Economía
Viernes 06 de Enero de 2017

Kiosqueros, ya pueden sacar los cigarrillos

Los cigarrillos desaparecieron de la mayoría de los kioscos el 30 de diciembre. La razón: corrió el rumor de un probable aumento y la mercadería salió de circulación como por arte de magia. Una mera estrategia de especulación que se extendió por ocho días y el mentado anuncio del incremento no apareció. Al contrario, ayer se conoció de manera oficial que no habrá incrementos en lo inmediato. Es más, el Gobierno publicó dos decretos en el Boletín Oficial y la agencia Télam dio las precisiones: en el primero dispuso mantener la disminución de la alícuota del 21% al 7% en el impuesto adicional de emergencia sobre el precio final de venta de cigarrillos.


Ese tributo había sido creado en 1995, y en 2000 se había establecido un cronograma de disminución de la alícuota del impuesto que vencía el 31 de diciembre de 2016, con lo cual debería haberse aplicado desde el 1° de enero nuevamente el 21%. Pero con la prórroga, se mantendrá en el 7%. En tanto, con otro decreto mantuvo el gravamen de 75% previsto en la Ley de Impuestos Internos para cigarrillos.


En la ley original era del 60%, pero que ya había sido modificado en mayo. Entonces, la suba de 15 puntos porcentuales del impuesto interno a los cigarrillos incrementó la carga impositiva que tributa este producto al 80% de su precio al público. En otras palabras, más bien vulgares: no suben los puchos, así que los kiosqueros y distribuidores pueden ir sacándolos de nuevo a los escaparates. En su favor menciono una verdad de Perogrullo: si especulan las cadenas de hipermercados con el aceite, la yerba y el vino, y nadie los sanciona, ¿es imputable que los minoristas los imiten con los puchos?


En estos días pasó que los comerciantes minoristas se resistían a perder su stock para ganar unos pesos vendiendo al nuevo valor lo que compraron al viejo; los repartidores mayoristas hicieron lo mismo y los fabricantes... vaya a saber uno dónde se metieron.


Así las cosas, para obtener un paquete de la marca de tabaco que uno prefiere hubo que ir a un negocio que vende de a una unidad por persona, que en Paraná es el local ubicado en el Automóvil Club Argentino. En el resto ( o casi) ofrecían marcas que jamás en mi vida oí nombrar u otras conocidas con la advertencia previa de que se trata de vicio traído de Paraguay; para mi gusto infumables, literalmente.


El año pasado, los cigarrillos aumentaron un 62%. Actualmente, los atados más económicos arrancan en 18 pesos, como los Chesterfield o los Viceroy de 10, y llegan hasta 52 los más caros como los Parliament. Un atado de Lucky Strike de 20 cuesta entre 43 y 47 pesos, mientras que los de Marlboro oscilan entre 43 y 47. Tales cálculos publicó ayer el diario Clarín y tomé la información para ponerla a disposición de los kiosqueros del centro de la capital entrerriana, a título de humilde aporte para que se pongan de acuerdo; dado que cada uno vende al valor que le parece antes que al regulado. Vaya un ejemplo: un Chester de 20 se puede pagar 33, 35 o 37 pesos, y un Jockey (ahora devenido en Pall Mall) vale 43, 45, 47 y hasta 50 pesos.


Chascarrillos aparte, del tipo de si te gusta el durazno bancate la pelusa, la comercialización de cigarrillos aún es un negocio redituable con precio regulado.

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