La Provincia
Lunes 22 de Febrero de 2016

Keili González insistió con la crueldad de los certámenes de belleza

La joven desestimó participar como jurado de la elección de la reina provincial del carnaval en Victoria porque se toman estas competencias como “un medio para ascender socialmente en donde se explota el capital corporal en una sociedad que desprecia el mérito y la preparación”. 

Keili González, oriunda de Nogoyá fue convocada para integrar el jurado de la elección de la reina provincial del carnaval, sin embargo la joven decidió no ser parte del evento organizado por la municipalidad de Victoria. Entre los motivos a dicha negativa González, quien fue reconocida en 2015 por su lucha en favor de la diversidad sexual y los derechos humanos por el Inadi, pone en cuestión la esencia de los concursos de belleza y profundiza el debate sobre si el Estado debe seguir avalando estas prácticas discriminatorias y violentas.
Los primeros días de enero, el diseñador Gerardo Casas se preguntó Por qué eligen a la reina de la belleza. Cuando comenzaba el año en Paraná se armó un concurso para conseguir una representante de la ciudad en las fiestas provinciales. 

Hoy en una nota que publicó InfoNogoyá se habló sobre la decisión que tomó Keili de no participar en la convocatoria aduciendo los siguientes motivos: “Primero, para mí la belleza no es un hecho objetivable y calificarla en sus múltiples instancias, teñidas como fundamentos para tapar el hecho real que es la evaluación de la mujer por su belleza, es un desorden de la realidad”.
En este sentido, la periodista dijo que la sociedad debe comprender que en un concurso de belleza lo fundamental es el cuerpo humano, concretamente el cuerpo de la mujer, al que se lo evalúa, puntúa, se lo cosifica. Luego añadió: “Estas conductas han sido históricamente llevadas a cabo por los hombres bajo la cultura hegemónica, patriarcal y machista, reducir con todo aquello que no pueden controlar, proyectándose así la idea de la mujer como un objeto, un marco mental que evidentemente está vinculado a este tipo de concursos y  que proviene de esta cultura que estigmatiza a la mujer”.
En cuanto a la convocatoria, comentó que no entiende aún los motivos que llevaron a pensar a la organización que ella podía formar parte del jurado, debido a que es de público conocimiento su compromiso social por los derechos humanos y que por consecuencia la coloca como opositora de los certámenes de belleza.
Además indicó de modo anecdótico que le pareció absurdo que desde la organización le hayan dicho  que cada persona convocada a participar debía cubrirse los gastos. “Realmente eso me pareció un destrato, yo estaba segura de que no iba a formar parte del jurado, pero aquellas personas que habían sido convocadas para otras participaciones no solo debía perder su tiempo, sino que además debían cubrirse los gastos”, detalló, y añadió de manera cómica: “Yo me podía pagar todo, pero le expliqué a la organización del certamen que hacía beneficencia con las personas que necesitan ayuda, no con el Estado que promueve estas prácticas violentas”.
González reconoce lo tradicional que pueden parecer los concursos de bellezas y de aquí su conexión con un público amplio. Desde una óptica más aproximada señala que en estos encuentros se presenta la belleza “como un medio para ascender socialmente en el que se trata de explotar el capital corporal en una sociedad que desprecia el mérito y la preparación”. Además develó que ella concursó en un certamen hace unos años atrás y pudo vivir cómo las chicas se presentaban como una especie de producto, atracción artística de la ciudad.

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