de Gas del Estado– y en el que está ubicado sobre el río Paraná, está ocupado por serenos que quedaron de la época cuando la aceitera funcionaba a pleno, y hacía uso de esas instalaciones.

En ese inmueble que ostenta una construcción histórica, los vecinos tienen planeado la concreción de un centro cultural, que tanto favorecería para el rescate y revalorización del barrio. Pero también buscan dar distintos usos, acordes a las necesidades. "Hay chicos de acá, que no conocen o han ido una o dos veces al centro. Acá tienen la escuela, el hospital, pero no tienen dónde jugar, y lo hacen en la calle", contó Juan Cruz Arispe.
Desde hace muchos años, comisiones vecinales, e instituciones como el centro de jubilados, escuela y hasta vecinos en forma particular, motorizaron distintas iniciativas para el aprovechamiento de los espacios, pero nunca prosperaron por la falta de apoyo oficial.
Eduardo Acosta, titular del centro de jubilados Luz de Vida, mencionó que la institución ha insistido recurrentemente con distintas ideas. De hecho, dijo, parte del terreno donde se encuentra la laguna, es utilizada por los adultos mayores para jugar a las bochas o al tejo. Esa zona, en su interior, por el camino privado de la firma Coceramic, se han ido extendiendo los intrusamientos.
"La laguna esta cada vez más chica, porque la aceitera la fue aterrando. Hubo, años atrás, un intento de recuperación y rescate del lugar, presentado por alumnos de la escuela, que incluso ganaron un premio internacional. Porque siempre estuvo la idea de hacer una recuperación ambiental", citó Arispe, sobre un espacio que también funciona como desagüe natural del barrio.
Convencidos de la necesidad de someter el tema al debate público, y comprometidos con un proyecto de desarrollo estratégico urbano que mejore la calidad de vida de los vecinos –y no favorecer la concreción de barrios privados o torres de edificios–, los vecinos se reúnen todos los miércoles, y están convocando a otras instituciones y vecinos de Bajada y de la ciudad. "La idea es generar la fuerza en la gente, en los vecinos", remarcó Consuelo Badaracco. Al respecto y con ese objetivo, el próximo 21 de septiembre, alumnos de la Escuela Francisco Soler pintarán murales en el predio donde se pretende construir un centro cultural. Tres días más tarde, el domingo 24 de septiembre, habrá una propuesta artística y musical, como acto para defender el lugar.


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