A Fondo
Martes 23 de Febrero de 2016

La naturaleza dio preaviso suficiente

Liliana Bonarrigo / De la Redacción de UNO
lbonarrigo@uno.com.ar


“Cambio climático” y “Calentamiento global” son dos expresiones que fueron reflotadas hace poco menos de dos décadas pero sus conceptos preocuparon seriamente a los ecologistas de las décadas del 60 y 70 quienes, a la vez, alertaron sobre algo de lo cual ya se venía hablando desde el siglo XIX. En efecto, en 1890, Arvid Högbom había predicho que la emisión humana de dióxido de carbono (CO2) llevaría eventualmente al calentamiento de la superficie terrestre con consecuencias negativas para el planeta y para la humanidad.

En el siglo XX, las diversas “Cumbres de la Tierra”, los protocolos sobre la emisión de gases que provocan en efecto invernadero (incumplidos sistemáticamente por los países industrializados), las advertencias sobre el agujero en la capa de ozono, la deforestación y los fenómenos como Katrina llenaron páginas y páginas de informes con las cuales se podría tapizar el planeta.

Por eso, cuando ocurren fenómenos meteorológicos como el que el viernes azotó la región -con voladuras de techos, caída de árboles, postes y cableado- incomoda escuchar justificaciones que resaltan “lo inusitado del fenómeno” , “la magnitud de los vientos” o la explicación de que “cualquier desagüe se ve superado con la cantidad de agua caída”. Si desde 1972 los ecologistas vienen advirtiendo sobre lo que ahora llaman “tropicalización del clima”, las sucesivas gestiones tuvieron 40 años para agrandar los desagües, para drenar los arroyos, para podar correctamente los árboles y, siendo un poco más ambiciosos, para detener la erosión y estudiar formas alternativas al monocultivo. 

A la vez, los diversos concesionarios de servicios tuvieron suficiente tiempo para hacer obras de soterramiento de cables en reemplazo de los postes y otras inversiones de previsión por daños meteorológicos. Si bien estas medidas no detendrían las ahora ineludibles consecuencias del calentamiento global y el cambio climático, al menos se podrían disminuir los perjuicios y las pérdidas materiales y, eventualmente, humanas.

Los vecinos damnificados no quieren escuchar a funcionarios y representantes de empresas de servicio justificando su desidia, la falta de previsión e inversión detrás de la excusa de lo “inusitado del fenómeno”, quieren luz, agua, teléfono e Internet. Y quieren que la respuesta sea, en lo posible, la restitución del servicio y no el despersonalizado mensaje de una máquina como acostumbra a tratar a sus usuarios la empresa Telecom. 

A esta altura de la historia, los que proclamen su ignorancia sobre los preavisos de la naturaleza, más que ignorantes son necios.

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