La Provincia
Jueves 23 de Abril de 2015

La aventura de innovar, aprender y compartir

En Ramírez, unos 300 jóvenes participan desde el martes del 8° campamento científico, con proyectos de investigación e innovación

Ayer quedó formalmente inaugurado el 8° Campamento Científico organizado por el club de Ciencias Olga Carlevaris de Velázquez, en General Ramírez. A la par, se iniciaron las actividades del 3° Encuentro de Jóvenes Científicos. Se trata de una instancia para compartir los saberes adquiridos por los alumnos que durante un tiempo previo vienen desarrollando algún tipo de investigación acerca de una problemática social o sobre algún tema que requiere alguna solución desde las ciencias exactas o las naturales.

A la localidad ubicada en el Departamento Diamante llegaron contingentes de otras ciudades de Entre Ríos, y también de La Pampa y desde Brasil, con quienes también se fomenta e incentiva el intercambio cultural.

Los conocimientos se enriquecen en el escenario particular en el que se plantea llevar adelante esta propuesta: en el polideportivo municipal, entre carpas y con un clima de camaradería, los chicos muestran sus trabajos, aprenden, realizan diferentes experimentos y cultivan la amistad con sus pares. Y mientras contrastan hipótesis, arriban a conclusiones, se divierten.

“Ayer se realizó el acto de apertura y estudiantes de diferentes puntos del país realizaron ponencias sobre distintas temáticas. Nos acompañaron autoridades locales y provinciales y se abordaron temáticas diversas, entre las que se incluyeron las áreas de electrónica, ciencias sociales,  con preocupaciones que tienen que ver con la discriminación, entre otras”, contó a UNO Griselda Peltzer, coordinadora del Club de Ciencias anfitrión, que depende de la escuela de nivel Medio N° 4 Francisco Ramírez.

Desde Paraná

Una de las instituciones que no faltó nunca desde que se propiciaron estos encuentros, es la escuela de Educación Técnica (EET) Nº 1 de la capital provincial.

Baltasar Llobet, unos de los profesores que fomentan que sus alumnos participen, señaló: “Sacarlos del aula y trabajar en este contexto les abre la cabeza a los chicos. Algunos de ellos tal vez nunca tuvieron la posibilidad de salir de la casa de sus padres, y en un campamento pueden compartir vivencias con sus pares de otras ciudades, más cercanas o de otras provincias o países, con realidades  e incluso con culturas distintas. Pasan las 24 horas del día juntos, preparan la comida, se ocupan de las ponencias, participan de los juegos. Es un espacio enriquecedor desde todo punto de vista”.

Asimismo, afirmó que una vez finalizada esta instancia los estudiantes regresan más motivados al aula y con ideas nuevas para seguir formando parte de este proceso que favorece la adquisición de herramientas que les servirán para su futuro académico y profesional.

“Se trabaja a pulmón y destacamos el esfuerzo.  De cada 100 chicos que viven esta experiencia tal vez cinco siguen una carrera vinculada a las ciencias duras, y a lo mejor dos se dedican a la  investigación. Todo esto suma”, concluyó el docente consultado.

“El fogón propicia la integración”

El martes fue el día que llegaron los contingentes de estudiantes y docentes para participar del campamento. Durante esta jornada, el armado de las carpas fue el primer desafío práctico que debieron resolver. Una vez concretada esta tarea, los chicos pudieron concurrir a distintas charlas. Luego juntaron la leña para uno de los momentos más esperados en un espacio de este tipo de reuniones: el fogón.

“Las leñas ardieron y el fuego comenzó. Todos sentados en ronda bien juntitos, algunos abrazados, otros envueltos con frazadas y por supuesto, el mate no podía faltar. Así comenzó el fogón, acompañado de una noche fría pero estrellada”, describieron los organizadores, y agregaron: “El espíritu campamentil se hizo presente con risas, cantos y mucho entusiasmo. El fogón es un espacio propicio para la integración y fue así que con distintos juegos, cantos, bailes y diferentes instrumentos se vivió una noche más que mágica”.


Semillero de grandes investigadores

Muchos de los alumnos que egresaron de la escuela Secundaria habiendo participado en las actividades que se fomentan desde un club de ciencias eligieron seguir el camino de la investigación y se destacan en diversos ámbitos. Desde Ramírez, Julieta Cabello formó parte de estas iniciativas y hoy es doctora en Biotecnología, trabaja en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y en 2013 recibió un reconocimiento internacional. En tanto, Gabriela Müller es doctora en Ciencias de la Atmósfera, y apasionada en “el estudio del clima”, como ella misma lo define. Es investigadora del Conicet y estuvo trabajando un año en uno de los Institutos de la NASA, el Goddard Institute for Space Studies (GISS) que está en la isla de Manhattan, en New York y se especializa en el estudio del clima a partir de modelos numéricos.

Baltasar Llobet destacó que en la EET Nº 1 de Paraná, así como también en distintos establecimientos de la provincia, hay alumnos que estuvieron en clubes de ciencias, siguieron carreras afines y fueron premiados a nivel internacional por sus innovaciones científicas.

 

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