La Provincia
Sábado 24 de Enero de 2015

La plaza Sáenz Peña: un tesoro urbano que cuidan los vecinos

Viven en el barrio desde hace décadas y algunos disfrutan de ese espacio desde su niñez. Se trata de un lugar repleto de historia, elegido por muchos para pasar sus momentos libres  

Vanesa Erbes/ De la Redacción de UNO

verbes@uno.com.ar

La plaza Sáenz Peña es uno de los lugares de Paraná que llaman la atención por su belleza: se trata de un predio que alberga a distintas especies de árboles y plantas, que tiñen con llamativos colores el entorno, llenándolo de vida.

Mucha gente va allí a caminar, trotar, tomar mate, estudiar o simplemente a compartir un momento ameno con amigos.

Los más chicos se regocijan con los juegos, el arenero y la calesita dispuestos sobre calle Villaguay.

Además, en el lugar suelen llevarse a cabo distintas celebraciones patrias, reuniones de grupos escolares, festivales solidarios y otras expresiones culturales que integran lo lúdico y en ocasiones lo deportivo.

Se trata de un espacio que los paranaenses adoptaron como lugar privilegiado de esparcimiento y es el orgullo de quienes viven en el barrio homónimo, aunque aclaran que consideran importantes las dos plazas que forman parte de la Vecinal: “Abarca desde avenida Ramírez hasta San Martín, y desde Racedo hasta Villaguay, y también está la Belgrano, que es la que está frente al Cristo”, contó a UNO Noemí Betti, más conocida como Nati, quien vive en la zona desde que nació y rememoró cómo era antes el espacio donde transcurrió su infancia: “En esa época las actividades se organizaban. Íbamos mucho en familia, como se hace ahora, pero los que teníamos bicicleta podíamos andar solamente dos horas alrededor de la plaza y eso estaba estipulado por ordenanza y se detallaba en un cartel”.

“Recuerdo que el placero tenía chaquetilla, gorrito, silbato y una varita atrás; y se lo respetaba mucho. Todos los canteros eran en altura, llenos de flores. Lamentablemente hace unos años, para favorecer la circulación de los skates y las bicicletas en el interior de la plaza, se bajaron y ya no fue lo mismo”, comentó.

Por su parte, Miguel Cabello, el tesorero, contó que antes había una fuente con pececitos, que también se fue arruinando con el tiempo. “Y hasta había una tortuga”, acotó Oscar Zehender, el presidente de la vecinal desde hace 10 años consecutivos, quien aseguró: “Yo adoro la plaza y la cuido. Y le hablo a la gente para que también la cuide”.

“Hemos comprado herramientas y hasta un cerco para esa fuente que nos costó unos 8.000 pesos, pero todo desapareció”, se lamentó el hombre, quien no baja los brazos y trabaja junto a sus pares por el bien común, no solo de la gente que habita el lugar, sino de quienes llegan de otros barrios a disfrutar de este entorno.

 

Un buen uso del espacio

Del mantenimiento de la plaza se ocupa personal de la Unidad Municipal N° 1 y los vecinos realizan por su parte distintos aportes y gestiones para que el lugar se conserve en buenas condiciones y siga siendo uno de los puntos más atractivos de la ciudad. “Es un trabajo constante. No solo hay que mantener el lugar, sino que hay que lidiar con el vandalismo. Al monumento a Roque Sánez Peña, que fue restaurado primero por la vecinal y luego por la Municipalidad, ya lo pintaron de nuevo con aerosol”, dijo Nati Betti, y agregó: “También está el tema de los perros: no estamos en contra de las mascotas, sino que pedimos una tenencia responsable y que quienes vienen con razas peligrosas las traigan con bozal, y que traigan la pala y la bolsita, porque están los bebés jugando en el arenero y por más que se limpie quedan heces y eso es muy peligroso. Y hay chicos que se sientan en el pasto a estudiar y al lado hay desechos de perros”.

Además, recordó que en una oportunidad Carlos Mainini, quien vivía frente a la Plaza, les regaló 100 rosales: “Duraron 24 horas porque los rompieron o se los robaron”.

En tanto, Miguel Cabello opinó que desde la Municipalidad se debería disponer de un paisajista para realizar un diseño en el lugar.

Por su parte, Oscar Zehender indicó que muchas veces se descuidan las tareas: “Los pinos van creciendo, no se poda, y hay muchas cosas que se deben arreglar”.

 

Un lugar cargado de historia

En la plaza hay chivatos, eucaliptos, palmeras, jazmines, tipas, entre otras especies que embellecen el lugar, cargado de historias disímiles que a lo largo del tiempo le fueron confiriendo distintos matices.

Galarraga —quien además de ser un vecino que habita el barrio hace casi 60 años, es historiador—, contó a UNO: “En los inicios de la plaza recordamos a un grande de Entre Ríos, como fue Francisco Pancho Ramírez. Él fue en realidad el que eligió allá por 1820 esta parte para formar las trincheras y luego su ejército. Un año después lo deja a cargo de su medio hermano, Ricardo López Jordán, como un ejército de reserva”.

Lejos quedaron los días en el que lugar se utilizaba como espacio para ejecutar a los condenados a muerte, hace casi dos siglos atrás. “Ahí eran castigados con la muerte los robos, deserciones y otros delitos. Se los fusilaba y hasta se los colgaba por unas seis horas para que la gente los viera. Esa es la parte triste de la historia de la plaza. Por suerte ahora la realidad es otra”, concluyó.

 

Custodios del porvenir

El barrio Sáenz Peña es un lugar donde los vecinos se cuidan entre sí para que no les gane la inseguridad. Participamos con vecinos alerta”, explicó Nati.

A su vez, sostuvo que otra de las cuestiones que tratan de defender es la fisonomía del barrio: “Se van construyendo edificios y no hay controles con esto. Hay gente que se tuvo que mudar porque le destruyeron la casa, y además los caños no dan abasto con tantas obras de este tipo. No estamos contra el progreso, pero las cosas se pueden hacer de mejor manera, sin poner en peligro incluso la vida de la gente, como cuando hace tres años perforaron un caño de gas y eso significó un peligro para quienes estamos en el barrio”.

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