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Domingo 10 de Julio de 2016

La magia de la Luna

Astro nocturno. Fue por todo esto diosa en la antigüedad. Y esta diosa está de regreso. Desde la Astrología hasta la sabiduría indígena se conocen sus efectos positivos y negativos. El poder femenino; los lobizones; y los espejos

A nadie le llama la atención la certeza científica de que la Luna actúa poderosamente sobre la Naturaleza. Desde las mareas hasta la orientación de las aves, desde el ciclo menstrual femenino de 28 días –que es igual al período de las cuatro fases de Selene- hasta la experiencia cotidiana de los pescadores, que saben que pescado expuesto a la luz de la Luna llena se pudre rápidamente, sus efectos son casi parte de la historia humana. ¿Es posible entonces suponer que el nocturno astro también actúe en planos más sutiles, como el mental o el espiritual?.
Pues parece que sí. Desde siempre llamamos "lunática" a la persona trastornada mentalmente. Existen estadísticas con-fiables que señalan que en períodos de Luna llena aumenta la tasa de depresiones suicidas, de homicidios y asesinatos. Por experiencia práctica, médicos y policías saben que en esa fase tendrán más trabajo que el acostumbrado. Y las empresas japonesas de transporte –incluidas las áreas- establecen turnos rotativos en su personal para obviar someterlos a dos períodos consecutivos de plenilunio. Y coiffeurs y peluqueras saben que el pelo crece más rápido y fuerte si se corta en Luna creciente, y por el contrario, se debilita y enlentece si se hace en cuarto menguante.
La Luna y el poder femenino
Pero desde la más remota antigüedad se sabe que espiritualmente la mujer tiene "ciclos" en su poder mental y espiritual asociados a la luna. Así, muchos pueblos indígenas estimulaban a sus mujeres en ciertos períodos lunares a realizar rituales para propiciar en ellas desde la fecundidad hasta la creatividad, pasando por el refuerzo de la voluntad y el aumento de control sobre sus propias emociones negativas.
En el Anahuac –el México precolombino- por caso, se realizan "temascales de Luna llena", exclusivamente para mujeres, con ese fin. En Paraná esta costumbre es repetida en esos baños rituales de vapor de fuerte contenido simbólico que realiza periódicamente nuestra Agrupación "Casa del Cóndor". De hecho, está comprobado parapsicológicamente que una mujer que realiza prácticas espirituales en períodos de Luna llena aumenta sus facultades de videncia de forma significativa y, en puridad, mucho más que los hombres, lo cual es lógico porque astrológicamente, el hombre es básicamente "solar" y la mujer, "lunar".
Existen varias explicaciones para esto. La luz que la Luna refleja del Sol es lo que se llama una "luz polarizada", algo que en Física se conoce desde hace tiempo y que, simplemente, significa que su disposición fotónica es diferente a la luz común. En consecuencia, diferente será su efecto sobre órganos fotosensibles que forman parte de nuestra naturaleza, entre otros, la glándula pineal, órgano del cual dependen muchas facultades extrasensoriales y que por algo, desde siempre, fue conocida como "el Tercer Ojo". Uno de esos efectos será, obviamente, el "despertar" del mismo, es decir, de las facultades de clarividencia, premonición y telepatía.
La Luna y los lobizones
Esas mismas causas explican las leyendas milenarias de hombres – lobo y "lobizones". Que se convierten, precisamente, durante las noches de Luna llena. No se trata de que, físicamente, se transforme en un lobo (o un perro) un ser humano. Pero la acción de la Luna puede provocar dos consecuencias, una fisiológica y otra psicológica. La orgánica, un hirsutismo exacerbado, la proliferación pilosa que en personas predispuestas genéticamente las hará multiplicar la pilosidad de su cuerpo. Y la psicológica, la activación de una li-cantropía latente, enfermedad psiquiátrica perfectamente conocida y que consiste en que el individuo se cree un lobo y actúa como tal. Imaginen ustedes a una persona, de noche –porque una consecuencia de esa enfermedad es una extrema sensibilidad a la luz diurna, que llega ser dolorosa- arrastrándose en cuatro patas, cubierta de pelos y aullando como un lobo –y en algunos casos extremos, matando para devorar carne humana- y se comprenderá la lógica del mito.
La Luna y los espejos
¿Notaron que antiguamente se llamaba "luna" a los espejos? Esto también hunde sus raíces en las leyendas. Como la afirmación que los vampiros, por ejemplo, no se reflejan en los espejos, por un lado, y por otro (aquí también como los hombres – lobo) son fácilmente víctimas de la plata. Una bala de plata, o un cuchillo de ese metal, es lo único que puede matarlos. Y los antiguos espejos eran hechos con una capa de derivados de la plata colocados sobre un vidrio. Habida cuenta de esa relación ya establecida entre lo anormal y la Luna, se comprende esa especie de regla mnemotécnica que nos dice que un espejo rechaza a los seres sobrenaturales en tanto y en cuanto la plata (metal que astrológicamente corresponde a la Luna) está en la naturaleza misma del supuesto proceso de transformación.
La Luna y la Astrología
Una vez más, la sabia Astrología anticipó desde hace siglos lo que recién hoy está redescubriendo la ciencia. Porque en la Carta Natal –el estudio astrológico que se hace a partir de la fecha y lugar de nacimiento de una persona, y que reúne, entre otras informaciones, detalles profundos sobre su personalidad- la ubicación de la Luna habla de lo mental, lo inconsciente, nuestras fortalezas y debilidades psíquicas. Una Luna en Tauro, por ejemplo, hablará de una persona con una gran capacidad de resistencia psicológica al dolor, así como una notoria fuerza de voluntad. Una persona con la Luna en Géminis, en tanto, será dubitativa, in-segura, arrepintiéndose al rato de toda decisión que tome. La Luna en Cáncer referirá a alguien vulnerable por demás a las emociones, casi esclava de sus sentimientos. Y así, sucesivamente, la ubicación zodiacal de la Luna en el momento del nacimiento condicionará (no absolutamente, claro, porque también intervienen otros factores como la crianza, los modelos a imitar en la adolescencia, las propias elecciones nacidas del albedrío) su naturaleza intima, sus miedos y seguridades, sus flancos débiles y sus fuerzas dormidas.

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