La Provincia
Lunes 09 de Mayo de 2016

Kioscos saludables aún sin abrir: Sin la fuerza de la ley

Promoción de hábitos. La idea presentada por alumnos pasó por el Concejo Juvenil, y luego fue sancionada por  el cuerpo legislativo de Paraná. Se promulgó la ordenanza y a cinco meses de su vigencia, son otros papeles al viento

Daniel Caraffini/De la Redacción de UNO
dcaraffini@uno.com.ar


Los desórdenes alimentarios por un lado, y los trastornos y patologías, por el otro, se han convertido en una epidemia que afecta la salud física y psíquica de cada vez más jóvenes. Estadísticas nacionales marcan la progresión creciente de baja talla, sobrepeso y obesidad, en niños y adolescentes, por la ingesta de alimentos con alto contenido calórico, sumado al sedentarismo.

La cultura de la “comida chatarra” y la poca concientización sobre la importancia de hábitos saludables de alimentación para el desarrollo, crecimiento y buena calidad de vida, son algunas de las causas del fenómeno, acompañadas por otras como el ritmo de vida, las dificultades de encuentros del grupo familiar, la falta de horarios, entre otros.

A principios de año, tuvo gran difusión con trascendencia nacional, una ordenanza sancionada en Paraná, que estipulaba la creación de kioscos saludables en todas las escuelas. La norma fue promulgada el 30 de diciembre y se publicó en el Boletín Oficial de Entre Ríos el lunes 11 de enero. De esa fecha hasta ahora no se conocieron avances ni estrategias para dar cumplimiento a una norma que había sido presentada por alumnos de la escuela Nº 26 Olegario Víctor Andrade, debatida en el Concejo Deliberante Juvenil en 2014, y posteriormente aprobada por el Concejo Deliberante, el 11 de noviembre pasado.

La normativa constituyó un serio trabajo de producción en el seno del establecimiento, posteriormente entre alumnos de distintas escuelas, e incluso fue abordada por los representantes del pueblo, que dieron rango legal a esa idea gestada por chicos.
Sin embargo, con el ciclo lectivo ya iniciado, no se han conocido avances en su implementación. La indiferencia de las autoridades educativas es toda una definición de políticas públicas, porque transmiten a niños y jóvenes la sensación del escaso –o nulo– valor de las normas: hay mucho trabajo, compromiso y análisis, pero después todo queda en la nada.

En materia de hábitos saludables de alimentación, hay esfuerzos esporádicos, efímeros, de algunas escuelas, a través de algunas acciones o propuestas circunstanciales. Falta la institucionalidad y planificación interdisciplinaria que debería otorgar el Consejo General de Educación (CGE), tal como fue fijado en la ordenanza.

Bajo el número 9.361, la norma dispone que se instalen kioscos saludables en todas las escuelas de la ciudad. Entiende por kiosco saludable a la “entidad encargada de vender alimentos sanos al estudiantado; exigió que allí haya “un listado de alimentos habilitados para su venta”, y que al mismo tiempo, esté a disposición “folletería relacionada con el listado de alimentos saludables expuestos en los kioscos, informando las características”, y hacer “charlas informativas a cargo de expertos en la temática dedicada a escuelas de la ciudad”.

Finalmente, impone que a través de convenios con el CGE, se lleve adelante su implementación en las instituciones escolares.

Análisis
“No es la primera ordenanza que un intendente promulga pasa antes por el Concejo Juvenil. La intendenta Blanca Osuna promulgó la ordenanza de escuelas forestadoras presentada por la Escuela Raúl Scalabrini Ortiz, y pasó lo mismo que con kioscos saludables. Quedó en los papeles”, contó Héctor Valentini, docente de la Escuela Olegario Víctor Andrade, uno de los que más trabajó con los alumnos, en el marco del cuerpo legislativo juvenil.
Contó que la institución participa desde hace cuatro años, en ese programa de participación política que promueve el parlamento local.

A diferencia de las escuelas forestadoras, en kioscos saludables hay responsabilidad del CGE para su plena ejecución.

