La Provincia
Jueves 14 de Abril de 2016

La odisea de las escuelas para que los niños coman con solo 10 pesos

Hasta este mes los comedores escolares recibían 7 pesos por alumno. El incremento del 40% trajo alivio, pero sigue siendo escaso

Que un niño esté bien alimentado para encarar el proceso de aprendizaje es fundamental, ya que una correcta nutrición es esencial para el desarrollo intelectual y físico en la etapa de la infancia. Y muchas veces, sobre todo en los contextos más adversos, el comedor escolar es el ámbito donde se puede garantizar esta condición, ya que hay casos en que es el único momento del día en que los chicos tienen a su alcance un plato de comida.

De acuerdo a lo informado por el gobierno provincial, son 8.000 niños los que asisten a los comedores escolares en Entre Ríos, de los cuales unos 7.500 corresponden al Departamento Paraná. Lograr aportarle a cada uno de ellos los alimentos que cubran los requerimientos de proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales necesarios para su edad representa en la actualidad un desafío para los directivos o el personal a cargo de cada establecimiento, considerando el presupuesto con que cuentan, que hasta este mes era de 7 pesos por alumno. Si bien las partidas de abril cuentan con un 40% de incremento y se puede disponer ahora de 10 pesos por cada chico para elaborar un menú, en un contexto inflacionario no deja de resultar relativamente escaso ese monto, sobre todo si se considera que esos 10 pesos en ocasiones también se reparten en el desayuno. Por otra parte, los montos se definen por tramos y se destinan los 10 pesos para los primeros 100 chicos, pero se reduce a 9,75 para el segundo tramo y 9,50 para el tercero.

Sandra Schachel es la encargada de que en la escuela Nº 21 Juan Terán, en la capital provincial, los 145 niños de Nivel Inicial y Primario reciban el desayuno –o la merienda en el turno tarde– y el almuerzo. Se las ingenia para que todos los días el menú sea variado e incluya carne, verduras, harinas, frutas, y todo lo que la pirámide nutricional indica. Y por supuesto, que todo sea rico para que los niños acepten comerlo. Ayer, junto al personal que la acompaña –son cinco en total–, les preparó un generoso estofado de pollo con fideos mostacholes, con queso rallado y pan, y de postre bananas. “Voy comprando a diario la mercadería, para que sea fresca. De acuerdo a los remitos diarios veo si se les puede dar milanesas, medallón de pollo u otra cosa. Siempre el menú es variado”. Ante la consulta de cómo hacer para que alcance, afirmó que hay que saber administrar y que si hay paro o días de lluvia y van menos chicos, se prepara menor cantidad y el remanente de esa jornada queda disponible para destinarlo a otros días.

“Lo que hace Sandra es maravilloso”, opinó Beatriz Vitali, la vicedirectora, quien además destacó la calidad en las relaciones humanas que forja el personal que trabaja en el comedor con los chicos: “Conocen a todos los nenes desde el jardín de infantes, saben quién viene primero, qué papá lo retira tarde, siempre están haciendo algo para el Día del Niño, van juntando las monedas que les quedan para regalarles un alfajor u otro presente, no solo darles de comer”. En tanto, Lucrecia Zapata, la directora, comentó que en 2015 una pasante de la Licenciatura en Nutrición aportó sus conocimientos para optimizar los platos que se brindan a los alumnos.

La escuela Nº 38 Mariano Necochea, de Cerrito, es otro de los establecimientos donde se procura un menú de calidad. A diferencia de la escuela Terán, es de jornada completa y la partida diaria debe alcanzar para poder brindarle a los niños el desayuno, el almuerzo y la merienda. Sergio Sunker, su director, también sostuvo que quienes están a cargo de la cocina son quienes se llevan el mayor mérito: “Llegamos con la partida gracias a los cocineros, que administran, amasan y logran un menú variado. Realmente hacen maravillas. Son 271 chicos los que desayunan, almuerzan y meriendan acá”, dijo a UNO.

Ayer les prepararon un guiso, que se suma a la variedad de opciones diarias para que se alimenten de manera saludable. “A veces los cocineros, que son seis y están toda la jornada en la escuela, hacen puré con medallones de pollo, arroz con salsa, amasan fideos caseros aunque sean tantos chicos. También hornean tortas para acompañar la merienda”, dijo, y agregó: “Desde la institución organizamos el menú para que sea saludable, sin mucha salsa o tanta harina, incluyendo vegetales que a los chicos les gusta, porque por ahí no quieren comer zanahoria, por ejemplo, y se la rallamos y mezclamos con otra cosa”.

Por último, comentó que en Cerrito hay muchos comercios y empresas que ayudan a la escuela donándole mercaderías o haciéndole rebaja en los precios. “La comunidad siempre colabora con la escuela. Nos manejamos con lo justo y necesario y ahora que nos aumentaron la partida podemos trabajar de una forma más tranquila, porque los chicos se tienen que alimentar de manera nutritiva; y a la vez agradecemos a la empresas que nos ayudan y a los cocineros, que gracias a ellos los chicos están comiendo bien”, concluyó.
“A veces es más que una ayuda”
En la escuela Terán, como en algunas otras instituciones educativas, el comedor es administrado por personal asignado por la Dirección de Comedores Escolares del Ministerio de Desarrollo Social. Además de preparar la comida hay alguien a cargo de realizar las compras y definir el menú del día. En otras son los directores los que se ocupan, además de llevar adelante las tareas propias de su gestión.

Más allá de que la partida por alumno siga siendo escasa, a pesar de los esfuerzos de elevarla de 7 a 10 pesos, en muchas instituciones consideran el derecho de los niños a una alimentación saludable y procuran brindarles un menú que cumpla con los requerimientos nutricionales para su desarrollo físico e intelectual en la etapa infantil. En este marco, el comentario frecuente en los ámbitos escolares es que la optimización del servicio del comedor escolar depende de quien lo administra.

Sin embargo, la responsabilidad de que haya una infraestructura acorde a una cocina donde se prepara el alimento de los niños también compete al Estado, que a su vez debe garantizar los recursos para adquirir los insumos para preparar los platos. “El Estado dice que el comedor escolar es una ayuda, pero en realidad solo en algunos casos es así; en la gran mayoría es el único alimento que de verdad tienen a diario los chicos. Si quieren repetir no hay. Es una situación compleja”, opinó Alberto Díaz, responsable del área de Prensa de Agmer Paraná, quien además expresó a UNO: “Los comedores con una función social más fuerte son los que están en espacios más vulnerables”.

Por otra parte, señaló que revisando los menús que proponen en Comedores Escolares, hay algunos que tienen un costo superior al de la partida que se asigna: “Estuve haciendo cuentas con el guiso y para 50 chicos me da un costo de 650 pesos, y lo que mandan para esa cantidad de alumnos es 500 pesos. Lo que se hace generalmente es poner menos carne”, dijo a modo de ejemplo”.


 

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