La Provincia
Domingo 21 de Junio de 2015

La Antártida caló profundo en los jóvenes de una escuela de Paraná

En Nuestra Señora de la Esperanza hicieron una teleconferencia de más de una hora con Marambio y fue una iniciativa por el Día de la Bandera. El estudiante Augusto Pfeif habló con su papá que, desde octubre, cumple tareas en la Base 

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar


Cuando Augusto Pfeif se sentó frente a la computadora el viernes a la siesta, el resto de los 144 alumnos de la escuela Nuestra Señora de la Esperanza aplaudieron junto a docentes y directivos. En una pantalla detrás, se podía ver a Darío, su papá, que desde octubre se encuentra a más de 4.100 kilómetros de Paraná, en la Base Marambio de la Antártida Argentina.

Se saludaron y hubo un momento de silencio que todos respetaron. Después el joven, le preguntó qué hace en los tiempos libres, a lo que su padre respondió: “Vamos al gimnasio para hacer pesas y cinta. Muchos salen a fuera, se abrigan y caminan un poco para mover el cuerpo. También tenemos juegos de mesa, cartas, un pool y un metegol”. 

Cuando parecían despedirse, el jefe de la Base, José Luis Cabanilla, tomó la palabra y le preguntó a Augusto cómo lo veía a su papá con barba. “Tiene facha”, respondió. “No es parte de nuestra vestimenta, pero por las características del frío somos más flexibles. Es una cobertura natural que tiene el cuerpo y es un beneficio porque no usamos tanta agua al afeitarnos y ahorramos un poco”, explicó el hombre a través de Internet. 

En la escuela, la rectora Fabiana Minatta, tomó la decisión de que el Día de la Bandera iba a ser diferente y que los valores como Patria, identidad, fe, pertenencia, honestidad y lealtad serían canalizados con una iniciativa que caló profundo en los estudiantes. Durante más de una hora, los jóvenes pudieron preguntar por la vida en la Antártida y la importancia de ejercer soberanía sobre el territorio. 

Además, para la familia Pfeif, se trató sin dudas, de un buen regalo por el Día del Padre.  

Por la soberanía

Todo comenzó a las 14.30 cuando la pantalla gigante se prendió y a través de la computadora con Internet, se entabló la comunicación directa con la Base Marambio. En la escuela de Paraná, estaban presentes todos los estudiantes, docentes y directivos, más algunos padres que se acercaron para compartir el momento. Del otro lado, en la Antártida Argentina, estaba el jefe de la Base, Darío Pfeif y otros dos integrantes más de la dotación: Vázquez y Rivarola.

Los estudiantes preguntaron por las condiciones del clima, cómo hacen para comunicarse con las familias en el continente, qué animales son los que se encuentran en la Antártida, cuáles son los horarios de luz solar, qué pasa si se enferman y cómo son asistidos, qué comen, cómo potabilizan el agua, si hay capillas, si pueden ir turistas, cómo logran energía eléctrica, si izan la Bandera todos los días, y qué significa estar allá para ellos. 

Entre los cuatro hombres de la Base Marambio, dieron respuestas y la comunicación solo se cortó una vez, pero fue restituida de inmediato. 

Contaron que el viernes a la siesta hacía -22º, pero que jueves con un temporal, llegaron a los -45º. A las 15.30 ya comienza a oscurecer y se da de forma rápida. Por eso decidieron, con la cámara de la computadora, mostrar cómo es la Antártida desde una ventana. Explicaron que los veranos son con 24 horas de luz solar y el invierno todo lo contrario. 

Hablaron de sus tareas como militares. Darío Pfeif, que pertenece a la Fuerza Aérea y destacó: “Ejercemos soberanía y hacemos apoyo a los científicos que principalmente llegan en verano para hacer sus estudios”. Les dijo además que cada uno en la Base tiene una función específica. Él, por ejemplo, trabaja en el transporte y con máquinas viales que permiten limpiar de nieve la pista aérea para que siempre esté en funcionamiento.      

Internet les dio la oportunidad a quienes están en la Antártida, de una comunicación diaria y constante con sus familias donde además de utilizar las redes sociales, el celular y sus programas son de uso común. De todos modos cuentan también con otros mecanismos por si alguna de esas tecnologías fallan.

Con respecto a los animales y a las plantas, respondieron que en la isla donde se encuentra Marambio no hay vegetación, más allá de un musgo que se pega a las piedras. 

En cuanto a la fauna mencionaron a varias aves, como gaviotas, una colonia de pingüinos muy cerca, lobos marinos, focas y hasta han hecho avistamientos de ballenas y orcas en vuelos sobre el mar.

Por otro lado, como cada uno cumple con funciones determinadas, hay cocineros que trabaja alimentos que llegan en un especie de freezer en los aviones, el huevo es en polvo, las latas de conservas son constantes y cada tanto les llevan frutas y verduras que duran poco porque se queman por el frío.  

Para el agua tienen una laguna artificial donde la extraen, pero en invierno se congela. Deben perforar el hielo para llegar a ella, pero cuando no es posible, derriten nieve mediante en un especie de tacho con una resistencia que lo calienta. 

En la Base Marambio hay una capilla pequeña y si bien no hay un  sacerdote permanente, un suboficial cumple con la función de ser el Ministro de la Palabra. Tienen hostias consagradas y cada tanto los visita un cura para confesarse. 

En la Pascua pasada, uno de los integrantes de la Base, recibió un llamado del papa Francisco y saludó a toda la dependencia y la noticia del hecho recorrió el Mundo.

