A Fondo
Miércoles 02 de Diciembre de 2015

La generación de la calle

Un descarnado libro sobre chicos que viven en la calle a partir de relatos en primera persona

En Generación calle, la trabajadora social Inés María Correa reúne un puñado de historias de niños, niñas y adolescentes que viven, se crían y trabajan en el único hogar que nos los rechaza, el asfalto urbano, un testimonio descarnado y urgente sobre los que menos tienen y más necesitan narrado a partir de las voces de sus protagonistas, “los más vulnerados y vulnerables”, como sostiene su autora. 

“¿Qué mejor si este libro sirve para pensar por dónde tenemos que ir? Escuchándolos a ellos”, se esperanza Correa en entrevista con Télam, nacida en España aunque radicada desde pequeña en Argentina, formada en la tradición de curas villeros de la década del 70 como Carlos Mugica, y con un trabajo social que ejerció en instituciones públicas así como también privadas. 

Con ese espíritu, se entretejen en las páginas del libro las biografías de Luis, un chico de 17 años, que con la muerte de su madre la estructura familiar se desarma y queda a la deriva; José que integra una familia de 10 hermanos con un padrastro borracho, y a sus 17 por primera vez le festejan el cumpleaños; Marian, una joven travesti, hija de una prostituta y ella también comercializa su cuerpo; y Mariela, una joven sometida a abusos constantes por parte de su padre. 

Esas historias dolorosas, trágicas y a veces difíciles de comprender son algunas de las vidas hilvanadas en Generación calle. Historias de ternura y peligro (Marea), en el que Correa acerca la experiencia en primera persona de más de una docena de chicos en esa situación, muchos de ellos abandonados, otros sometidos a constantes excesos por parte de quienes deben protegerlos. A partir de un “pequeño problema de salud”, la calle, el lugar que Correa caminó desde los 13 dando forma a su vocación, que luego la llevaría a la profesión que tiene hoy, debió esperar. 

“Entonces pensé -recuerda-: todo este capital humano de trabajo y experiencia hay que plasmarlo. Necesitaba seguir teniendo una trinchera para decir lo que le pasa a los pibes”. Así empezó a juntar historias que conoció como trabajadora social y las reunió en este libro, cuyo título sugiere una cruda realidad, como explica la autora: “En los años 80 se debatía mucho si eran chicos de la calle, es decir, que los había parido la calle. Y no, son hijos e hijas de familias, de madres y padres que no los pudieron contener. Hoy ya estamos en la tercera generación de pibes que están en la calle”. 

“Pero lo que más me interesó -destaca Correa sobre el libro- fue rescatar que son pibes, chicos que caminan en la calle, que sufren, buscan el pan y son utilizados por unos y por otros. Y que eso lo padecen y mucho”. 

La falta de cariño, el consumo de drogas, la ausencia de políticas públicas dirigidas especialmente a ellos, son algunas de las claves para comprender esa “niñez robada”. Es que para la autora, “si es por el chico, estoy totalmente convencida de que no elige estar en la calle, no elige ser abandonado por su familia o institucionalmente. El chico ve desde otros ojos al adulto, al que se le acerca, por eso siempre dependen tanto de la reacción de los adultos. Ese es el objetivo que quise lograr: mantener la mirada del niño y que sea el propio niño el que hable”. 

“Quizá está metido en cosas tremendas, sale a robar o consume pero siempre tiene ganas de jugar”, asegura contundente la trabajadora social sobre estas biografías relegadas en “una sociedad con más riesgo en la calle a partir del consumo. Cada vez más terminan siendo ellos los más vulnerados”, argumenta. La línea que atraviesa este descarnado relato es, de una u otra forma, “el abandono familiar o la carencia de una familia contenedora. Hay momentos en los que el Estado, como con la Asignación Universal por Hijo, puede colaborar con esa familia que no logra contenerlo, pero para eso es fundamental la ayuda de operadores profesionales que puedan contener”. 

Es que para ella “el amor transforma”, y no es un eslogan. “Verdaderamente es así -dice convencida-. Lo primero que hay que abordar y pactar es un vínculo, sostenerlo, porque vienen de historias de vínculos rotos, de gente que no pudo sostener sus relaciones”. 

Tal vez por eso, la autora deja los capítulos con finales abiertos “para que algún día quizá sean ellos los que cuentan su historia”, comenta Correa, quien insiste en la importancia de los técnicos, trabajadores sociales y psicólogos: “Porque si bien nuestro país avanzó muchísimo en decisiones políticas sobre niñez, todavía no hay un programa global de niños en la calle”. Y justamente porque su solución (o erradicación) “no es matemática exacta”, el libro fue pensado para reflejar la otra cara de la problemática a través de la mirada de sus propios protagonistas, y en este sentido sensibilizar a la sociedad en general -“pensar nuestras propias reacciones frente a los chicos”-, así como “aquellos que tienen que tomar decisiones políticas sobre la niñez”, espera Correa. 

“Mi lucha” vuelve a las librerías 

Una edición crítica de Mi lucha (Mein Kampf), obra en la que Adolf Hitler resumió su pensamiento político, está ya en la imprenta para llegar a las librerías alemanas a mediados de enero, por vez primera en 70 años y tras liberarse los derechos de autor que todavía están en poder del Estado de Baviera. 

“El trabajo de edición ya está terminado, el libro está en la imprenta y lo podremos presentar en enero”, dijo el director del Instituto de Historia Contemporánea de Munich, Andreas Wirsching, en un encuentro con la Asociación de la Prensa Extranjera en Alemania. Esa nueva edición crítica, preparada por un equipo dirigido por el historiador Christian Hartmann, fue muy resistida ya que todos los gobiernos bávaros han impedido la aparición de nuevas ediciones del libro para evitar su instrumentalización por parte de grupos de ultraderecha. 

Pero, según Wirsching, durante un tiempo ese uso político de los derechos de autor tuvo su razón de ser, ya que en los años 40 y 50 había muchos antiguos nazis y admiradores de Hitler que hubieran podido recurrir al libro como arma ideológica. Sin embargo, “ahora la situación es diferente y por varias razones”. Para él, en primer lugar, subrayó, Alemania es una democracia lo suficientemente madura para recibir una edición crítica del libro que, sostuvo, “no se debe subestimar como fuente histórica”. 

“Hitler recoge buena parte del pensamiento antisemita y nacionalista de la época y lo ordena desde una racionalidad criminalmente perversa”, recordó y agregó: “Muchas de las ideas anticipan lo que pasó después, como la idea de la lucha por el espacio vital y las diatribas contra los judíos”. Además, y esta es la razón clave, los derechos quedarán libres y, en todo caso, la obra es accesible en las librerías de viejo y en variadas ediciones extranjeras. “No podemos dejar el texto vagando por ahí sin oponerle un comentario crítico”, remarcó Wirsching. 
 

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