“Deberíamos ver cómo articular con las distintas escuelas y que el CGE que es quien nos agrupa, nos colabore para favorecer que los kioscos saludables se implementen. Porque si bien una escuela o dos puedan tener, hay que ampliar las estrategias para que los chicos llevan a la casa esta promoción de hábitos; sería bueno que las autoridades se involucren con esto”, planteó Romina Domé.

Ambos, a la par de destacar el gran impacto que generan estas instancias de participación para interesar y nuclear en grupos y metas concretas a los chicos, remarcaron los procesos que llevaron adelante en la escuela, la incorporación de todos los actores de la comunidad educativa en la conformación de la norma, y los nuevos desafíos que propone la norma, para la cotidianeidad.

“Estimuló el sentido democrático. Veníamos participando del Concejo Juvenil y no teníamos mucho acompañamiento de los estudiantes, entonces siempre se armaba una lista a dedo. Ese año (2014) fue espectacular porque 6º Año presentó un proyecto y 5º Año otro: llamamos a elecciones para ver qué proyecto presentábamos en el Concejo. Fue la primera escuela que hizo una acto eleccionario en el marco de ese programa”, destacó Valentini.

La pugna fue entre escuelas forestadoras, que impulsaba un grupo, junto a Valentini,  y el de kioscos saludables, que era acompañado por la docente Romina Domé. Finalmente se impuso kioscos saludables, en un acto en que sufragaron hasta docentes y personal no docente.

“Se encaró todo el proceso electoral. Hubo campaña política, como un presupuesto Participativo, y hasta un día especial para organizar estos módulos”, explicó Valentini, a modo de graficar lo que constituyó un proceso de aprendizaje teórico-práctico.
El proyecto ganador surgió en el marco de un taller de Alimentación. Encuestas y entrevistas realizadas a los chicos daban cuenta de las deficiencias de hábitos alimenticios, como que la mayoría no desayuna, junta merienda y cena, niveles de ingesta de alimentos saludables y de otros con alto contenido calórico, hábitos alimentarios entre comidas, entre otros.

Transición
En el caso de la escuela autora de kioscos saludables, la oferta de alimentos saludables está en una etapa de transición, con el kiosco tradicional: hay cereales, lácteos y algunas frutas, junto con la opción de las tradicionales galletitas, golosinas y facturas.

“Está en proceso porque como ahora habrá elecciones de Centro de Estudiantes, la nueva conducción que resulte electa será la que se ocupará del kiosco saludable. Será una opción, junto con el otro kiosco de la escuela; los chicos se encargarán de la promoción, difusión y también para recaudar fondos para su mantenimiento.
La instrumentación para un kiosco saludable requiere también inversión, tanto para tener equipo de refrigeración, como para alimentos que son más caros que los tradicionales, como los destinados a los celíacos o diabéticos. Por eso la importancia de involucrar al CGE, también en las formación de financiación para dar cumplimiento a la norma.

“Hasta ahora algunos productos puede solventarlos la cooperadora y a medida que se van generando fondos, puede ir ampliando la oferta”, remarcó Domé.

Buena experiencia
Finalmente, Valentini destacó la instancia del Concejo Juvenil: “Estas propuestas nos parecen muy enriquecedoras por lo que se pudo lograr cuando los chicos se juntaron, que a veces es difícil en la escuela lograr tener un elemento que los junte. Ese año, por ejemplo, pasaron varias cosas que hicieron que los chicos de distintas escuelas de la ciudad se juntaran políticamente por un fin en común: el reclamo para que una obra social cubra el trasplante de Leo Heyda –joven de San Benito que debió se sometido a trasplante–; un planteo por la caída del techo de una escuela; es decir, fomentó la participación política ciudadana del joven y su involucramiento en problemáticas cotidianas”.
El proceso para demostrar que el esfuerzo del trabajo de todos los chicos tuvo sus frutos –respaldado por los mayores otorgando rango jurídico a la idea–, aún está inconcluso.
 

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