A Fondo
Jueves 28 de Enero de 2016

La epidemia de vivir con el agua al cuello

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar


Quienes estudian la materia, los especialistas, saben cómo se comporta el dengue, sus características y su composición. Además, hay especificidades de su vector –el mosquito– como también de su manera de multiplicarse. Se tienen los reactivos necesarios para poder diagnosticar la enfermedad. Sabemos cómo usar repelente, cómo tirar el agua de un florero, cómo fumigar. Las estadísticas son claras y conocidas desde hace años: es en los meses de mayor calor cuando el virus toma, por decirlo de alguna manera, más impulso. Hubo diagnósticos positivos de vecinos brasileños y paraguayos en la segunda mitad del año pasado. Pero a pesar de todo, de las certezas y los conocimientos, el problema avanza. Ayer, el Director Nacional de Epidemiología, Jorge San Juan, afirmó que la epidemia en Argentina está en progresión por lo que es factible que aparezcan casos en todas las provincias del país.

En Entre Ríos se tomaron medidas, y se profundizaron cuando dieron positivos los primeros tres casos y hubo bloqueos del mosquito en varias cuadras alrededor de las viviendas de esas personas. La consigna principal es descacharrizar, una palabra difícil, que significa  evitar que se acumule agua en cualquier recipiente de los patios y de la calle. Pero se sabe, también, que hay zonas en casi todas las ciudades en donde no es fácil resolver la cuestión cuando a pocas cuadras o enfrente se acumula la basura a cielo abierto, cuando quedan a la deriva neumáticos de los autos, cuando hay chatarra que al mosquito le viene de mil maravillas. Hay tareas sanitarias, respuestas médicas y especialistas que atienden el tema. Pero también son las condiciones sociales, la falta de oportunidades, la posibilidad de instalar un mosquitero y hasta de comprar un repelente, los aspectos más relativos de la epidemia, que muchas veces permiten el desarrollo de enfermedades. 

Hace solo un par de semanas escuché por primera vez la palabra zika, otro mal que se transmite igual que el dengue y es tanto o más peligroso; hay sospechados casos en Argentina. Desde octubre, avanza en numerosos países de América Latina.

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