A Fondo
Viernes 20 de Mayo de 2016

La amenaza de Monsanto tiene en vilo al campo

Carlos Damonte / Jefe de Redacción de UNO
cdamonte@uno.com.ar


El presidente de la Federación Agraria, Omar Príncipe, pidió  al ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, que haya alguna solución porque Monsanto, opinó, sigue con su método y no cumple con la Resolución 140. Para el federado, “el problema es que Monsanto y los exportadores siguen con el testeo y muchos están reteniendo plata a los productores, aunque las resoluciones de Agroindustria digan lo contrario”.  

El conflicto del gobierno con Monsanto es por el método para el cobro de regalías por la soja Intacta y  desde la semillera expresaron “decepción” tras las conversaciones con el Gobierno en torno de la comercialización de la soja transgénica de nueva generación y advirtieron que harán cumplir los contratos privados celebrados con los productores y los derechos de propiedad intelectual “tanto dentro como fuera de la Argentina”. 

Mediante un comunicado firmado en los cuarteles centrales de la firma, localizados en Saint Louis, Estados Unidos, Monsanto anunció la suspensión de lanzamientos de futuras tecnologías de soja en el país, entre ellas la soja Roundap Ready 2 Xtend “hasta que haya una mayor claridad en la Argentina sobre una forma predecible para el reconocimiento sobre el valor de las nuevas tecnologías de soja patentadas”. 

El sistema vigente había estado legalmente activo por más de un año y desde Monsanto se ofrecieron ante el Ministerio de Agroindustria varias propuestas para resolver la situación, pero las partes involucradas no pudieron llegar a un acuerdo. 

Al sitio de noticias Campo en Acción el pope de la Sociedad Rural Argentina, el entrerriano Luis Miguel Etchevehere, criticó la actitud de la semillera multinacional:  “A esta altura uno piensa que el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen. La empresa tiene una actitud soberbia y caprichosa, cuando se está por lograr un acuerdo para poder contener los intereses de todos, patea el tablero”.

El eje de la pelea es el cobro de patentes por semillas modificadas genéticamente y la herramienta de la empresa es amenazar con desinvertir en el país. Desarrollaron Intacta, una soja resistente a insectos, e idearon un mecanismo de cobro de un canon consistente en un test sobre el grano en los puertos: si el test da positivo y el productor no pagó antes la tecnología, Monsanto realiza el cobro en ese momento.

En ese contexto el dirigente ruralista manifestó que  “Monsanto está en una actitud de extorsión y no racional, ni siquiera plantea sentarse a discutir lo que se quiere. Los productores estamos de acuerdo en pagar la tecnología, pero esta cláusula que obliga a los que tienen trato comercial con la empresa y a los que no, a que le hagan una muestra en el puerto y que un privado le retenga 15 dólares por tonelada. Es un exceso, sobre todo cuando el Gobierno planteó una resolución que indica que solo pueden hacer eso aquellos que tengan métodos homologados, y la empresa ni siquiera presentó los papeles para tratar de que le homologuen el sistema. Lo vemos como un capricho”.

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