La Provincia
Martes 14 de Abril de 2015

La lechería entrerriana se diversifica para sobrevivir

Economía Regional. El establecimiento “Nuestras Malvinas” destina su producción a una planta industrializadora. La elaboración de quesos ya forma parte del recuerdo. Los Schvindt y un tambo que busca ampliarse

Marcelo Comas / De la Redacción de UNO
mcomas@uno.com.ar

 


No dudó un instante en abandonar su trabajo en Buenos Aires para aceptar la invitación de su padre: continuar el legado de la producción tambera. Con más voluntad que conocimiento aprendió los secretos de un oficio que se plantea constantemente nuevas estrategias para seguir sobreviviendo. Así, dando pequeños pasos, Aurelio Schvindt, se instaló con su familia en la zona rural de Maciá para mantener la llama viva de un estilo de vida, tierra adentro, en el que no se negocia el esfuerzo. Su establecimiento se llama “Nuestras Malvinas”, en homenaje a los excombatientes que participaron del conflicto bélico en el Atlántico Sur. Aunque asegura en tono risueño que varios emprendimientos de características similares en la zona eligieron la misma denominación. Forma parte del 80% de los tamberos entrerrianos que ordeña su propio tambo, una cifra que responde a la modalidad de trabajo de los medianos y pequeños productores. “Me vine queriendo hacer algo en el campo, porque me gustó el lugar, y en campo chico en la única actividad que me podía defender era el tambo”, dijo sobre sus inicios.  A medida que avanza en su relato, el hombre derriba varios mitos, como aquel que sostiene que el trabajador rural necesariamente tiene que madrugar, sobre todo si trata de atender un tambo. Para Aurelio no es tan así: “Levantarme temprano nunca me gustó, me gusta acostarme tarde y no levantarme temprano”, concluye esbozando una sonrisa. Es que de acuerdo a su filosofía “cada persona debe darse un gusto en la vida, por lo menos, en lo posible. Hay muchos productores que se levantan de mañana temprano; conozco tambo donde están a las 4 de la madrugada ordeñando, yo no”. Sostiene que su actividad comienza “con la primera aclarada del día, empezando a ordeñar cuando sale el sol. Por lo tanto, para dividir las horas, tengo que trabajar más a la noche”.

 


En su predio de Colonia 21, a 18 kilómetros de ejido de Maciá, posee su capital productivo: alrededor de 100 vacas que generan en la actualidad alrededor de 700 litros diarios de leche. Explicó que previamente se requiere de un proceso mecánico que comienza en la ubre del animal, pasando por la ordeñadora hasta el último paso, con el enfriado de la leche. “Cuando llega a una temperatura de 3 grados ya la puede levantar el camión”, afirmó en charla con UNO.

 


A diferencia de emprendimientos categoría industrial, el tambo “Nuestras Malvinas” comercializa su producción a granel a una fábrica de la zona de Maciá. “Está duro”, describió en torno a la realidad del sector. Y enseguida prosiguió: “Hay que manejarse con todas las previsiones posibles para que te quede alguna ganancia”.

 


Manifestó que el productor comercializa el litro de leche a 3,05 pesos, un valor que no alcanza a cubrir  los diferentes costos. Por otro lado, la elaboración de quesos como un derivado más de la leche se acabó cuando aparecieron nuevas obligaciones. Así lo explica Schvindt: “Se dejó de hacer por falta de tiempo; perdíamos mucho tiempo en el queso y no podíamos hacer otras cosas.  El que mucho abarca poco aprieta”. Con la incorporación de tecnología, como una herramienta indispensable para mantener la competitividad, el establecimiento lechero apuesta a seguir creciendo. Su dueño considera que no es momento de ampliarse, sobre todo porque se trata de un tambo que procesa únicamente un solo producto.

 


“Incorporamos la tecnología hace diez años”, indicó convencido de que fue una decisión acertada. 

 


Fuerte caída


De acuerdo con lo informado por el Centro de la Industria Lechera (CIL), los índices de temperatura y humedad tuvieron un fuerte impacto en la producción individual de las vacas en las principales cuencas lecheras del país.

 


Los datos preliminares de febrero indican que en este mes se habría registrado una producción menor que la de febrero de 2014 (-1,3%).

 

Por otro lado, se vuelve a observar una fuerte baja intermensual con respecto al mes de enero, equivalente al 6,10%. Asimismo cuando se observa el acumulado enero-febrero de 2015, el año comenzó con una baja de 2,39% con respecto al primer bimestre del año anterior. El panorama para el mes de marzo está lejos de ser el de ser el deseado. Durante los primeros días del mes, las intensas lluvias afectaron fuertemente a los tambos de las provincia.

 

 

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