A Fondo
Martes 26 de Abril de 2016

La popularidad no los cambió

Edgardo Comar / De la Redacción de UNO
ecomar@uno.com.ar


De un tiempo a esta parte el reconocimiento de jugadores de la ciudad registra un aumento importante. Los logros que fueron obteniendo, en su mayoría con la camiseta de Patronato, les dio una popularidad hasta no se hace mucho impensada. Basta concurrir a los entrenamientos del equipo para ver cómo chicos, jóvenes y no tanto detienen la marcha, en la llegada o en la salida, de Sebastián Bértoli, Lautaro Comas, Leonardo Acosta y Walter Andrade. Nunca hay ningún reparo para aceptar una foto o el pedido de autógrafo.

Las atenciones de los mencionados no se limitan a las gentilezas en las cercanías de un campo de juego. Con rara excepción tienen un reparo para aceptar invitaciones. Toman con placer lo que para otras estrellas es una carga. Para muestra basta un hecho. El último fin de semana, a Blas le festejaban su cumple número siete. Entre las peticiones figuraban un pelotero, cama elástica y otros elementos que hacían al decorado, pero había una especial: “Papi quiero que lo invités al Leo Acosta”. 

La celebración transcurría con la satisfacción del agasajado por la presencia de sus amigos del colegio, de fútbol y de la cuadra. Un sector del barrio Corrales -muy apegado a los inicios deportivos y afectos del Leo- veía alterada la calma por el bullicio de aproximadamente tres decenas de gurises. La satisfacción del cumpleañero era grande, pero se transformó en inmensa y la hizo pública cuando, ya con la fiesta avanzada, exclamó a los cuatro vientos: “Papi vino el Leo Acosta”. La emoción le impedía a Blas recibir en soledad al ídolo que jugó en el club cercano a su casa -Universitario-, le hizo un gol a River -Blas es de Boca- y despertó su admiración con la Rojinegra.

Se hizo tarde para patear unos tiritos con el Wachi, pero el lapso que estuvo fue suficiente para que no dudara en sacarse una foto con quien se lo pidiera. “Vos sos mi ídolo, ¿me puedo sacar una foto con vos?”, solicitó Juan de 17 años, que invadido por los nervios no lograba hacer funcionar su celular para la selfie. “La sacamos con el mío y después te la mando”, sugirió el Leo mientras miraba cómo una fila, que no distinguía edades ni sexo, se iba formando para también tomarse la postal. Que Juan haya publicado en las redes sociales la inolvidable fotografía con Acosta, avaló a las pocas horas el cumplimiento de la palabra del punta.

Leonardo Acosta, el Leo de la Gente, al igual que sus otros compañeros de equipo, más allá de estar en lo alto de un pedestal, conservan el perfil bajo. La popularidad no les cambió nada.
 

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