La Provincia
Domingo 11 de Octubre de 2015

La mitad de los que van a la Secundaria logran graduarse

Un análisis sobre la repitencia, la sobreedad y el abandono escolar. Investigación de la universidad sobre la secundaria. Equipo de la UNER indagó sobre las políticas públicas destinadas a mejorar los preocupantes resultados de las trayectorias escolares.


Daniel Caraffini
De la Redacción de UNO


Si bien no se pueden establecer conclusiones definitivas, el impacto de las políticas públicas de los últimos años sobre las trayectorias educativas de los alumnos de la secundaria han generado una escasa variación, para mejorar los altos niveles de repitencia, sobreedad y abandono de la escuela. 
Esto conlleva a pensar que el formato actual de la escuela, no puede contener a la juventud actual; que hay una preocupante problemática de exclusión educativa; que los programas nacionales y provinciales para mejorar las trayectorias educativas de los estudiantes sólo complementan y refuerzan acciones que las instituciones ya tenían en marcha, según especialistas. Al mismo tiempo, desde los establecimientos escolares surgen con esfuerzo, creatividad, experiencias para intentar torcer esos rumbos.
Estas lecturas surgen de la investigación realizada por un equipo de profesionales de la Universidad Nacional de Entre Ríos, que indagó sobre la realidad de la escuela secundaria en Entre Ríos y Santa Fe, mediante tres fases de trabajo interrelacionadas: un análisis situacional macro en base a una selección de indicadores educativos y a la aplicación de Sistemas de Información Georreferenciados; el relevamiento y análisis de las políticas nacionales y jurisdiccionales entre 2002 y 2012; y un abordaje cualitativo en cuatro escuelas con propuestas específicas de atención de estas problemáticas
Precisamente, el equipo dirigido por la Magíster Gabriela Andretich partió de supuestos como que los problemas de deserción, repitencia y sobreedad estarían arrojando datos preocupantes para el contexto del panorama educativo de la escuela media argentina; que las políticas educativas implementadas para la atención de estos problemas estarían ayudando sólo mínimamente a disminuir esos índices; y que no obstante ello, habría instituciones que haciendo uso de la poca y relativa autonomía con que cuentan, estarían buscando vías de solución.
Sólo para graficar, para no descontextualizar cifras, en Entre Ríos, el índice de repitencia en 1º y 2º año de la secundaria ronda el 15% y 17%; la sobreedad, un fenómeno relativamente nuevo –son los cursantes con dos o más años por encima de la edad teórica para un determinado nivel– van desde un 38% hasta un 45%, según los departamentos; y la tasa de graduación, coincidente a nivel nacional, es del 50% de los que ingresaron en 1º año. 
En diálogo con UNO, Andretich trazó un análisis sobre las políticas educativas en marcha, aclaró que se trata de un proceso en marcha que impide fijar definiciones categóricas, y reflexionó sobre la realidad del sistema educativo en general.
Entre otras consideraciones, aportó que “hay conocimiento, hay mucho trabajo en las escuelas a partir de las políticas educativas, pero no es que las políticas vienen a solucionar el problema de las trayectorias escolares”. Se explayó sobre un fenómeno relativamente nuevo, que es la creciente sobreedad que llega a casi uno de cada dos alumnos, en el 2º año de la Secundaria, tal vez el más conflictivo. Los evidentes problemas de las instituciones para retener a toda la población que llega a sus puertas son una muestra que “el formato de la escuela ya no los puede contener, y es lo que hay. Y las normas sobre trayectorias escolares, intentan modificar, pero no cambian de fondo la escuela secundaria, que es la misma que cuando fue creada”.
–La investigación que lleva varios años está prácticamente finalizada. En función de ello, sobre la información reunida, ¿cuáles son las primeras conclusiones que asoman, o los aspectos que más sobresalieron?
