La Provincia
Domingo 13 de Marzo de 2016

La nueva escuela: maestros que enseñan y hacen reír

Desafíos en Primaria. Docentes comprometidos, comprensivos y afectuosos, y procesos de aprendizajes más libres y prácticos. Del viejo esquema de aprender a leer y escribir, a la incorporación de tecnología y de la creatividad

Daniel Caraffini / De la Redacción de UNO
dcaraffini@uno.com.ar 


Lo que constituía un reducto único e inapelable, propietario único del saber y del conocimiento, es actualmente sometido a una necesaria revisión, reformulación y complementación ante los nuevos y complejos desafíos a afrontar.

El viejo paradigma de la escuela primaria que enseñaba a leer y escribir, sumar y restar, ya quedó atrás, por obra de una sociedad distinta, envuelta en una vorágine de cambios políticos, sociales, económicos, familiares, tecnológicos.

Enseñar sigue siendo la misión, aunque las metodologías, los modos, son los que entraron en crisis. 

Al mismo tiempo, se sumaron nuevas exigencias de una realidad social mucho más compleja, en la que los niños resultan vulnerables, y en un contexto en que abunda en el sistema educativo la deserción, la repitencia, el muy bajo nivel académico, la alarmante falta de comprensión de textos, entre otros, que se repiten o se agravan a medida que se escala en la trayectoria escolar de cada niño. 

Y si eso no fuese poco, proliferan inconvenientes producto de la falta de planificación o criterios desde el Estado. Ante el silencio del Consejo General de Educación, este año hubo chicos que no empezaron a tiempo las clases por concursos realizados recién cuando ya había arrancado el ciclo lectivo; fallas edilicias de vieja data sin ser atendidas; establecimientos afectados por el temporal de hace tres semanas… y la lista sigue. Ello es la peor cara de la inequidad e injusticia social hacia los niños. 

A la escuela, ahora se le adosan demandas como la incorporación –antes era la consolidación– de valores que provenían inicialmente desde cada familia; también la inclusión, la contención afectiva, la diversidad, hasta el uso de las nuevas tecnologías.

Hay una necesidad social para que esté “a la altura de las nuevas circunstancias”. Y para ello vale tener presente las opiniones, testimonios y experiencias de chicos y maestros.

Entre tantas opiniones, impresiones, reflexiones y expectativas, durante charlas con chicos de distintos colegios, se destacó explícita e implícitamente la necesidad de comprensión, de afecto, de entendimiento que piden, resaltan y agradecen los niños, de sus maestros. El clima hostil, beligerante, que imprime y caracteriza nuestro actual andar diario, transforma ese pedido de los chicos, casi como un grito de auxilio. Comprensión y paciencia, virtudes poco presentes en nuestra comunidad. Eso surge a partir de los acotados testimonios recogidos: esa exaltación de características personales, por encima de requerimientos más estrictos sobre su rol docente al frente del aula.

Ello también transmite la mutación y cambio del perfil tradicional del docente, estricto, riguroso y recto, por alguien más confidencial, sentimental. A ello han apelado últimamente algunas teorías, que hablan de la necesidad de tener un fuerte vínculo afectivo para favorecer el desarrollo del proceso de aprendizaje. Hoy, se enhebra una confianza que permite hasta bromas por simpatías con equipos de fútbol.

“A mí me gustan cómo los maestros te enseñan, porque te explican varias veces las cosas”, opinó Cristian, un alumno de la escuela privada Nº 100 Santa Lucía.

Una compañera suya, Marthina, agregó: “Me gusta que los maestros te explican, porque te pueden explicar mil veces hasta que entiendas. No son como que te dicen una cosa y ya está”. “Te enseñan y te hacen reír”, destacó por su parte Constanza.

En otro sector de la ciudad, en una escuela pública, los gustos y pareceres de los chicos, no son tan distintos. Como ocurre en la Escuela Nº 6 Ernesto Bavio, donde confluyen niños de distintos barrios.

“De las maestras me gusta que te dan un buen ejemplo para seguir estudiando, te motivan para ser mejor cada día”, opinó Vera, alumna de 6º grado.

Agustín fue muy claro. Dijo que lo que le gusta de las maestras es “que son comprensivas, porque no gritan, no nos tratan mal”. “No te gritan ni nada por el estilo”, aportó Nicole. Y en esa misma línea de afectuosidad y cariño, Bárbara opinó que “son buenos, porque nos saludan, charlan, y nos enseñan”. Para leer, en pocas palabras, las reales demandas de nuestros niños. 

Después asoman otras exigencias para el sistema educativo. “Me gustaría que en lugar de carpetas, se puedan utilizar las tablets; yo uso mucha tecnología, tablets, celulares”, contó Ramiro.

“Me gustaría que haya más cosas para hacer artesanías o plásticas”, contó Mora; salas y laboratorios para la enseñanza práctica, para Cristian y Marthina; más talleres de ajedrez y de arte, fue el pedido de Vera, y más Educación Física, reclamó Carolina: “Me encanta la actividad física; hacemos vóley, handball, fútbol, y muchos otros deportes, pero me gustaría tener más tiempo y hacer más flexibilidad”.

Visión desde el frente

Para Silvia Belkis, maestra de la Santa Lucía, el desafío hoy en el nivel primario “es hacernos cargo desde lo emocional. Los chicos vienen con esta intención de querer expresar todos sus sentimientos, si bien esos sentimientos muchas veces no encuentran el camino o las soluciones. Entonces los adultos, y las familias cumplen un papel importante en esta función, los docentes tenemos que estar más atentos, porque a partir de ahí creemos que el vínculo con el alumno garantiza el aprendizaje y la capacidad de resolver situaciones diferentes”. 

