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Sábado 19 de Marzo de 2016

La "diplomacia del béisbol" ayuda a romper el hielo entre Cuba y EEUU

La visita del presidente de Estados Unidos a “El Coloso del Cerro” será uno de los hitos de la ya de por sí histórica visita de tres días que Obama hará a la isla socialista.

Haga o no el lanzamiento de honor en el partido de béisbol entre los Tampa Bays Rays y la selección nacional de Cuba el próximo martes, la imagen de Barack Obama en el Estadio Latinoamericano de La Habana pasará a la historia. La visita del presidente de Estados Unidos a “El Coloso del Cerro” será uno de los hitos de la ya de por sí histórica visita de tres días que Obama hará a la isla socialista. Muchos ven en el evento deportivo un gesto con un posible potente mensaje político y hablan ya de antemano de una “diplomacia del béisbol”.

   “Estamos muy entusiasmados de fortalecer los lazos entre nuestros países a través de nuestro amor y pasión por el juego del béisbol”, dijo Ben Rhodes, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, cuando anunció hace algunas semanas el partido. “Compartimos nuestro amor por el béisbol”, añadió sobre la pasión que desata ese deporte en ambos países. Rhodes fue uno de los principales negociadores estadounidenses para reanudar relaciones bilaterales con Cuba.

Grandes ligas. El partido amistoso será el primero que juegue un equipo de las Grandes Ligas de Béisbol de Estados Unidos en Cuba desde que los Orioles de Baltimore participaron en un encuentro similar con la selección cubana en marzo de 1999. “El Latino” es el estadio de béisbol más grande de la isla, con capacidad para 50.000 espectadores. El coloso representa para la ciudad de La Habana lo que el estadio de los Yankees es para Nueva York o, en el fútbol, el Camp Nou para Barcelona o el Santiago Bernabéu en Madrid.

   Miles de cubanos seguirán previsiblemente el encuentro. Las autoridades de la isla engalanaron durante los últimos días al “Latino” renovándolo especialmente para el evento. Y en la capital cubana corren los rumores, como es habitual cuando la prensa oficial no da muchos detalles sobre asuntos de interés, sobre quiénes serán los visitantes más distinguidos que acudan ese día al estadio.

   Expertos, por su parte, comparan el viaje de Obama a Cuba y el partido de béisbol con la que hizo el presidente estadounidense Richard Nixon en 1972 a Pekín para descongelar las relaciones con China. El camino para esa histórica visita lo allanaron varios partidos de ping-pong entre jugadores de ambos países un año antes.

Equivalente caribeño. El tenis de mesa es el deporte más popular en el país asiático. “El viaje de Obama a Cuba es el equivalente caribeño del viaje de Nixon a China. Para Obama, este es su «momento Nixon en China», un cambio histórico en la política de Estados Unidos y un importante legado para su presidencia”, dijo Peter Kornbluh, coautor de “Diplomacia Encubierta con Cuba: Historia de Negociaciones Secretas entre Washington y La Habana”. “El béisbol es para Cuba lo que el ping-pong era para China, una forma de mostrar que tenemos puntos en común e intereses culturales en deportes, incluso si nuestras ideologías difieren significativamente. La competición puede estar en el terreno de juego en vez de estar en el terreno de la relaciones geoestratégicas”, afirma Kornbluh.

   Esta no es la primera vez que se habla de la diplomacia del béisbol. En los años 70, el comisionado del béisbol estadounidense Bowie Kuhn y ayudantes del entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, intentaron persuadir al jefe de la diplomacia de que organizara un partido de béisbol entre un equipo estadounidense y uno cubano, argumentando que podría servir para “ayudar a romper el hielo” como el ping-pong hizo con China. No lograron convencerlo, pese a que Kissinger es desde su juventud un fanático de los Yankees. “El presidente Clinton fue el primero en utilizar la diplomacia del béisbol como parte de sus esfuerzos diplomáticos «pueblo a pueblo» para construir lazos más estrechos entre dos sociedades, si no entre los dos gobiernos”, recuerda Kornbluh.

“Peras con manzanas”. El experto, que vio el partido de los Orioles en Cuba en 1999, considera que el encuentro “fue un gran éxito en la época” y “estableció un importante precedente para el partido que se jugará el 22 de marzo” en La Habana. Pero no todos los observadores ven igual significado entre la “diplomacia del ping-pong” con China y la posible “diplomacia del béisbol” cubano-estadounidense.

   Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, cree que comparar ambos viajes es como “comparar peras con manzanas”. “Nixon fue un feroz anticomunista durante toda su carrera, mientras que Obama siempre ha estado en contra de la política de Estados Unidos hacia Cuba”, explica Shifter, quien ve más similitudes con el viaje en noviembre de 2000 del entonces presidente Bill Clinton a Vietnam, al final de su presidencia.

   Tanto Shifter como Juan Carlos Hidalgo, experto en América latina del Instituto Cato, consideran que la visita de Nixon a China tuvo una importancia geopolítica que no tendrá la visita de Obama a Cuba. “Cuba, una isla empobrecida de 11 millones de habitantes, no es China, aún tomando en consideración la influencia desproporcionada que La Habana tiene en la política latinoamericana”, apunta Hidalgo.

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