–Se confirmaron algunas hipótesis, si bien no es un trabajo desde una lógica de tipo inductiva, sino al contrario, desde una mirada inductiva, y así van saliendo algunas cuestiones sobre la marcha. Los supuestos de partida era que las políticas no incidían en las trayectorias escolares, no estaban incidiendo demasiado en las mejoras específicas de los resultados de las trayectorias escolares. Ése era un supuesto, porque hay muchas conclusiones. Pero en relación a ese supuesto en particular, hay algunas cuestiones interesantes.
Al respecto, Andretich aclaró que el trabajo cualitativo se realizó en cuatro escuelas: tres de Entre Ríos (las escuelas Nº6 Lomas del Mirador y Nº 36 Capital General Justo José de Urquiza –ex Comercio– de Paraná y la República Oriental del Uruguay de Concordia), y en Santa Fe, la Escuela Nº 439 de la localidad de San Lorenzo. 
Fueron elegidas a partir de una indagación previa, que observó la existencia de programas y propuestas para atender el tema de las trayectorias escolares. 
“Hay conocimiento, hay mucho trabajo en las escuelas a partir de las políticas educativas, pero no es que las políticas vienen a solucionar el problema de las trayectorias escolares. En realidad, las políticas vienen a reforzar con recursos a veces materiales y humanos, o ponerle nombre a lo que ya se viene haciendo en las escuelas. Es decir, estas escuelas tienen propuestas institucionales, muchas de esas acciones ya figuran en sus proyectos institucionales, ya venían trabajando con esta situación, ven, tienen datos, tienen muy bien analizado su alumnado, saben cuál es el problema y venían haciendo una serie de acciones para tratar este tema de las trayectorias. Entonces las políticas vienen a apoyar en algún sentido, esas propuestas institucionales. Las instituciones aprovechan y absorben: si el plan Mejoras les da horas para tutorías, bienvenido sea, les permite pagar a los docentes”.
–¿Cuáles fueron esos programas o políticas educativas que llegan a las instituciones para tratar el tema de las trayectorias?
–Son muchos. Los hay con normativas diferentes, porque desde la Ley Nacional de Educación de 2006 en adelante, empieza a aparecer en toda la normativa, el tema de la trayectoria. Entonces hay niveles generales de norma, de leyes y resoluciones del CGE y después otras más específicas.
Del análisis surge esa falta de incidencia, aunque no se puede generalizar. Estamos hablando de escuelas que tenían una preocupación, que tenían problemas de trayectorias escolares, y la mayoría de ellas ya lo estaban trabajando. Pero ¿qué llega a las escuelas? El plan nacional de Educación Obligatoria 2009-2011 y 2011-2014, la resolución del CGE 84/09 de Lineamientos de la Educación Secundaria Obligatoria, la Resolución 88/09 de Institucionalidad y fortalecimiento de la Educación Secundaria, y así hay varias del CGE. Y después específicas de cada provincia, como la 1550/13 que es un programa integral de trayectorias escolares. Hay también cambios en los diseños curriculares de las dos provincias, que apuntan a trabajar o ayudar a resolver el tema de trayectorias escolares.
–¿En relación a los datos sobre repitencia, abandono, sobreedad, qué se puede plantear a partir de lo observado en los datos estadísticos generales y en cada escuela estudiada? 
–-Los datos cuantitativos que tomamos son de cada provincia, por departamento. Con respecto a esos datos estadísticos, tenemos geo-referenciada bastante información que es compleja. De hecho, hemos escrito artículos específicos sobre los datos, porque hay mucha dificultad para conseguir datos, porque no los hay. En Entre Ríos no tuvimos problemas de índole política, es más, firmamos un convenio con la Dirección de Educación Secundaria del CGE. Por lo tanto no había negativa para dar información, pero hay una complicación intrínseca que no hay continuidad, que hay distintas formas de juntar la información, que falta. 
Sobre los datos, tenemos siempre el cuidado que no se pueden mostrar de manera descontextualizada. 
