A Fondo
Sábado 02 de Abril de 2016

La guerra que duró 74 días

Gesta. Paso a paso los principales sucesos de una contienda de la historia reciente en la que 649 soldados argentinos dejaron la vida y muchos de ellos aún están enterrados en las islas del sur argentino como NN. Recuperación negociada.

La Guerra de Malvinas, de la que hoy se cumplen 34 años de su inicio, duró 74 días y en ella murieron 649 argentinos, muchos de los cuales hoy siguen siendo NN en el Cementerio argentino de Darwin. 
En medio de una crisis política, económica y social, la dictadura cívico-militar, como un manotazo de ahogado, ocupó por sorpresa las Islas Malvinas. 
El 2 de abril, en una madrugada fría, las fuerzas armadas argentinas desembarcaron en las Malvinas, y en el continente esta decisión de la dictadura, que intentaba fortalecer su poder ante un desgaste inevitable, tuvo su correlato en la Plaza de Mayo, donde miles de argentinos festejaron la recuperación de las islas y ya no hubo marcha atrás. 
El 3 de abril, la primera ministra británica Margaret Thatcher, bautizada como La dama de hierro, mandó una flota hacia el Atlántico Sur. 
Paralelamente, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución Nº 502, exigiendo el retiro de las tropas argentinas de las islas y el inicio de las negociaciones entre ambos países. 
Entre el 5 y el 28 de abril se desarrollaron una serie de acciones diplomáticas en las que la Argentina advirtió que apelaría al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) si Gran Bretaña atacaba las islas; el entonces presidente de Estados Unidos Ronald Reagan nombró mediador al secretario de Estado Alexander Haig; y Gran Bretaña anunció el bloqueo a las Malvinas. 
Asimismo, la primera ministra británica advirtió a Haig que cualquier negociación requería primero el retiro de las tropas argentinas, y el entonces dictador argentino Leopoldo Galtieri amenazó que habría batalla si los ingleses invadían Malvinas. Gran Bretaña volvió a apoderarse de las islas Georgias del Sur, parte del archipiélago del Atlántico Sur, y el órgano de consulta del TIAR aprobó una resolución solidaria con la Argentina y sus derechos sobre Malvinas. 
Esta decisión del TIAR no fue respetada por Estados Unidos, que decidió apoyar a Gran Bretaña. El 1º de mayo comenzó formalmente la guerra, cuando aviones británicos bombardearon la pista de aterrizaje de Puerto Argentino. El 2 de mayo el submarino nuclear Conqueror hundió el crucero General Belgrano fuera de la zona de exclusión, y el 4 del mismo mes aviones de la Armada argentina provocaron importantes daños al destructor inglés Sheffield, que se hundió días después. El 6 de mayo, un plan de paz del secretario general de la ONU Javier Pérez de Cuéllar propuso un administrador de la ONU en Malvinas mientras durasen las negociaciones, y que flamearan las banderas de la Argentina y de Gran Bretaña. 
El 9 de mayo se intensificaron los bombardeos británicos en Puerto Darwin y en la capital isleña; el 14 un grupo comando inglés destruyó 11 aviones argentinos; y el 15 naves británicas bombardearon la isla Borbón y destruyeron otras 10 aeronaves. 
El 16 de mayo los ingleses hundieron al mercante argentino Río Carcarañá y dañaron el Bahía Buen Suceso, mientras continuaron los ataques aéreos y navales a las islas. El 20 de mayo Pérez de Cuéllar anunció que su gestión fracasó, al tiempo que Perú presentó otra propuesta de paz que también fue rechazada. 
El 21 de mayo los británicos establecieron una cabecera de playa en Bahía San Carlos, pero el costo de Inglaterra fue grande: fue hundida la fragata Ardent y dañadas otras cuatro, cayeron tres aviones Harrier y dos helicópteros. Tres días después, fue hundida la fragata inglesa Argonaut y seriamente dañada la Antelope. Al día siguiente aviones argentinos averiaron el buque de transporte inglés Atlantic Conveyor y al destructor “Coventry” y por ello aviones ingleses atacaron Puerto Argentino. 
El 1º de junio comenzaron los combates terrestres de envergadura a 20 kilómetros de Puerto Argentino y los ingleses avanzaron sobre Darwin y Ganso Verde. El 8 de junio, la Fuerza Aérea argentina hundió la fragata Plymouth y los transportes de tropas Sir Galahad y Sir Tristan. 
El 11 de junio, en medio del conflicto, el papa Juan Pablo II llegó a la Argentina. El 12 de junio se produjeron violentos combates, muchos de ellos cuerpo a cuerpo, en Monte Kent, Monte Dos Hermanas, Monte Longdon, Tumbledown, Monte Harriet y Moody Brock, últimas defensas terrestres de Puerto Argentino. El 14 de junio, el militar Mario Benjamín Menéndez, quien falleció el 18 de setiembre de 2015, firmó la rendición argentina. 
La derrota de Malvinas y el conocimiento de la muerte de centenares de jóvenes argentinos que fueron al frente de batalla con heroísmo, a veces mal pertrechados, marcó el derrumbe de la dictadura, que ya estaba jaqueada por las crecientes protestas sociales y la presión internacional por las violaciones a los derechos humanos.
Violaciones a los derechos humanos
Excombatientes siguen reclamando la identificación de las 123 tumbas que permanecen no identificadas en el cementerio de Darwin, así como también el avance en la Justicia de las causas por violaciones a los derechos humanos de los soldados por parte de sus superiores durante el conflicto bélico de 1982. 
En diálogo con Télam, el titular de la Comisión Nacional de Ex-Combatientes y miembro del centro de veteranos Islas Malvinas (Cecim) Ernesto Alonso, enumeró los temas pendientes y sumó a la lista la esperada sanción de una ley en el Congreso que establece un régimen especial de jubilación anticipada, que ya cuenta con media sanción de Diputados. 

