La Provincia
Miércoles 07 de Octubre de 2015

La Justicia impidió a De Ángeli pegar su boleta con Stolbizer

El fallo de la Junta Nacional Electoral, que se conoció ayer, considera que no se probó el vínculo jurídico ni político entre Cambiemos y Progresistas. No habría entonces quinta boleta para cargos provinciales. El PRO apelará la medida

La Junta Electoral Nacional (JEN)  del Distrito Entre Ríos decidió ayer hacer lugar a la impugnación presentada por el apoderado del Partido Socialista (Hugo Barzola)  y no autorizó el pegado de la boletas de Cambiemos para cargos provinciales y municipales con la de Progresistas a nivel nacional para la elección general del 25.

La decisión -que será apelada mañana por los apoderados de Cambiemos- implica que en el cuarto oscuro no habrá una quinta boleta con Alfredo De Ángeli como candidato a gobernador y Margarita Stolbizer como candidata a presidenta. Consecuentemente tampoco podrán ir en dos boletas diferentes los candidatos a intendentes de Cambiemos en las distintas  localidades de la provincia. 

El planteo para pegar las boletas fue hecho por Cambiemos (PRO,  Coalición Cívica y UCR) argumentando que el vínculo con Progresistas a nivel nacional estaba dado por la presencia del partido GEN entrerriano en la alianza que encabeza De Ángeli y Macri, mientras que el partido GEN nacional participa del frente que encabeza Stolbizer.

El titular del GEN en la provincia, el exdiputado provincial por la UCR  Osvaldo Fernández, es candidato nuevamente a ese cargo en la lista de Cambiemos. Por esa razón, este frente presentó la boleta combinada Stolbizer-De Ángeli, que pretendían constituir en la quinta alternativa provincial. Las  otras cuatro son las encabezadas por Gustavo Bordet, del Frente Para la Victoria; Lisandro Viale, de la Alternativa Progresista Popular (Partido Socialista); Adrián Fuertes, de Unión Popular; y De Ángeli en la boleta pura de Cambiemos, con Macri como presidente. 

La particularidad de la pretendida quinta  boleta es que se compondría  de siete cuerpos, y no de nueve como las otras; porque los candidatos del GEN provincial a diputados nacionales y parlamentarios del Mercosur regional no alcanzaron el piso del 1,5% de votos en las PASO para presentarse a las generales.

Los votos

La decisión de la JEN Distrito Entre Ríos fue dividida. En primer término votó, en contra del pegado, la presidenta del cuerpo, Cintia Graciela Gómez. En el segundo turno se expidió a favor del pegado, el juez federal  Leandro Damián Ríos. Finalmente lo hizo, en contra, la vocal del Superior Tribunal de Justicia Susana Medina de Rizzo. Esta magistrada reemplazó a la presidenta del Superior Tribunal de Justicia, Claudia Mizawak, quien no intervino por estar  fuera de la jurisdicción, ya que se encontraba en España en un encuentro de magistrados.

La impugnación

Barzola se opuso al pegado argumentando que se trata de alianzas diferentes, plataformas electorales diferentes y que son partidos distintos  que las integran los frentes; todas situaciones que -en caso de permitirse el pegado- confundirían al electorado.  

Planteó además dudas respecto de la real participación de los candidatos del GEN a diputados nacionales y parlamentarios del Mercosur en la elección primaria; dejando abierta la posibilidad de que solo se hayan inscripto para justificar el pretendido vínculo jurídico y político entre ambos frentes. 

También argumentó Barzola que sería un error tomar el fallo de la Cámara Nacional Electoral (CNE) de 2011 -que permitió al Frente Progresista Cívico y Social, que llevaba a Atilio Benedetti como candidato a gobernador pegar su boleta con varios candidatos presidenciales- como un antecedente válido para este caso.

Señaló que  las condiciones en que se formaron las alianzas en 2011 fueron diferentes, ya que en aquella oportunidad las alianzas provinciales se formalizaron un mes antes que las nacionales, por lo que no podía conocerse cómo serían las nacionales. En cambio para esta elección, hubo partidos que el mismo día constituyeron una alianza diferente a la que integraban a nivel nacional; es decir que no tenían problemas en integrar un frente distinto y aceptar sus consecuencias; según indicó.

Osvaldo Fernández, para sostener la postura contraria, reiteró el argumento de la “continuidad” del proceso que  inició en las PASO de 2015, para las cuales se autorizó el pegado.