Por ejemplo, la sobre-edad es un tema relativamente nuevo, se habla desde hace poco; hace referencia a aquellos chicos que están dos años más arriba o por encima de su edad teórica para cursar. Tomamos los primeros años de la Secundaria, el ciclo común, que son los más conflictivos: en general, muestran que no mejoraron mucho entre principios de 2000 y ahora. No hay una tendencia clara pero se puede decir que no mejoraron. En el 2013 tenemos departamentos de la provincia con alrededor del 50% de chicos, o un poco menos, porque algunos departamentos tienen el 40% o el 48% de sobreedad. Es decir que en cada curso, en cada 2º año, la mitad de los chicos tienen sobre-edad. 
–Son muchísimos los chicos en sobreedad.
–Son datos muy altos. Y no hay una gran diferencia entre los departamentos, por ejemplo es un 38% en Paraná, 42,84% en Federación. Los que más tienen están en un porcentaje de 5% o 7% más alto. En repitencia, según datos de 2012, en 2º año de la Secundaria, los índices rondan entre un 15% y un 17%. 
–En relación a esos números, más allá del proyecto de investigación, como especialista en Educación, ¿qué más le sorprende: la sobre-edad, la repitencia, la poca cantidad de graduados?
-A nivel nacional, el 50% de los alumnos que comienzan el secundario, no lo termina. En realidad, hay una cuestión a nivel nacional: cómo será de grave la situación, que a partir de 2010, no hay datos nacionales. En la información pública hay datos estadísticos de todas las jurisdicciones, pero a pesar que hay publicaciones de 2012 y 2013, los datos de repitencia, deserción y abandono son hasta 2010. Puede tener una causa política, o también un resguardo, porque uno entiende que no es positiva una difusión de datos alarmantes, sin acompañarlos de un proceso adecuado. Siempre digo que hay que tener cuidado en los datos estadísticos.
–¿Pero a qué se pueden atribuir esos indicadores o situaciones que se observan en el sistema educativo?
–Hay una conocida referente (Terigi) que dice que las trayectorias escolares no son teóricas, son reales, porque no pasa en realidad nada de lo que está estipulado; nosotros la llamamos trayectorias sinuosas. Las causas son muchas, hay causas sociales, socio-económicas. De todos modos, es cierto y se puede decir, que mirando desde las escuelas que es nuestra preocupación, desde el proyecto de investigación, lo que te demuestra es que la escuela no puede contener a la juventud actual. El formato de la escuela ya no los puede contener, y es lo que hay. Los jóvenes son así, hay características distintas, más allá de que una gran parte estén afectados de herencia relacionada al contexto socio-económico, o condiciones de vulnerabilidad. Más allá de eso, esa es la realidad que tenemos en las escuelas. Por lo tanto, la escuela no tiene cómo contener a ese nuevo cuerpo de alumnos. Y las normas intentan, en toda esta normativa sobre trayectorias escolares, intentan modificar, pero no cambia de fondo la escuela; no cambia lo que se denomina el formato escolar, es decir, la escuela secundaria, en su estructura de tiempo y espacio, es la misma que cuando fue creada.
–Para cambiar de formato en la escuela secundaria ¿qué alternativas o experiencias hay?
–Hay experiencias. Como parte del proyecto de investigación, observamos en Buenos Aires las escuelas de reingreso, que son escuelas especiales para trabajar con chicos que han tenido muchos problemas en sus trayectorias escolares. Tienen buenos resultados, y así hay experiencias en el país y en otros países latinoamericanos.
–En ese caso serviría para abordar a los que desertaron.
–Si, sigue siendo algo que incluso podría entenderse como discriminatorio, porque separa a los que no lo lograron en una escuela “normal” y separa a muchos de ellos, para poder reinsertarlos y volver a estudiar. Pero sigue siendo una experiencia aparte. En las escuelas que nosotros investigamos pasa lo mismo: las propuestas que tienen, si bien ellos la ven que tienen logros significativos no sólo en los rendimientos escolares sino también en la contención, el reconocimiento del sujeto, de lo que es educar y aprender, de la relación con el docente, todo interesante. Pero siguen siendo propuestas para el grupo que no se adapta al formato normal.
