Accidente vial
Jueves 23 de Junio de 2016

La nueva planta de Coceramic estará para operar en seis meses

Hace 23 años los trabajadores recuperaron la empresa. Subsistieron con altibajos y ahora albergan la esperanza de poder progresar

Vanesa Erbes / De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar


Nada fue fácil para los trabajadores que recuperaron la fábrica Coceramic y crearon una cooperativa para no perder su fuente laboral, allá por 1993, cuando la firma presentó quiebra.


Hoy el viejo horno que se erige en el predio de calle Sebastián Gabotto, en Puerto Viejo, está apagado. Seguramente nunca volverá a despedir el renegrido humo que emite la cocción de ladrillos y tejas, ya que la producción está parada hace dos meses y va a reanudarse recién en seis, pero ya en el predio del Parque Industrial que les cedió la Municipalidad y adonde pronto van a mudarse.

Allá no habrá elevadas chimeneas de este tipo, debido a que los trabajadores que integran la actual Coceramic Cooperativa de Trabajo Limitada aguardan que lleguen máquinas y herramientas industriales más modernas desde una fábrica similar que funciona en Salta, para empezar a hacer nuevamente los artículos que elaboraban, pero esta vez en mayor cantidad.

Según contó a UNO el presidente de Coceramic, David Duarte, ya no podían competir tecnológicamente y la pérdida de mercado los afectó seriamente.

Ahora sueñan con poder exportar, y eso será posible si logran incrementar su producción, que pasaría de 35.000 ladrillos a 1 millón o más, además de la fabricación de tejas y otros artículos que dejaron de hacer a lo largo del tiempo porque no daban abasto con el equipamiento que tenían.

Duarte explicó que tras sucesivas crisis, con la intervención del Ministerio de Producción de la Provincia, recibieron el apoyo económico de los empresarios que están actualmente a cargo de Cotapa, cuyo representante es Juan Carlos Acevedo Díaz, y que esto es lo que les posibilita soñar con una nueva etapa. "Esa gente nos salvó", dijo en referencia a los titulares de la empresa láctea, que son los que invierten en las maquinarias, impulsan la nueva fábrica –que seguirá funcionando como cooperativa– y están pagando ahora 1.500 pesos semanales a cada uno de los trabajadores mientras estén sin producir. También, entre otros puntos acordados, gestionarán la comercialización de lo que se fabrique y se quedarán posteriormente con el predio de Puerto Viejo. Consultado sobre el destino de ese terreno, Duarte aseguró no saber qué se hará con él.

En referencia al nuevo espacio donde se van a producir los ladrillos y demás, expresó: "Va a ser una fábrica automatizada, con máquinas que vienen de una empresa de Salta. Estimamos que en seis meses ya vamos a estar trabajando ahí, en mejores condiciones, sin tener que andar quemándonos con el horno".

Asimismo, indicó que son 53 personas las que componen el personal de la planta. "Hubo gente que tuvo suerte, consiguió otro trabajo y se fue. Otros nos quedamos peleándola", afirmó el hombre, que empezó a trabajar en el lugar a los 14 años y confía en que en un futuro cercano la fábrica al fin podrá salir adelante.

Confiado en que por fin la industria por la que luchan hace más de dos décadas les genere ingresos y que cada trabajador se pueda llevar a su casa a fin de mes un monto que le alcance para sostener a su familia, sin depender de un eventual subsidio estatal, Duarte concluyó: "Si ya aguantamos tanto tiempo, vamos a aguantar unos meses más. Lo que queremos es trabajar como gente normal".


Hoy los trabajadores custodian el predio


Coceramic está señalada como la primera fábrica recuperada del país y sentó precedentes para experiencias similares en otras provincias, donde los trabajadores se hicieron cargo, como pudieron, con o sin ayuda, de gestionar a través del esfuerzo colectivo su sustento.

Tras desmantelar los talleres donde se elaboraban ladrillos y tejas en el predio de Puerto Viejo para mudarse a terreno del Parque Industrial, los socios de la cooperativa se turnan para hacer guardia y que nadie les robe lo poco que les queda. En conjunto, aprendieron a evitar los saqueos, sobre todo el de su dignidad como trabajadores que desde hace décadas pelean por ganarse el sustento honradamente.

En el inventario hay máquinas que andan y otras que ya no tienen arreglo.

El encargado de custodiar el lugar ayer era Marcos Céspedes, un joven que trabaja en el lugar hace 13 años y que si bien no formaba parte del plantel cuando se recuperó la fábrica, conoce de cerca cómo fue la lucha de quienes se aferraron a seguir viviendo de lo que sabían hacer, ya que su papá era uno de los empleados de la vieja Coceramic, cuando era una sociedad anónima.

Los últimos ingresos generados a partir de lo que se estuvo produciendo, antes de este parate final, fueron destinados al pago parcial de una deuda que tienen por un pago adelantado de mercadería que recibieron pero no pudieron dar cumplimiento a esa entrega, según contó David Duarte, el presidente de la cooperativa, quien destacó que afortunadamente pueden devolver el importe a valores que no fueron actualizados. También deben plata de luz y gas y de a poco van saldando estos compromisos.

La esperanza de poder progresar es lo que mantiene unidos a los trabajadores.


La historia de una lucha que es emblema


Coceramic empezó a funcionar en 1925. La fábrica de tejas francesas, cerámica roja y ladrillos se constituyó en sociedad anónima. La quiebra fue presentada en 1992 y luego de una gestión judicial quedó a cargo de la cooperativa, conformada por los 50 obreros que formaban parte del plantel en aquel entonces. Sus referentes recuerdan: "Empezamos sin llevarnos ni un peso. En un año levantamos la quiebra de 1,5 millones de dólares". Fueron dos décadas de altibajos, socorridos con subsidios o intervenciones estatales para que no se concrete su cierre definitivo.

Gente que se fue y otra que ingresó en los últimos años fueron tejiendo la historia de una firma que se convirtió en emblema.

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