La Provincia
Miércoles 07 de Junio de 2017

Advierten sobre acompañantes terapéuticos no matriculados

Profesionales deben tener título universitario y estar habilitados. ATEP denunció que gente sin preparación pertinente ofrece servicios

En un contexto en que las expectativas de vida crecen, surgen nuevas profesiones para mejorar su calidad. En este marco, en 2000 en Entre Ríos se creó la carrera universitaria de Técnico en Acompañamiento Terapéutico, cuyas principales incumbencias son realizar tareas de sostén y acompañamiento con pacientes en crisis o compensados, desarrollar técnicas de instrumentación psicológicas, colaborar en actividades de investigaciones en el campo de la salud mental, participar en la elaboración de planificaciones de programas de salud y acción social, y participar en equipos interdisciplinarios en el campo de la Salud Mental, según se indica en el sitio oficial de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), casa de altos estudios que ofrece la propuesta formativa.

Los egresados que se dedican a esta actividad trabajan con pacientes con diferentes patologías y de diversas edades, integrando un equipo con profesionales de otras disciplinas, como psicólogos, psiquiatras, médicos, trabajadores sociales, entre otros.

Y para prestar servicios deben estar matriculados por el Ministerio de Salud de Entre Ríos, según lo establece la Ley provincial Nº 9.892, al incluir a estos profesionales en la Carrera Profesional Asistencial-Sanitaria.

Actualmente son alrededor de 300 los matriculados que están en condiciones de ejercer la profesión.

Sin embargo, desde la Asociación de Acompañantes Terapéuticos del Paraná (ATEP), junto a sus filiales Concordia y Concepción del Uruguay, denunciaron a través de un documento que en la práctica crece la oferta de personas que realizan tareas sin tener formación universitaria ni contar con la matrícula requerida.

Mariana Schenone, integrante de la comisión directiva de ATEP, señaló a UNO: "No en todos los casos quienes se desempeñan están matriculados. Para estarlo hay que tener un título universitario con validez nacional y la única institución del país que lo otorga es la Uader. Ocurre que como ha crecido la demanda del acompañante terapéutico han surgido cursos que duran entre tres y nueve meses", dijo.

Acto seguido, Schenone explicó: "La carrera en la universidad provincial dura tres años, con las horas correspondientes de cursado que nos habilitan de poder trabajar de manera correcta con el paciente y el equipo tratante", puntualizó, y acotó: "Desde ATEP queremos manifestar nuestra preocupación respecto de la formación de estos acompañantes que hacen solo un curso y brindan servicios, porque podrían estar poniendo en riesgo al paciente o verse vulnerada su integridad y subjetividad".

En este aspecto, recordó que un acompañante terapéutico es un agente de salud especializado que trabaja en todo lo que es el campo de la salud mental. "Trabaja en equipo, en el marco de estrategias y objetivos que se construyen con otros profesionales como psicólogos, trabajadores sociales, psiquiatras entre otros".

Schenone reconoció que si bien hay una ley vigente, en la práctica se hace difícil controlar si quienes se dedican a la actividad están debidamente matriculados.

Al respecto, subrayó: "No hay forma de controlar. Esto es una responsabilidad compartida no solo del profesional de cuestionarse sus conocimientos para intervenir ante determinadas situaciones, sino también de los equipos que convocan a los acompañantes terapéuticos al formarse los equipos, que deberían verificar qué formación tienen", planteó.



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Labor específica


Mariana Schenone recordó que dentro del trabajo en equipo con otros profesionales, el acompañante terapéutico tiene la particularidad de trabajar en la cotidianeidad del paciente.

"Un paciente está a lo mejor 45 minutos en el consultorio de un médico, que es un tiempo muy limitado, y el acompañante terapéutico pasa mucho tiempo con la persona, en algún sentido convive con su cotidianeidad, por lo que llega a lugares a los que otros profesiones no pueden llegar. Por eso es el encargado de trasmitir estos aspectos y es tan importante su labor", manifestó.

Por otra parte, la dirigente enfatizó que su función es específica y no se trata de un mero cuidador, sino que brinda herramientas para el tratamiento. En este sentido, cabe destacar que el trabajo del acompañante terapéutico da continuidad, apoyo y complemento a las demás prácticas que intervengan en cada situación. Su vínculo con el sujeto acompañado permite la creación de un espacio terapéutico que privilegie la escucha, el sostén y la contención, en el que el acompañante terapéutico construye una presencia receptiva, cálida y confiable, según indican los especialistas.


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Título único a nivel nacional


Desde Asociación de Acompañantes Terapéuticos del Paraná (ATEP) recordaron que el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología de la Nación en 2005, mediante la Resolución Nº 1.024, le otorgó el reconocimiento y validez nacional a la titulación Técnico en Acompañamiento Terapéutico, constituyéndose así en la única universidad pública del país que brinda una formación universitaria en la materia, sujeta a la Ley de Educación Superior.


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