Hoy por Hoy
Viernes 12 de Agosto de 2016

La política de la antipolítica

El insulto, la calumnia, el agravio fácil no nos lleva a ningún lado. Es más, lo único que puede generar es más violencia. Los argentinos nos olvidamos fácilmente de las enseñanzas de nuestro pasado, y no hablo de un pasado tan lejano, sino del reciente, cuando el diálogo político en nuestro país se caracterizaba por "tirar" un cadáver sobre la mesa de discusión. Hecha esta aclaración, no estuve de acuerdo con los escraches que se hicieron durante el gobierno anterior y tampoco lo estoy con los que se realizan ahora. La difusión masiva y hasta el hartazgo por televisión de estos hechos violentos, que siempre suelen ocurrir en los aeropuertos o a bordo de aviones exhibe la clase social de quienes los protagonizan y provocan que se repitan. En este sentido, es para analizar la actitud de muchos colegas que antes se escandalizaban y ahora los presentan con una pequeña sonrisa que avala una conducta reprochable.

Los que ejecutan estos episodios son cobardes. Quién no recordará los escraches populares fogoneados por el kirchnerismo y reiterados hasta el cansancio en los medios de comunicación afines. Hoy sucede todo lo contrario. Personajes del PRO atacando a exfuncionarios K y los medios del grupo Clarín presentando la noticia cada 30 minutos.

Lo que llama la atención es que estos episodios, presentados como espontáneos y populares, en la gran mayoría son ejecutados por personas que reciben un beneficio del gobierno de turno. Pero ese es un dato menor si tenemos en cuenta que en Argentina en este último tiempo se ha tomado la calumnia como una forma de terminar con el rival político. Quedará para otra columna analizar qué rol cumpliría el Poder Judicial con su intervención en casos y situaciones que solo admiten una salida construida desde lo político.

Pedro Criceo, una de las personas que atacó al dirigente de Nuevo Encuentro Martín Sabbatella, en Santiago del Estero, es fundador del PRO de Pilar, provincia de Buenos Aires. Criceo junto a Pablo Manchini y Claudio Porta atacaron a Sabbatella y hasta parece que le quisieron pegar, pero intervino la Policía. Yo no sé si Sabbatella robó o no. Tampoco sé si es honesto. Lo único que sé es que no pudo hacer cumplir la Ley de Medios que a la sociedad la beneficiaba. Pero volviendo al escrache, Pedro Criceo fue entrevistado por una radio santiagueña tras el hecho. Página 12 reprodujo el diálogo: "Yo soy del PRO de Pilar. Fuimos los que iniciamos el PRO en Pilar. Fuimos con el corazoncito mío del PRO. Somos buenos amigos con (el concejal) Gustavo González", contó. Y la charla continúo: "¿Trabaja en la Municipalidad de Pilar?" le preguntó el periodista, recibiendo como respuesta: "No, estoy en el Estado nacional. La estamos pasando mal por culpa de lo que se robaron". Ante tal acusación se le preguntó: "¿Qué causas tiene Sabbatella?" y la increíble respuesta de Criceo fue: "No te puedo decir bien, porque no tengo la agenda. Pero dejó el ministerio (SIC) vacío. Se llevaron todo". ¿Qué hechos de corrupción se encontraron en la AFSCA? repreguntó el periodista. "No tengo las pruebas. Las tienen otras personas".

Criceo, a quien los medios porteños lo presentaron como un vecino indignado por la corrupción K, no es un vecino cualquiera. Y su ataque con falacias no es desconocimiento, es una práctica política que desprestigia a lo político como herramienta de transformación de la realidad. Es la política de la antipolítica... y así nos va.

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