Mundo
Jueves 19 de Febrero de 2015

La emotiva despedida de Oliver Sacks

El neurólogo y escritor celebra el “privilegio” de haber sido “un ser sintiente y un animal pensante en un planeta precioso” tras revelar que sufre metástasis.

"Por encima de todo, he sido un ser sintiente, un animal pensante en este bello planeta, y eso en sí mismo ha sido un enorme privilegio y una aventura". Con estas palabras, el neurólogo y escritor Oliver Sacks celebró la suerte de haber vivido 81 años sobre la Tierra, tras desvelar a sus lectores que padece un cáncer terminal en un emotivo artículo publicado por The New York Times.

 

El autor de libros tan populares como Despertares, que inspiró una película interpretada por Robin Williams y Robert de Niro, Un antropólogo en Marte, Alucinaciones y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero confiesa en este texto que "su suerte se ha acabado". A pesar de que creía encontrarse en muy buena forma (sigue nadando más de un kilómetro cada día), hace unas semanas sus médicos le informaron de que sufre una metástasis múltiple en el hígado.

 

El diagnóstico le llegó nueve años después de que le descubrieran un extraño tumor ocular, que le extirparon con éxito y que, generalmente, no suele provocar metástasis. Sin embargo, Sacks, que sigue siendo profesor emérito de neurología en la Escuela de Medicina Albert Einstein de Nueva York, reconoce que le ha tocado encontrarse entre "el desafortunado 2%" de personas que acaban en esta situación.

 

El profesor Sacks, en todo caso, agradece la suerte de haber podido vivir casi una década más con buena salud, durante los cuales ha podido seguir escribiendo varios libros, incluyendo su propia autobiografía, que se publicará esta próxima primavera. "Pero ahora me encuentro cara a cara con la muerte", admite Sacks, ya que la metástasis ocupa un tercio de su hígado y aunque existe la posibilidad de ralentizar su expansión, se trata de un cáncer que no puede detenerse.

 

Ante esta situación, el neurólogo de origen británico -aunque afincado en EEUU desde 1965- afirma que piensa vivir los últimos meses que le quedan "de la manera más rica, profunda y productiva que pueda", y que espera "profundizar en sus amistades, decir adiós a todos aquellos que amo, escribir más, viajar si tengo fuerzas, y adquirir nuevos niveles de comprensión y sabiduría".

 

Teniendo en cuenta el poco tiempo que le queda, Sacks explica que dejará de ver las noticias todas las noches, y dejará de hacerle caso a cosas "no esenciales", como "la política o las discusiones sobre el cambio climático". No es que estas cosas ya no le importen, sino que para él, "ya pertenecen al futuro". Y se alegra de haber conocido a mucha gente joven con talento, porque gracias a eso cree que "el futuro está en buenas manos".

 

"No puedo fingir que no tenga miedo. Pero mi sentimiento predominante es uno de gratitud", afirma Sacks. "He amado y he sido amado; he recibido mucho y he puesto algo de mi parte; he leído y viajado y pensado y escrito..."

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