Salud
Viernes 23 de Junio de 2017

Apuestan a la mediación para el cambio cultural

Inició ayer el curso de formación para mediadores que pertenecen a la Defensoría del Pueblo. La actividad estuvo a cargo de Patricia Aréchaga, especialista y reconocida a nivel nacional

Comenzó ayer un curso de actualización anual destinado a los integrantes del Registro de Mediadores Comunitarios de la Defensoría del Pueblo de Paraná. La jornada estuvo a cargo de una de las especialistas más reconocidas en la materia: Patricia Aréchaga.

El curso es exclusivo para los mediadores del Registro, y clave para poder pertenecer a la nómina mediante la cual la Defensoría atiende los conflictos comunitarios que llegan a diario a la institución.

El curso está a cargo de docentes con vasta trayectoria nacional e internacional. En esta oportunidad, serán las mediadoras Patricia Aréchaga y María Elena Caram las encargadas de aportar sus conocimientos. La actividad se extenderá en distintos horarios hasta el sábado y se lleva adelante en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

Aréchaga tienen la matrícula de mediadora Nº 1 y habló con UNO de la historia de esta tarea que no paró de crecer desde los inicios de la década del 90.

Contó que en 1993 y 1994 comenzó un proceso de institucionalización de la mediación con un proyecto del Ministerio de Justicia de la Nación. Esto hizo que se creara el primer Centro de Mediación. Dos años después surgió la ley de mediación prejudicial que permitió generar una difusión de la tarea en Argentina. "Las provincias comenzaron a verse contagiadas con este tema e iniciaron la mediación de sus problemas en la década del 90", dijo la especialista.

Sostuvo que entonces, parte de los debates giraban en la búsqueda de respuestas sobre qué hacer para la administración de la justicia. "Se entendió que la mediación era un método de acceso a la Justicia, no a la jurisdicción tribunalicia. Partió desde la idea de pensar porqué siempre un conflicto tenía que ser un caso judicial. Se buscó salir de eso para empezar a pensar otros dispositivos y encontrar la solución. En aquellos años las provincias fueron comprando el modelo, por decirlo de alguna manera, y empezaron a aparecer varios programas de mediación prejudicial. Y en forma paralela, dio lugar a la mediación comunitaria".


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Aporte. Aréchaga habló de la mediación como contracultural.
Aporte. Aréchaga habló de la mediación como contracultural.



Los pioneros



El Registro de Mediadores Comunitarios local tiene una intensa actividad y la capacitación constituye un aspecto destacado.

Además del curso de actualización, los 107 integrantes actuales del Registro tienen la posibilidad de participar de instancias regulares de capacitación, reflexión e intercambio de experiencias. Durante el año, la Defensoría brinda talleres trimestrales, reuniones y el curso de actualización anual, que se realiza por estos días.

El Registro local está conformado por mediadores provenientes de distintas disciplinas y oficios, por lo que entre sus características sobresalientes a nivel nacional cuenta el abordaje interdisciplinario, el trabajo ad honorem y la cantidad de mediadores que posee y que brindan un servicio solidario a la comunidad.

"El modelo de la Defensoría de Paraná es uno de los pioneros, hace 13 años que se sostiene. Salta ha sido nombrada como la provincia top porque tiene la mayor cantidad de centros comunitarios, y el de Paraná es considerado como un modelo", dijo Aréchaga, y agregó que desde aquellos primeros años de gran impulso, la mediación creció de manera exponencial en todo el país. "Cuando iniciamos éramos 10", contó, y agregó que en Ciudad Autónoma de Buenos Aires hoy superan los 3.500.

Pero Aréchaga va más allá y al menos al escucharla hablar sobre la temática es posible comprender a la mediación como una de las claves para los cambios culturales. "La mediación es un movimiento de transformación cultural, no es una técnica. La entiendo como una práctica social transformadora de la cultura a los efectos de repensar cómo abordar las diferencias. En el imaginario social las diferencias son con confrontación y la mediación viene a mostrar que hay otros modos de abordar la diferencia sin violencia. El aporte de la mediación a la comunidad es un efecto potenciador, de repensar los vínculos sociales, afianzar lazos, potenciar la gestión de los conflictos de manera autónoma, y esto es genial porque en vez de marcar una mera coexistencia, aboga por la convivencia", dijo la especialista.

Entonces, como es un movimiento de contracultura, tiene su resistencia. "En el mundo de hoy no podemos pensar el encuentro sujeto a sujeto, entrar en conexión, crear espacios de conversación; la mediación es bastante contracultural, no es lo que se ve. Mucha de la resistencia, de la deslegitimación a este instituto es por eso", dijo, y agregó que la originalidad argentina en la materia es aquella ley de mediación prejudicial con abogados. "Eso dio la ventaja de haber puesto el tema en el tapete, pero por otro lado lo redujo a la prejudicialidad y a la Abogacía, por eso la mediación comunitaria es necesaria", remató.


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