Hoy por hoy
Sábado 26 de Agosto de 2017

Acompañar a un hijo en el deporte: "Un tiempo muy bien invertido"

" La frase acertada y contundente me sigue retumbando en los oídos y es por eso que la elegí para encabezar esta narración".

Tal vez la situación que encabeza esta columna de opinión se repita en distintos ámbitos laborales y familiares. El espacio físico de la Redacción de UNO, por encima de su comodidad permite contacto dialéctico continuo y directo con los compañeros de tareas.

Se debate sobre cuestiones propias de la elaboración del matutino de cada día -puede ser de manera pública o más reservada-, mucho sobre deporte -sobre todo el fútbol- y también de situaciones particulares que hacen a la vida de cada uno de los integrantes del cuerpo periodístico diario más importante de Entre Ríos.

No hace mucho tiempo reflexionaba en voz alta y dejaba entrever con un tono quejoso que "el domingo tenía que madrugar para acompañar a mi hijo" a cumplir con la fecha de fútbol infantil que le imponía la Liga Ciudad Deportiva.

"Justo el único día de la semana que puedo dormir un poco más", pronuncié. Desde muy cerca, de manera casi inmediata ingresó un mensaje pensado, elaborado, de un compañero que también sabe lo que es recorrer rutas acompañando a sus chicos a la práctica de deportes que me decía, palabras más, palabras menos: "Acompañar a un hijo en el deporte es un tiempo muy bien invertido".


Por las demandas lógicas de la ocupación diaria, pero más que nada porque me quedé sin respuestas, el diálogo no prosiguió. La frase acertada y contundente me sigue retumbando en los oídos y es por eso que la elegí para encabezar esta narración.

El acompañar a un hijo en el deporte debe darse no solamente con la presencia física, sino también de otras maneras. Una fundamental es la incentivación con el fin de evitar el sedentarismo de los pequeños durante horas frente a la computadora, la play, el celular o cuanto juego tecnológico los pueda atrapar.

Incitar, no imponer, la realización de actividades deportivas a los gurises es beneficioso por el simple hecho de que "una hora en el club o la escuelita de fútbol u otra actividad" es una hora menos en la calle, que hoy propone prácticas poco aconsejables.

En mi rol de padre entiendo la necesidad de postergar cuestiones personales para aprovechar varias horas de la semana para estar junto a mi nene en las jornadas de entrenamiento y también en los partidos cuando el fixture se lo impone.

Ya en el lugar de los sucesos lo mejor es acompañar, muchas veces con el silencio -aunque el temperamento me traicione en más de una ocasión- para no entorpecer la idea que el niño quiere desplegar en la cancha. Dicen que nunca es tarde y que siempre se aprende algo. Estoy convencido de que acompañar a un hijo en el deporte es "un tiempo muy bien invertido".

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