En ese sentido, consideró que “de todos nosotros sacamos algo positivo, y a lo negativo, hay que re-trabajarlo y transformarlo en positivo, que eso es lo que más cuesta. Ése es el desafío que tenemos, y a partir de ahí se establece lo otro, automáticamente”, al evaluar que los niños “ vienen con cargas emocionales a veces muy negativas y lo transfieren en la escuela, que es el ámbito perfecto donde ellos se socializan con el otro”.

“Tengo que aprender a escuchar al otro, aprender a verlo como es, a respetarlo como es, que es lo que necesita la sociedad”, remarcó.

Por su parte, a criterio de Adriana del Prado, maestra de la Escuela Ernesto Bavio, el desafío “es motivarlos. Son los niños de la edad de la tecnología, de todo lo digital; entonces hay determinados contenidos que para ellos tienden a ser aburridos cuando no los tratamos de llevar por el lado de lo que ellos conocen y manejan. Los chicos nos han superado en ese sentido, de que todo es mucho más rápido incluso en las formas de las cosas que conoce, es muy rápida, y entonces es como que también olvidan mucho más rápido. Tenemos que tratar que esos aprendizajes para ellos sean significativos, buscar contenidos que nos acerquen más a ellos. Por ejemplo atraparlos desde la tecnología, desde lo visual, son niños muy visuales y por eso el período de atención de ellos es menor, prestan atención un rato. Pero también nuestro desafío es desarrollar la oralidad de ellos: el vocabulario es mucho más acotado, y escriben como escriben en la computadora, y hablan de la misma manera, y su vocabulario se ha reducido”.

La neurociencia y el pensamiento crítico

Para la rectora de la escuela Santa Lucía, Silvia Balcar, la Primaria debe trabajar para que “el conocimiento se apropie de cada niño, de un modo que no sea algo memorístico, sino apropiación y comprensión lectora. La neurociencia es lo que viene; se está descubriendo mucho sobre el cerebro, cómo funciona, que es importante en los niños. Y también el compromiso es forjar pensamiento crítico y reflexivo, que le queda para la vida, porque los aprendizajes deben servir para la vida”.

En ese sentido, retomando a especialistas, citó que a un niño de 3 años, cuando empieza a escolarizarse, “le ponemos tantas cosas que a veces dejamos de lado que sea creativo. La escuela tiene que ser impulsora de esa creatividad, que siga el cerebro desarrollando en ese sentido. Le damos tantas normas y estructuras, que son necesarias, pero también debemos complementar”.

Finalmente, remarcó la necesidad de las instituciones para brindar un aprendizaje para la vida, para un proyecto de vida, creando hábitos “porque la escuela forma en hábitos, y que son importantes”, y rescatando el gusto por aprender.

“Antes pasaba todo por la escuela y ahora pasa por el club, por la recreación; no es que está mal o bien, lo de ahora o lo de antes. Hay que buscar un equilibrio”.

Comprensión de textos 

La vicedirectora de la escuela Bavio Griselda Modenutti, apuntó a  que los niños no solo transcurran de la mejor manera y con todos los conocimientos, sino que hagan un buen secundario y puedan luego ingresar a la facultad.

“La comprensión de textos es el tema que no puede faltar en la Primaria, así como situaciones problemáticas que son los que los ayudan a resolver situaciones de la vida diaria”, planteó, y retomó conceptos de la directora Patricia Rivero, en torno a los valores “y a todo lo que nos pasa como sociedad, por ejemplo la prevención del dengue. Es un tema actual que tratamos, porque no tenemos que olvidarnos que forma parte de la realidad, y por eso es importante abordarlo en las aulas”.

Sin embargo, hizo hincapié en el desafío de encantar y atrapar a los niños con las lecturas. “Depende de cada maestro, de su creatividad, para que ellos encanten a los niños con sus libros. Estuve en un grado, días atrás, y les pregunté si leían; y todos me respondieron que no. Entonces les dije que están equivocados y que todos leemos todo el tiempo: el nombre de una calle, en la despensa… Entonces les dije que nosotros además de leer eso, debemos incorporar al quehacer escolar a los comics o historietas, lo que a ellos les gusta.

Diversidad, pluralidad y convivencia

Para Patricia Rivero, rectora de la escuela Bavio, la Primaria afronta hoy el desafío de una mayor diversidad. “Sabemos que la escuela no escapa a los cambios que está sufriendo la sociedad, políticos, económicos, sociales, informáticos, desafíos que cuando nosotros iniciamos nuestra tarea docente no estaban, como la tecnología, la diversidad de familias”, planteó. Sin embargo, remarcó que el objetivo siempre de la escuela, su misión, es enseñar: “Ese es nuestro eje principal del que no nos debemos correr, pero sí trabajar en la pluralidad, porque tenemos muchos alumnos desintegrados, con familias que tuvieron cambios, papás sin empleo y en la escuela pública eso se observa aún más, con chicos en situación muy vulnerable y otros no”.

En ese sentido, amplió las misiones y estrategias en pos de “las bases fundamentales para una sociedad” que debe formarse en la familia y en la escuela, como “el respeto, la solidaridad, el saber compartir, el opinar diferente y respetar las opiniones diferentes”.

Asimismo, marcó énfasis en la lectura, como herramienta clave para la superación y crecimiento. “La comprensión tiene que ser trabajada y vemos que hay dificultades; eso nos lleva a reflexionar sobre nuestra práctica docente y a trazar nuevas estrategias”, como trabajar con la universidad, tender redes, o consolidar esa metodología de maratones de lecturas, que caracteriza a la Bavio.
 

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