Homicidio
Jueves 27 de Octubre de 2016

Juzgan a un hombre por el crimen de un joven en Anacleto Medina

Daniel Bergara es juzgado por la muerte de Claudio Emanuel Kartasián, tras el ataque a balazos a una casa donde festejaban el cumpleaños de un niño en 2013. Declararon testigos a favor y en contra del acusado

De armas, municiones, disparos y violencia, como algo natural entre jóvenes de los barrios que bordean la costa oeste de Paraná, se habla en el juicio por el crimen de Claudio Emanuel Kartasián, que comenzó ayer. Daniel Bergara está acusado por el homicidio de su vecino: algunos testigos lo señalaron, otros dijeron que no lo vieron, y también mencionaron que proveía proyectiles a pibes de la zona; mientras que él se declaró inocente y hubo quienes lo caracterizaron como un buen vecino.

Poco antes de la medianoche del 28 de julio de 2013, en la casa de los Kartasián seguían de festejos por el cumpleaños de un niño de la familia. La música en volumen elevado fue motivo de reclamo del vecino de enfrente, cruzando la estrecha cortada 1.772 del barrio Anacleto Medina, a metros de la esquina con Los Minuanes. No hubo respuesta y poco después hubo una intensa balacera, que dejó a tres heridos, entre ellos Calengo, quien murió poco después.

Pero al mediodía había ocurrido otro hecho de violencia que habría sido el origen de este ataque: la mujer de Bergara había sido baleada en una nalga, luego de una discusión con jóvenes que tendrían relación con quien a la noche murió asesinado.

En el inicio del juicio declaró Bergara: dijo que esa noche estaba en su casa, con sus hijos y su cuñada, que escucharon los disparos y recién salieron cuando llegó la Policía. Se desvinculó totalmente del crimen de Kartasián.

El primer testigo fue Luis Alberto Gómez, quien resultó herido pero dijo no haber visto quién le disparó, solo que estaban en el festejo, que hubo un primer tiroteo breve, y luego el segundo que resultó el letal para su pariente.

Jésica Kartasián, hermana de la víctima, recordó que ese día estuvieron festejando el cumpleaños de su hijo, y por la noche fueron atacados a balazos mientras bailaban en el patio. Se metieron en la casa y cuando cesó el fuego salieron y continuaron con el festejo. Hasta que aparecieron varios sujetos por el techo y desde atrás de un tapial de la casa de Bergara y abrieron fuego: la mujer aseguró que fueron muchos tiros, de distintas armas, y que se resguardaron otra vez en la vivienda y atrás de una heladera que estaba afuera. Pero su hermano fue alcanzado por un balazo antes de ingresar, al igual que otros dos familiares.

"Los disparos venían del frente de mi casa, que era la casa de la mamá de Bergara", aseguró Jésica. "No entiendo por qué, él nunca se llevó mal con mi hermano, al contrario, cuando mi hermano le pedía algo él le daba, o si andaba vendiendo algo se lo compraba, no sé por qué le hizo eso", dijo la mujer.

Sobre el episodio del mediodía, recordó: "Habían baleado a la mujer de Bergara. Yo estaba en la equina de mi casa, y había un chico, cuñado de Luis Gómez, que se iba en moto y parece que empezó a discutir con el otro pibe que estaba en la casa de Bergara, no sé cuál de los dos sacó un arma, al rato sale Bergara con la itaka en la mano y le dispararon, y ahí fue herida la mujer. Después que vino una ambulancia, estábamos todos viendo lo que había pasado. Bergara empezó a insultarme y amenazarme, que me iba a prender fuego la casa, que me iba a hacer quitar los chicos con el Copnaf, que me fuera del barrio".

Durante el resto de la tarde y por la noche, vieron que "fueron trayendo de todo, gente que no conocía, que se cruzaba de casa en casa y llevaban bidones con nafta", contó Jésica, y afirmó: "No creo que por la música vayan a matar a una persona".

Jésica tiene dos hermanos asesinados: uno es Calengo, y otro es Eduardo, conocido como Pelota, quien fue ultimado a balazos cuando iba en un carro con su familia, en Anacleto Medina. Por este hecho hace poco fue condenado Kevin Paniagua, del barrio Gaucho Rivero, a quien relacionan con Begara.

A su vez, otro hermano de Jésica está imputado en el homicidio del hijo de Bergara, aunque ella asegura que no hay pruebas que lo comprometan.


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Más testigos, olvidos y dudas


El policía que entonces prestaba servicio en la comisaría novena, Héctor Cáceres, declaró que esa noche fueron comisionados por el 911, y que cuando llegaron estaban los tres heridos, y sus allegados "sindicaban a un hombre flaco y alto vestido de municipal, y a la media hora empezaron a culpar a la persona de enfrente", contó, pero aclaró que su trabajo era mantener el orden en el lugar: "Fue un momento que estábamos más que nada tratando de calmar a la gente".

Luego siguieron dos testigos que estuvieron, en varias ocasiones, al borde del falso testimonio. Ignacio Giménez, cuñado de la víctima, contó que estaba en el cumpleaños de su hijastro, cuando comenzó el ataque: "Empezaron a disparar desde enfrente. Yo vi que uno estaba apoyado contra el tapial, pero no sé quién era". La fiscal Carolina Castagno le recordó que en el Juzgado de Instrucción había dicho que ese sujeto era Daniel Bergara, entonces el muchacho quiso aclarar, de manera confusa: "Lo vi pero no le vi la cara, me pareció que tenía un arma porque brillaba y apuntaba para donde estábamos nosotros".

