A Fondo
Viernes 03 de Junio de 2016

La calle no es un lugar para vivir

Vanesa Erbes / De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar


El frío se adelantó con todo este año y hace un par de meses que cala los huesos de quienes no tienen con qué arroparse. Lejos de la comodidad de una ducha caliente y una cama abrigada en la cual refugiarse a soñar, en Paraná hay unas 60 personas, o más, que viven en la calle. Se protegen de las bajas temperaturas con lo que encuentran a mano, como alguna frazada que alguien les donó para soportar las cruentas noches heladas, o un trozo de cartón que los aísle de la intemperie.

Afortunadamente, las manos solidarias de quienes consideran al prójimo como un igual y contemplan su humanidad despojados de mezquindades insólitas, ayudan a paliar una situación que hasta se torna cruel. Son grupos de personas que de manera incansable llevan cada noche un plato de comida caliente a quien más lo necesita, se interesan por su historia, comparten una charla, un abrazo, les brindan un momento que los reconforte y les alivie la miseria que no eligieron. Porque a eso hay que aclararlo: es una falacia que a alguien puede gustarle vivir en la calle. “La calle no es un lugar para vivir”, aseguran, con total razón, desde la agrupación Casa Solidaria, que acompaña y procura devolverles la dignidad arrebatada a quienes quizás alguna vez tuvieron un proyecto de vida, un hogar, una familia.

Suma de Voluntades, Casa Solidaria, Ayuda Urbana, Complejo Recordando y tantas otras agrupaciones realizan un trabajo extraordinario frente al desinterés de un Estado que está ausente en la contención de las personas en situación de calle y que además se muestra insensible ante una problemática tan delicada.

Desde la Municipalidad anunciaron la semana pasada que abrirían un refugio en calle Carbó 945 para que los más necesitados puedan pernoctar tras la muerte de un indigente en una plaza de la capital provincial –poco importa si era oriundo de Paraná o de donde sea, porque eso no minimiza nada–. Dijeron primero que el lugar tendría unas 60 camas, más tarde aclararon que en realidad iban a ser 20, y ahora resulta que serán seis y ni siquiera hay fecha certera de su apertura. Algún funcionario de la comuna aseguró además que en el hogar Teresa de Calcuta hay lugar y que la gente no va, pero obvian mencionar que para quedarse a pasar la noche en ese espacio se debe cumplir una serie de requisitos que excluyen a la mayoría de las personas en situación de calle.

Desarrollo Social del municipio y Derechos Humanos amagan con hacerse cargo, pero luego las promesas se diluyen y hasta hoy no se concretó ninguna solución para resolver, al menos de manera coyuntural, una situación que llega a ser dramática cuando las bajas temperaturas asedian. No hay desarrollo social posible ni respeto por los derechos humanos cuando no se considera a quien cada noche tiene que resignarse a dormir en un piso álgido, a veces sin siquiera poder guarecerse bajo un techo. El frío seguirá en la región por más tiempo. La situación demanda una solución urgente y ojalá llegue, para que no haya que lamentar la pérdida de una vida por hipotermia.

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