A Fondo
Lunes 14 de Diciembre de 2015

La cultura es política

Luciana Actis / De la Redacción de UNO
lactis@uno.com.ar


“El arte no es decoración. Es política. Y como es política, a algunos les conviene mantenerla en el ámbito decorativo. Eso”, así se explayó en su muro de Facebook un actor, director y gestor cultural paranaense que desde hace años aporta su trabajo en ámbitos autogestivos de la capital entrerriana.

El citado posteo alude a la designación de Magda Mastaglia de Varisco –madre del intendente de Paraná– frente a la Secretaría de Cultura municipal, hecho que despertó la polémica en las redes sociales, especialmente entre artistas y trabajadores de la cultura. Es que, más allá de las acusaciones de nepotismo que rondan tal decisión, lo que más se cuestiona es el currículum de la flamante secretaria.  “La gente me conoce: pinto, hago una serie de cosas, estoy en contacto, he escrito libros, soy una obrerita más”, se definió la mujer de 80 años, tras asumir su cargo, en diálogo con la agencia APF.

El punto es que, generalmente, la cartera de Cultura suele repartirse a la ligera, como un cargo menor y poco relevante que puede manejarse “de taquito”. Como criterio de selección muchas veces basta que al elegido “le guste” el arte. Sin lugar a dudas, la labor del encargado del área de Cultura –en cualquier ámbito– es programar, proyectar, dialogar, convencer, convocar y generar un marco que favorezca el desarrollo de la vida cultural de una comunidad. Nadie pone en cuestión las buenas intenciones de Mastaglia de Varisco, sin embargo, para estar a la altura de las circunstancias se requieren aptitudes que van más allá de dedicarse a la pintura o haber escrito libros; es fundamental conocer y estar en contacto con quienes hacen cultura en la ciudad. En el mismo sentido, la gestión saliente a nivel provincial también fue –y es– fuertemente cuestionada por la designación de Pedro Báez como ministro de Cultura, justamente por ser alguien que provenía de otras ramas de la militancia que poco tenían que ver con las problemáticas particulares que atañen a un Ministerio de Cultura. Sin embargo, el lema que llevó a la victoria a la flamante gestión municipal es –precisamente– “Cambiemos”, pero la continuidad de las viejas prácticas a la hora de designar funcionarios dan muestras de continuar inalteradas. Sin mucho más para agregar, reitero mi adhesión a la idea de que la cultura es política. Quizás es hora de que la empiecen a tomar en serio.
 

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