“El año que viene se cumplirán 10 años desde que se abrió una causa en la Justicia Federal de Río Grande por violaciones a los derechos humanos a los soldados argentinos por parte de oficiales y suboficiales, y tenemos la necesidad de que el Poder Judicial tome este reclamo y avance en el proceso de investigación”, dijo Alonso. 
A partir de la desclasificación de archivos secretos de la guerra tales como documentos oficiales de las fuerzas armadas, un trabajo que comenzó a realizarse en 2015, Alonso detalló que “existen pruebas irrefutables, donde queda demostrado que hubo un plan de ocultamiento de las denuncias al regreso de Malvinas y en los que se describen las graves violaciones cometidas durante la guerra”. 
A través del Cecim, que es querellante en la causa, se solicitaron a la Justicia distintas medidas como llamados a indagatoria -que “todavía no han sucedido”, se lamenta Alonso-, y se recurrió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). “Lamentablemente el Poder Judicial no está a la altura de las circunstancias para lograr que en un plazo perentorio se avance en este proceso”, según indicó. 
Aún hay tumbas sin nombre 
Un aspecto central para excombatientes es la identificación de las 123 tumbas que figuran como NN en el cementerio de Darwin en las islas, proceso para el cual 80 familias ya han dado su consentimiento y aportaron material genético para avanzar en la identificación de los cuerpos. A pedido del gobierno de Cristina Kirchner, tanto la Cruz Roja Internacional como el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se involucraron en el proceso, que viene demorado por trabas burocráticas del gobierno británico y las autoridades de las islas.

“Malvinas fue parte de la dictadura. Tras la guerra, los militares no se hicieron cargo ni siquiera de los muertos. Esta situación continúa después de 34 años. Hay familias enteras que todavía no han resuelto el duelo y necesitan saber cuál fue el destino final de sus seres queridos”, señaló el titular de la comisión de excombatientes. Desde el Cecim de La Plata, se enviaron la semana pasada notas a la Cancillería, el Ministerio de Justicia y la Justicia Federal para que les informe cuáles son los avances que se registraron en el tema. Por último, los excombatientes esperan la sanción de un proyecto de ley, que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados desde octubre de 2015, para que se establezca un régimen previsional optativo y excepcional para los veteranos que hubieren participado en las acciones bélicas en las islas y los civiles que se encontraban cumpliendo funciones de servicio. 
La iniciativa, que establece que la reparación no podrá ser menor al monto de dos jubilaciones mínimas y que la edad mínima requerida para acceder al beneficio es de 53 años, “beneficiará a unos 4.000 excombatientes que aportan a la Anses y equipararía el beneficio al ya existente en casi todas las provincias”, según explicó Alonso.

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