Respondieron que a Marambio no pueden llegar turistas como sí se dan en otras zonas que están más al norte y hay generadores en funcionamiento y de repuesto que les permiten la energía eléctrica. 

Por el viento, izar la Bandera todos los días es muy difícil, pero eso no significa que no se hagan actos conmemorativos. 

Por iniciativa del jefe de la Base, durante el período en que duró la Guerra de Malvinas –desde el 2 de abril al 14 de junio– leyeron este año y todos los días, las efemérides de la gesta. “Es un orgullo representar a nuestro país y llevar adelante el reclamo de nuestra soberanía sobre el sector antártico. Los símbolos patrios están a flor de piel y cuando escuchamos el Himno Nacional se nos hincha el pecho, es como que acá todos esos sentimientos están más expuestos”, dijo José Luis Cabanilla.          

Durante la telecomunicación Hernán Rondán Grasso que desde hace 20 años lleva a caballo Banderas a las escuelas rurales de Entre Ríos, hizo una entrega simbólica. 

Cabanilla, emocionado, les dijo a los jóvenes: “Llevar estos colores verdaderos de la Patria es algo que nos une y ese es el sentimiento”. Inmediatamente, se vio por la pantalla, como los cuatro hombres desplegaron una. Antes de terminar, fueron ellos quienes les preguntaron a los estudiantes quienes quisieran ir a la Antártida. La mayoría, entre aplausos, levantaron la mano. 

Sacrificios compartidos

Cristina Minuet es la esposa de Darío Pfeif y contó a UNO que en octubre, su marido va a cumplir un año y esperan el regreso. 

“El sacrificio lo hacemos los dos. Él está allá solo y pasó fiestas, los cumpleaños de los chicos, el crecimiento de ellos y son etapas que un padre no se quiere perder”, destacó. Tienen cuatro hijos: Augusto, Emma, Santiago y Benjamín.

En marzo tuvieron la oportunidad de viajar a la Base Marambio y estaba previsto que se quedaran 15 días, pero solo pudieron llegar hasta Río Gallegos, porque el clima se los impidió. “Se extraña muchísimo, sobre todo en esos momentos simples del día a día”, destacó Minuet. Dijo que quizás tienen la posibilidad de volver a intentar llegar a la Antártida en julio, pero no es algo seguro. “El tema fue asumirlo. El ir allá es voluntario y las dudas se presentaron porque tengo hijos muy chicos y mi miedo fue que se me enfermen o que me enfermara yo. Por suerte la voy llevando”, agregó.

Augusto habla todos los días con su papá a través de wasap y contó que no es fácil tener a su padre lejos durante tanto tiempo. Sin embargo cualquiera que lo hubiera visto la tarde del viernes en la escuela, se huera encontrado con un joven orgulloso. 

En Nuestra Señora de la Esperanza, todos estaban emocionados. Demostraron con la iniciativa que el Día de la Bandera y la defensa de la soberanía, pueden conmemorarse de manera profunda.    

Para que flamee entre los hielos

Hernán Rondán Grasso desde hace 20 años, reparte Banderas Argentinas en las escuelas rurales de Entre Ríos. Lo hace a caballo y el viernes, de manera virtual, hizo una entrega a la Base Marambio. Esperan que la insignia llegue a La Antártida en julio y se trata de la 340 que entregó desde que inició con la tarea.

“En las zonas rurales veía las Banderas deshilachadas y en Buenos Aires surgió la idea con gente de allá que hacían algo similar. Bueno, lo empecé a hacer acá y revalorizamos la imagen del caballo, de la amistad, llevamos las canciones de los poetas entrerrianos y la Bandera Nacional”, dijo a UNO. 

Lo cierto, cuando se puso frente a la cámara y a los representantes de la Base Marambio en la teleconferencia, y les contó el fundamento de su presencia en la escuela, fue de uno de los momentos más emotivos de la jornada bien recibida por los antárticos y por los estudiantes que se encontraban en el salón de actos. 

Además realizó un recitado donde dio cuenta de los valores y las enseñanzas del General Manuel Belgrano y la importancia de defender la Patria.

Dar todo frente a una causa justa 

Fabiana Minatta es la rectora de la escuela Nuestra Señora de la Esperanza y contó a UNO que entre los ejes que abordan en la institución, la identidad como argentinos y la dimensión de la fe Católica, son principales. “La iglesia siempre estuvo presente en la organización de nuestro país, en la declaración de la independencia y en la figura de Manuel Belgrano con todos sus valores y entendemos que es eso lo que tenemos que rescatar para las generaciones futuras”, dijo momentos antes de que comience la teleconferencia. 

Habló del sentido de Patria y de pertenencia y lo mismo le transmitió a los estudiantes mientras se acomodaban frente a la pantalla. 

“Como dice el hermano Eugenio Magdaleno, rescatamos los valores de la honestidad, del respeto, el sentido de la lealtad y el de dar todo de si mismo, hasta los bienes materiales, por una causa tan justa y noble como es la de dar la independencia a un país”, agregó. 

En la búsqueda de una iniciativa que pueda encarnar en los jóvenes estas premisas, trabajaron durante varios días para lograr la telecomunicación con la Base Marambio de La Antártida y más aún al saber que el papá de uno de los alumnos estás allá. “También hacemos patria a través de este acto y demostramos que hay argentinos que están muy lejos y que tienen en claro cómo es y para qué es la celeste y blanca”, destacó. 

Luego de la comunicación con La Antártida, se hizo el acto protocolar en la escuela por el Día de la Bandera.

 

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