La Provincia
Domingo 29 de Mayo de 2016

La casa de las puertas abiertas

Marcelo Comas/ De la Redacción de UNO
mcomas@uno.com.ar


Merece una reflexión aparte lo sucedido con el reclamo de un grupo de profesionales de Salud Mental en defensa del servicio que presta la Casa del Joven desde hace más de dos décadas. El planteo surgió por la forma de proceder que tuvieron las autoridades ante el conflicto, en el seno de una institución que tiene una doble dependencia: por un lado del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf), dirigido por Marisa Paira, y por el otro, el Ministerio de Salud a cargo Ariel De la Rosa. Cuando los trabajadores salieron a pedir explicaciones porque el cierre de la casa era un hecho, desde el Estado ensayaron argumentos poco convincentes, que quizás no alcanzaron a dimensionar la incertidumbre que se estaba viviendo en la comunidad. En definitiva, el cierre de la entidad implica desarmar de un día para el otro dispositivos de tratamiento que requieren de la participación de equipos interdisciplinarios, abocados a la atención de jóvenes en situación de vulnerabilidad, los que siguen apostando a que es posible tener una nueva oportunidad en la vida. Lo que se cuestiona -en cierta medida- es la manera de abordar esta compleja problemática, con chicanas innecesarias que no ayudan a resolver lo urgente, como lo hizo esta semana el propio De la Rosa cuando reprochó el accionar de funcionarios que dependen de su cartera por declaraciones inoportunas, pero sin nombrar al destinatario de esas críticas. Basta con decir que el gobierno estaba al tanto desde febrero de que la propietaria del inmueble había decidido rescindir el contrato de alquiler, porque así lo habían comunicado oportunamente desde Casa del Joven, lo que demuestra que hubo tiempo necesario como para avanzar en la reubicación y no llegar a este punto límite donde reina la incertidumbre. Si bien es un factor que no hace a la cuestión de fondo, la discusión por el monto que se debería pagar por el nuevo contrato de alquiler también generó algunas diferencias, según aseguró una fuente confiable a UNO. Por la casona de calle 9 de Julio se estaba pagando aproximadamente 15.000 pesos mensuales, entonces en el medio de las tratativas por conseguir un nuevo espacio un importante funcionario propuso que se busque otro inmueble, pero con la condición de que el contrato no supere los 10.000 pesos. Casa del Joven es la casa de las puertas siempre abiertas, la que contiene, la que brinda afecto y el sostén de muchos que no pierden la esperanza de tener un lugar donde ser escuchados.

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