A Fondo
Lunes 29 de Junio de 2015

La bienvenida al divorcio exprés

Vanesa Erbes / De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar


El viernes UNO publicó cuáles serán algunos de los cambios en las costumbres sociales de los argentinos a partir del 1ª de agosto cuando entre en vigencia el nuevo Código Civil y Comercial. En este marco, a partir de esa fecha divorciarse será más fácil. Entre otras cuestiones, que atañen a la división de los bienes y la tenencia de los hijos, un dato relevante es que ya no habrá que esperar tres años como mínimo para iniciar el trámite de común acuerdo ni soportar un largo y extenuante proceso si se trata de un divorcio contencioso.

La nota fue compartida en Facebook de este medio y cosechó más de 960 Me Gusta, y si bien esta no es una forma de medir una adhesión, tampoco hay que subestimar los datos que arrojan las redes sociales. Si bien hay quienes no están de acuerdo con esta modificación, una cantidad importante de lectores sumaron adhesiones y aportaron incluso ejemplos de gestiones prolongadas en el tiempo sin lograr liberarse de un lazo que se torna estéril cuando el amor se acaba.

Nadie pasa por el Registro Civil imaginando el día en que alguno de los miembros de la pareja decida poner punto final a la relación. Sin embargo, es una posibilidad. Y que ya no haya que justificar causas ni ventilar intimidades para lograr disolver el vínculo es un modo de dar una respuesta a una necesidad concreta de los tiempos actuales.

Muchas personas de las que contraen enlace están enfocadas en el cúmulo de emociones que se genera alrededor de un momento tan trascendente. Y pocos se informan de los “deberes y obligaciones” asentados en la Libreta de Familia que reciben a cambio de firmar el acta donde se asienta la unión ante el Estado.

En este documento se explica que el matrimonio no solo es un acto trascendental para los contrayentes, sino también para “el Estado, que ve en la familia la base fundamental de la organización social. Por ello no se limita a vincular legalmente a un hombre y una mujer, sino que les impone obligaciones y deberes tendientes a fortalecer una comunidad de afectos y de intereses, que los cónyuges deben dignificar con respeto, tolerancia y cariño”.

Cómo serán las ceremonias a partir de que rija el nuevo texto y qué discurso va a esgrimir el juez de turno ante los novios ahora cuando digan que aceptan por esposo o esposa a la persona con la que sueñan construir un futuro es por ahora una incógnita. Lo cierto es que ya sabrán que no están obligados ante la ley a sostener hipocresías o a vivir bajo un mismo techo aunque ya no se soporten.


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