Fútbol
Jueves 30 de Junio de 2016

La Liga está ante su peor encrucijada

La veda contractual para la Liga Nacional de Básquetbol y el Torneo Nacional de Ascenso, luego de la decisión de la Asociación de Clubes de liberar a ocho la ficha de extranjeros, puso en jaque y un futuro incierto en el básquetbol nacional. Los jugadores a través de su asociación y de distintas declaraciones mediáticas y en las redes sociales pusieron el grito en el cielo ante la medida, que amenaza con extranjerizar la competencia con el propósito de bajar el valor de los contratos de los nacionales. Una medida que ni los propios dirigentes parecen sostener, como cuando determinaron sacar los descensos por dos años para promover juveniles,trabajar en la infraestructura y por sobre todas las cosas pagar menos. "La Liga no genera lo que vale", declaró en UNO Benjamín Svetliza luego de tomar la decisión de dejar la competencia con Sionista. "Es una realidad", agregó el dirigente de Paraná.

Tal vez Benjo percibía lo que iba a venir e hizo algunos intentos desde su lugar, pero también fue preso del sistema y con su presencia dentro de la Liga lo avaló de alguna manera. Cuando los dirigentes se sentaron en la mesa hace tres años para poner un piso y cierta coherencia para manejar el mercado, un par de meses después, otros rompían "las reglas" y comenzaban a pagar cifras exorbitantes, lo que generaría luego el primer desequilibrio. Si A gana 10, yo valgo 7 y así se dilapidaron las buenas intenciones. "Los dirigentes tienen que pagar lo que pueden", advirtió el pivote Alejandro Zilli días atrás en Ovación. "Si a mí no me pueden pagar determinada cantidad de dinero y no tengo club, entonces tendré que bajar mis pretensiones. Es oferta y demanda", argumentó el jugador cargando contra los directivos como principales responsables.

Aunque la decisión de la AdC parece más una advertencia que una decisión concreta, la situación es crítica. La Liga no es sustentable y es una realidad. No genera un gran impacto, la gente concurre menos y cada vez ocupa menos espacios en los medios. El dirigente de Echagüe Marcelo Casaretto publicó un oportuno informe en su cuenta de Facebook muy claro que evidencia el flagelo. Llegó a la conclusión de que "201 clubes que jugaron básquet profesional en algunas de las tres categorías, debieron abandonar la competencia, desde 1985 a la fecha". La cifra es elocuente.

Lo más grave es que con la desaparición de la actividad en los clubes quedan en el camino cientos de generaciones que encuentran en el básquet una forma de vida o la sencilla razón de amar un deporte maravilloso. Porque cuando se va el profesionalismo en un club muchas veces se lleva puesto al amateurismo.

Si bien algunos dirigentes aparecen como los principales responsables, muchas veces tentados por el poder político para utilizar el deporte como herramienta de "distracción social", los jugadores también deben revisar sus actos. Agrupados y conscientes de la realidad no pueden pretender ganar cifras grandilocuentes si la actividad no lo genera. En una mesa grande se pueden resolver los problemas. La misma mesa de dirigentes que hizo grande a la Liga y la mesa que reunió a una generación que llegó a lo más alto.

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