Santiago Rojas también estaba en el cumpleaños: "Estábamos bailando y se escucharon varios tiros con una carabina y escopetazos. Con Chiqui y Lore nos metimos adentro de un baño, cuando salgo ya estaba puesto Emanuel. Tiraban desde el techo de la casa de la madre de Bergara y después pasó una moto y dispararon". La fiscal y los jueces le aclararon que cuando declaró por primera vez había dicho que era Bergara con una itaka quien disparó: "Yo no dije eso, ellos tiraban, eran una banda, pero ni vi quiénes eran porque me metí para adentro. Vi el arma, era una itaka negra con la que Bergara andaba para todos lados". Luego, contó que el imputado "le daba cartuchos a Claudio, porque tenía bardo con el Troncoso".

Jonathan Palavecino, primo de Kartasián, es la otra víctima del hecho, quien recibió un balazo pero sobrevivió. Al joven costó encontrarlo para que fuera a declarar, pero ayer se presentó en Tribunales: "Yo estaba en el cumpleaños del hijo de Jésica, estábamos escuchando música y sentimos tiros o cuetes (sic), nos metimos para adentro y como pararon salimos de vuelta, seguimos la joda y me queman acá (se señala un costado del abdomen). Estábamos de espalda cuando se escucharon los tiros". Afirmó que Bergara buscó a mucha gente para el ataque: "No sé para qué si nosotros estábamos bailando nomás".

Sobre los autores de los disparos, Palavecino dijo: "Yo vi a uno que estaba con campera negra, gorra a cuadritos y una chalina. No pude ver quién era porque estaba tapado, encapuchado", pero luego agregó: "Lo vi que estaba en el techo de la casa con el arma. Estaban por todos lados, tiraban tantos tiros que no podíamos ni salir a mirar".

Luego el joven contó que Bergara "les daba guantes de látex a los pibes, que sacaba del (hospital) Roballos, para que no les quedara pólvora en las manos ni dejaran huellas cuando salían a robar o tirar, y les daba cartuchos". Incluso admitió: "A mí también me dio. Pero esa noche no teníamos nada. Él tenía una escopeta 12/70 como de la policía, y le daba cartuchos a los pibes que le pedían, y si se rompía un arma él la hacía arreglar".


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"Un buen vecino"


Las dos testigos que apuntaron a beneficiar a Bergara fueron Lorena Depardón, quien esa noche estaba en el cumpleaños, y dijo: "Sentí los disparos, nos metimos adentro con Chipi y Toto. Me acuerdo hasta ahí nomás". Sobre el imputado, aseguró: "Es buena persona, buen vecino, yo no lo vi esa noche".

La cuñada de Bergara, Regina Mauri, contó que esa noche había ido a la casa a buscar unas pastillas para su hermana que estaba internada por el balazo que recibió al mediodía: "Me quedé a cocinarles a los chicos, cuando salgo se escuchan disparos y ni nos asomamos. Recién salimos afuera cuando llegó la Policía", dijo la mujer, y aseguró que Bergara "en ningún momento salió de la casa".

"A quién no le dio una mano él (por su cuñado), a todos", dijo Mauri, y siguió refiriendo virtudes del acusado: "Me extraña esto, viendo los testigos que hay, que les dio una mano a todos. Cuando salimos ellos estaban acusando a otros, como que buscaban al azar a quién podían culpar. Primero decían que era uno que estaba vestido de municipal, después que era Maxi Paniagua".



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"¡Somos jueces incorruptibles!"

A Jonathan Palavecino, testigo y víctima del hecho, fue complicado ubicarlo para que fuera a declarar pero ayer se presentó en Tribunales. Consultado por la fiscal por qué causa era reacio a ir a testimoniar, el joven dijo: "Si no lo van a condenar, si hace cuánto que pasó esto y sigue libre... Pasa que si tenés plata, pagás y te vas a la calle". La respuesta del joven ofuscó al vocal del Tribunal, José María Chemez, quien reprendió a Palavecino: "¡Es una ofensa al tribunal lo que está diciendo, nosotros somos jueces incorruptibles! ¿Sabe? ¡La plata no nos interesa, podemos absolver o condenar, depende de las pruebas! ¡No le vamos a permitir esa falta de respeto!". "Bueno, discúlpeme, señor", dijo el testigo. "Lo digo claramente -continuó Chemez-. Si hay algo que no permito es que toquen nuestra integridad moral". "Discúlpeme", insistió Palavecino. Y el juez le aclaró: "Al señor (por Bergara) lo juzgamos como a cualquier ciudadano, desconocemos si tiene o no tiene plata, no nos interesa. Hemos condenado gente con muchísima plata y hemos absuelto a la persona más pobre del mundo, así que no le voy a permitir eso. El señor va a ser juzgado con las garantías como las tendría usted si fuera juzgado. Por eso decimos que si está amenazado, va a tener una custodia, no vamos a permitir que dude de la integridad del tribunal, se lo puedo aceptar en su desconocimiento de algunas realidades". Luego, Chemez le explicó los criterios de la excarcelación de un imputado mientras se realiza el proceso hasta el juicio, donde la libertad es la regla, salvo que exista riesgo de fuga o de entorpecimiento de la investigación. Por eso, Bergara llegó libre al juicio.


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Datos

-El Tribunal está integrado por Miguel Giorgio, José María Chemez y Gustavo Maldonado.
-La fiscal es Carolina Castagno y el defensor particular es Javier Aiani.
-El juicio continúa hoy con más testigos.



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