Espectaculos
Sábado 30 de Abril de 2016

La lucha olvidada de obreros de Gualeguaychú en un cortometraje

El martes se proyectará “Bandera Roja”, un documental que rescata del olvido un hecho histórico.


Luciana Actis/De la Redacción de UNO
lactis@uno.com.ar


Un 1º de mayo de 1921, obreros nucleados en la Federación Obrera Regional Argentina, de Gualeguaychú, enfrentaron la represión de conservadores de la Liga Patriótica Argentina. Con un saldo de varios muertos y un movimiento obrero quebrado, ese hecho fue ocultado durante varias décadas. 
Este martes, a las 20, en el Auditorio Rodolfo Walsh de la Facultad de Ciencias de la Educación (Buenos Aires 389), se proyectará Bandera Roja, un cortometraje documental que rescata esta pieza del gran rompecabezas de la memoria, plasmada en un estandarte que fue preservado hasta hoy por el descendiente de uno de esos obreros.
El trabajo fue realizado por el paranaense Santiago Fiorotto (dirección), junto a Nicolás De Olazábal (producción), Gastón Merino (sonido), y Leandro Ronchi (fotografía) y formó parte de su tesis de la tecnicatura en Artes Audiovisuales, del Instituto Superior de Cine y Artes Audiovisuales (ISCAA) de Santa Fe.
Escenario dialogó con Fiorotto sobre esta producción que comenzó a realizarse a principio de 2014 y fue estrenada el año pasado en Gualeguaychú.
—¿Cómo surgió la idea de hacer un filme sobre esta temática?
—Conocía el tema por algunas notas periodísticas, me interesa la temática del movimiento obrero entrerriano y me pareció interesante explorarlo y ayudar a su difusión. Es un acontecimiento relativamente ocultado, y de hecho la historia de la clase obrera en nuestra provincia es bastante ignorada, también lo concebimos como una forma de militar en favor de nosotros, los obreros.
—¿Podrías resumirme lo que sucedió en Gualeguaychú en 1921?
—El 1º de mayo de 1921 en Gualeguaychú, trabajadores nucleados en la Federación Obrera Departamental conmemoraban el Día del Trabajador en homenaje a los mártires de Chicago. Había trabajadores de diversas ramas, carreros, portuarios, entre otros y su símbolo era una bandera roja. En ese tiempo había varios conflictos gremiales que molestaban a la burguesía local. Ese mismo día conservadores de la Liga Patriótica Argentina, una organización parapolicial, nacionalista, católica, antisemita y antiobrera, dirigida por oligarcas y burgueses, organiza un acto que llamó del “trabajo libre”, que era el trabajo sin sindicatos, con la excusa del pronunciamiento de Urquiza. Si bien los actos eran en lugares y horarios diferentes, los liguistas se acercaron hasta donde estaban los obreros y les exigieron bajar la bandera roja por considerarla una afrenta a la bandera argentina. Los obreros se negaron y comenzó una balacera, con un resultado de varios obreros muertos y ningún condenado. La causa prescribió y algunos de los represores protagonistas hicieron carrera política en la provincia; no así los obreros, que sufrieron persecución toda su vida. Los simbólico de la bandera esconde el miedo de las clases dominantes a la organización de las clases subalternas.
—¿Cómo fue el proceso de investigación sobre este tema histórico?
—Partimos de notas periodísticas, luego nos acercamos a algunos libros, sobre todo las obras de Darío Carrazza y de Balsechi y Gilbert, que tratan el tema. Con ese punto de partida pudimos pensar un guión. Si bien visitamos el archivo del diario El Argentino, el eje fueron esas obras y los testimonios tanto de investigadores como de conocedores del tema que entrevistamos, como los ya mencionados o Ateo Jordán, hijo de uno de los obreros reprimidos, quien guardó la bandera y fue el estandarte de esa lucha. Si hoy podemos dar cuenta de todo esto es en gran medida gracias a Ángel Jordán, presente ese día, y su hijo Ateo, que protagoniza el cortometraje, y lleva ese nombre justamente por el rol de la iglesia en ese día fatídico, de donde dicen que salió el primer disparo. También accedimos a algunos expedientes por medio de Madres de Plaza de Mayo Gualeguaychú, que copiaron algo del expediente judicial antes de que se perdiera. En la provincia hay poca investigación sobre la historia obrera, como muchas otras ramas, lo que hay se hace a pulmón y depende de los intereses o esfuerzos individuales Incluso no hay archivos de fácil acceso, normas de conservación o una catalogación, por eso la investigación es una tarea muy ardua y ante cada trabajo hay que recurrir a las fuentes originales, con la certeza de que cada año se pierden muchas.
—¿Fue un camino solitario, o contaron con asesores o guías para encarar la temática?
—No fue para nada solitario; participaron como tutores docentes del ISCAA, quien estaba a cargo de la cátedra Proyecto Final, Francisco Pavanetto y nuestro tutor de tesis, Daniel Hechim. Conté además con todo el apoyo de mi familia, de los mismos entrevistados que estaban muy comprometidos y de gente amiga que acompañó y sugirió todo el tiempo. Hacer solo un trabajo como este es imposible, y hasta contrario a la misma idea que queremos transmitir. Si queremos rescatar la memoria de la clase obrera, lo mejor es involucrarnos como grupo, y no como sujetos aislados. 

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