La Provincia
Sábado 24 de Enero de 2015

La emotiva carta a los políticos de un gurí enfermo de cáncer

Santy cuenta las penurias de las familias pobres con hijos enfermos

Santy Ramírez tiene un cáncer ganglionar, la misma patología que su papá, su abuelo y que tuvo un tío que ya falleció. Santiago Armando -así se llama- tiene 7 años, dentro de un mes cumple 8. Vive en General Campos, pero hace meses que duerme en hospitales; primero en el de San Salvador, luego en el de Concordia, y finalmente Garrahan de Buenos Aires.

Ayer dio a conocer una carta muy emotiva, dirigida a los “políticos en vacaciones” a quienes pidieron asistencia para su caso. Se entiende que recibió ayuda en la redacción, porque además no puede asistir a la escuela.

Los médicos entienden que la causa de su enfermedad, como la de sus familiares, es vivir a 30 metros de una zona donde se fumiga intensamente con agroquímicos.

Santy no habla de esto en la carta, pero sí señala cuestiones que ilustran los padecimientos de las familias pobres que enfrentan este tipo de situaciones, y pide ayuda. Aquí los principales párrafos de la carta dirigida a los políticos en vacaciones.

“Estoy en pleno tratamiento oncológico en este hermoso (aunque triste) hospital Garrahan. Está lleno de buena gente, aunque le pido a Dios, todos los días, que sean pocos los que como yo tengan que conocer la excelente calidad de los médicos y al resto del personal que, con todos mis dolores me hacen dibujar una sonrisa.

Estoy bien, es lo que me dicen, y tengo la esperanza de ser uno de los 7 de cada 10 niños que se curan de esto por lo que me toca pasar. ¿Usted entiende, no? mientras otros nenes esperan tal vez el sorteo de algo, yo de ser uno de los 7 de cada 10 que pueda seguir viviendo.

Extraño el campo donde además vivimos con mi abuelo y mi hermanito; y mi mamá que a veces trabaja. Y no se imaginan cómo quisiera volver a jugar e ir a la escuela como el resto de los chicos de mi edad.

¿Pero sabe por qué le escribo? Porque estoy en Buenos Aires haciéndome este tratamiento que, a veces, apenas me permite respirar. ¿Usted sabe lo que es eso? Ojalá nadie lo sepa. Encima no tenemos un centavo ni para las cosas mínimas que me recomiendan los doctores para curarme afuera del hospital.

Alguien que está en el gobierno nos dejó en un hotel que no tiene más que una cama, y ni las condiciones mínimas para que yo no me contagie de otra cosa que haría terrible mi tratamiento; y encima mi mami tiene que hacer trámites cada 7 días, para no ir a la calle. Y tengo que estar casi aislado.

Cuando voy al hospital por las aplicaciones, ellos me dan todo, pero el calvario es cuando salgo de ahí, más allá de mis descomposturas y eso de tener que cuidarme por mis bajas defensas.

Estoy en un hotel muy precario, con una heladera para cien personas, sin que mi mami me pueda cocinar y si hace calor o frío sufro aún más. ¿Usted se imagina? Ojalá nadie lo pase. Es que mis papás no tienen recursos, ni trabajo fijo ni subsidios, ni nada. Vivimos de la caridad, pero ese dinerito va para los transportes para ir y venir al hospital y ni hablar de que mi mami vaya siquiera a buscarme ropa o mis juguetes. Las empresas de colectivo (incluso el Flecha Bus que va a mi pueblo) no me consideran discapacitado porque el cáncer para ellos es algo menor. (...) Por eso molesto su atención. Perdone si soy atrevido, pero ¿sabe? a mí me duele ver a mis papis enfermos juntando las moneditas para que yo me recupere. Ellos creen que yo no me doy cuenta ni de la gravedad de mi estado, pero los hago feliz así.

Mire, yo le pido una mano, nada más que eso. Una ayuda para vivir dignamente durante mi tratamiento, porque no puedo estar en cualquier lado para no infectarme de nada lo que anda por el ambiente. Sé que usted, con un solo llamado telefónico toma una decisión que me hará mejor mi tratamiento. Yo me comprometo a ser un ciudadano de bien, una buena persona y agradecido toda mi vida, por lo que usted pueda hacer por mí. Una vez escuché que al que da, Dios le devuelve mucho más. Y sé que usted puede, porque para eso la gente los vota. No me gustaría irme de este mundo con la sensación de que me mintieron. Y, si usted me ayuda, se lo voy a contar a todos, para que sepan de su buen corazón”

 

 

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