Los argumentos

Cintia Gómez entendió que no se puede evitar la confusión del electorado si hay dos boletas con candidaturas nacionales diferentes que comparten las candidaturas provinciales y municipales. 

También sostuvo que no se logró probar el vínculo jurídico y político entre ambas alianzas; y que la boleta combinada trasuntaría un acuerdo  jurídico y político que no es tal. Al referirse al fallo de la CNE de 2011, aclaró que la situación actual es parecida pero no igual.

Leandro Ríos, en cambio, sostuvo que el caso planteado en el precedente  sentado en  el fallo de 2011 es “sustancialmente análogo” al tema planteado ahora. Recordó también que fue uno de los que votó a favor de la boleta combinada en las PASO de agosto. “Vemos un vínculo jurídico y político preexistente entre Cambiemos y Progresistas”, precisó,  indicando que ese vínculo se mantiene porque el GEN sigue integrando Cambiemos a nivel provincial y Progresistas a nivel nacional.

Medina de Rizzo definió la votación al considerar improcedente el pegado, entendió que de producirse distorsionaría la voluntad popular   y que no está acreditado el vínculo político. 

La vocal del STJ sostuvo que debe ponerse “especial atención a la situación en la que se encuentra el electorado al momento de emitir el sufragio”,  para evitar la confusión y “la eventual distorsión de la voluntad a  elegir candidatos no deseados por el efecto arrastre”, que se ve facilitado por los modelos de boletas sábana que se utilizan en el cuarto oscuro.

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¿Un voto de sentido común?

Carlos  Matteoda / De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar




Buena parte de la campaña previa a las PASO estuvo centrada en el pegado de boletas, especialmente en el oficialismo, que decidió aplicar un polémico criterio restrictivo a las diferentes propuestas municipales. La cuestión no debería ser tan importante, pero se convierte en un dato clave porque se trata de un subterfugio para direccionar el efecto arrastre que provocan determinadas candidaturas sobre otras.

La historia electoral reciente de la Argentina tiene muchos casos de estos. La ley de lemas, las colectoras, los acoples, y ahora los  pegados. Estos mecanismos suelen ser distorsivos de la voluntad popular, aunque resulten legales. Y está claro además que casi ningún partido político puede tirar la primera piedra porque varios se han favorecido por la aplicación de estas modalidades.

En el caso puntual que cuenta esta nota, la pregunta sería si el elector que vote, por ejemplo en Paraná, a Sergio Varisco como intendente, a De Ángeli como gobernador e incluya a Stolbizer como presidenta tiene el conocimiento de que representan sectores políticos y plataformas de gobierno distintas, o si el mecanismo induce a confusión, ya que el único nexo entre ambos es el candidato a diputado provincial que va en el puesto 18 de la lista de Cambiemos, Osvaldo Fernández.

Nada ha dicho De Ángeli sobre la razón programática por la que quiere pegar su boleta con Stolbizer; que representa intenciones políticas bien diferentes a las de Mauricio Macri.

No pretendo analizar el voto de la jueza que terminó definiendo la cuestión; sí resaltar que en este caso, su postura -además de ajustada a Derecho o no- parece tener una dosis de sentido común valorable.

La vocal del STJ sostuvo que debe prestarse especial atención a la situación en la que se encuentra el electorado al momento de emitir el sufragio, evitando la confusión y la eventual distorsión de la voluntad al elegir candidatos no deseados por el efecto arrastre, que se ve facilitado por los modelos de boletas sábana que se ofrecen en el cuarto oscuro. 

Especialmente en los casos en que las boletas son encabezadas por candidatos de un frente electoral para cargos electivos nacionales con cuerpos de boletas adheridas de otros partidos para categorías de cargos electivos provinciales y municipales “que pueden no ser los candidatos y/o partidos que representen la intención de voto del elector, pero que al estar adherido a la boleta de otra fuerza política genera esta situación de confusión”, señaló. Tan simple como cierto. 

“La situación descripta en el párrafo precedente se acentúa en aquellos sectores más vulnerables que pueden confundirse al momento de emitir su voto al no encontrar debidamente diferenciada la oferta electoral, más aún al encontrarse adheridos cuerpos de boletas de frentes electorales diferentes  compuestos por partidos políticos diferentes con base de actuación disímiles y plataformas electorales diferentes”, agregó.

Lo ocurrido en las primarias del 9 de agosto, más allá de que produjo distorsiones hacia adentro de las alianzas participantes, es un ejemplo de lo que no debería suceder en la elección general.

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