Fútbol
Lunes 02 de Enero de 2017

La histeria del fútbol nacional

Sea largo o corto, la locura es la misma. En este país se actúa, en muchos ámbitos, de la manera en la que se vive y el fútbol no es la excepción a esta regla.

Inventaron (los dirigentes) un certamen largo para que, entre otras cosas, los entrenadores de los equipos tengan más tiempo de trabajo y puedan plasmar sus proyectos con paciencia. Hasta aquí un discurso brillante, pero... nada de esto pasó en 2016 y la locura con la que se vive el fútbol en la Argentina se comió en apenas 14 fechas a 18 técnicos. Y es más, en el receso por las fiestas de fin de año se fueron dos más. Paolo Montero dejó Colón en busca de otros horizontes y el entrerriano Jorge Burruchaga se fue de Sarmiento de Junín, entidad que está mal económicamente y no podía afrontar el sueldo del DT, entre otros gastos.

El listado de los entrenadores que se fueron. Fecha 1: Claudio Úbeda (Racing), fecha 4: Eduardo Domínguez (Huracán) y Christian Bassedas (Vélez), fecha 8: Fernando Quiroz (Aldosivi), Leonardo Madelón (Unión) y Gabriel Schurrer (Sarmiento), fecha 9: Sergio Rondina (Arsenal) y Carlos Mayor (Temperley), fecha 10: Ariel Holan (Defensa y Justicia), Juan Manuel Azconzábal (Atlético Tucumán) y Esteban González (Belgrano), fecha 11: Pablo Lavallén (San Martín de San Juan), fecha 12: Ricardo Caruso Lombardi (Huracán) y Christian Díaz (Olimpo), fecha 13: Eduardo Coudet (Rosario Central), fecha 14: Sebastián Méndez (Godoy Cruz), Gabriel Milito (Independiente), Ricardo Zielinski (Racing) y Lucas Bernardi (Arsenal).

En la mayoría de los casos los entrenadores se fueron por malos resultados, algo lógico en este país. No ganás, te vas. El tema es que muchos de ellos dirigieron muy poco tiempo a sus equipos. Un ejemplo claro: Lucas Bernardi estuvo cinco cotejos en el equipo del viaducto, una locura.

Antes, al ser un certamen corto, de alguna manera se entendía esta postura de dejar sin trabajo a los técnicos, pero hoy no se justifica para nada. El torneo tiene 30 fechas y el coach puede plasmar tranquilamente una idea de trabajo, puede tener una mala racha de resultados, pero también tiene tiempo para cambiar el rumbo y puede foguear juveniles.

Se fue 2016 y llega un 2017 con más dudas con certezas para nuestro fútbol. A esta situación particular de echar técnicos a mansalva se le suman otros problemas, como tener una AFA en crisis y sin presidente, violencia en muchas entidades, clubes devastados en lo económico y encima figuras que prefieren irse porque acá la presión no se soporta.

Una pena. El fútbol argentino es excelente, pero hay actores que hacen todo lo posible para destruirlo definitivamente.

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