-En relación políticas educativas, qué postura tiene sobre medidas que generan opiniones dispares, como que no se repita 1ºgrado o puedan llevarse más materias en la Secundaria?
–Eso es parte de lo que están haciendo para las trayectorias escolares. El fundamento puede ser muy interesante pedagógicamente, porque quiere decir que están haciendo una evaluación en proceso, que no haya cortes abruptos, que el chico pueda tal vez dar un salto cualitativo a mitad de año. Es interesante desde la fundamentación pedagógica. El problema es cuando esto se hace solo para tener más chicos dentro de la escuela. Cuando se informó esta medida educativa, salieron los críticos a decir que esto es más facilismo. Lo mismo podría estar pasando en una secundaria cuando decimos no importa si se llevan dos materias, podría llevarse cinco y seguir.
–Porque esas situaciones tienen también un correlato en la calidad educativa.
–Pedagógicamente puede tener buenos fundamentos. Ahora, al aplicarse, hay que ver si resguarda la calidad educativa. Y ahí tiene que ver mucho la formación docente, porque ahí necesitás otro maestro, otro profesor que sepa cómo evaluar y llevar ese proceso. Digo otro porque los docentes no están capacitados para hacer este tipo de evaluación. Son como medidas que no están mal pensadas, están bien pensadas, pero parecerían que son parches que no logran tocar el fondo de la cuestión.
-Esto de medidas asiladas, de parches, ¿puede tener que ver con la falta de una estrategia global consensuada y acordada por los actores educativos en encuentros como congresos pedagógicos?
-Una instancia interesante fue la sanción de la Ley 26.206 en el 2006, estando Daniel Filmus como ministro de Educación. Eso fue una bisagra porque esa ley contempla una interesante proceso del texto político, que revierte en mucho lo que había sido la Ley Federal de los ’90, y que incorpora las voces, no digo de todos, pero hubo un proceso con participación importante de los gremios docentes. Tiene una intencionalidad muy interesante y siempre digo que fue una lástima que Filmus se haya ido como candidato, porque la implementación de esa ley es lo que hay que mejorar. Una conclusión que sacamos del trabajo y que lo aportaron las escuelas, es que la política debería ser de abajo hacia arriba, son las escuelas las que saben lo que pasa; las que tiene los datos situados de lo que ocurre. La política está pensada desde un Ministerio sin escuelas, porque desde los traspasos de las escuelas a la provincia, el Ministerio no administra escuelas. Entonces, desde un lugar central se asignan políticas para todo un país: esas políticas tienen un tránsito muy largo hasta que llegan a las escuelas. Y cuando llegan, las escuelas dicen ‘esto no es lo que necesito’. Cada escuela tiene problemáticas particulares inclusive asociadas a las trayectorias escolares; entonces lo que nos han enseñado con las conclusiones de este proyecto, es que las políticas deberían pensarse más desde la territorialización: hay muchas diferencias en un país, inclusive entre una provincia y sus regiones. Por lo tanto no son muy beneficiosas las políticas pensadas para todos, o focalizadas para grupos vulnerables, como si para todos los sectores vulnerables el país hace falta lo mismo.
Eso es una conclusión que abre nuevas preguntas. Inclusive nos hemos encontrado con situaciones de las experiencias de las escuelas que fuimos a ver, se toman “como modelos” para elaborar normativa nueva. Son las escuelas las que están aportando los ejemplos de lo que hay que hacer con estos chicos. Entonces me parece interesante para repensar quién hace las políticas educativas. Por supuesto que es real que el tema de las trayectorias es impactante, porque cuando uno ve los datos se asusta, pero es interesante verlo asociado a lo que se está haciendo. 
–¿Qué acciones, por ejemplo, están haciendo las escuelas en materia de trayectorias escolares?
–Por ejemplo, hacer una libreta en proceso, de trayectoria. Armar un esqueleto de libreta que se adapta a todas las acciones específicas que está haciendo la escuela, para trabajar con esos chicos. Tiene un formato especial. 

Comentarios