La Provincia
Miércoles 19 de Agosto de 2015

Juzgan a un hombre acusado de trata laboral

Es el primer debate por explotación laboral que se tramita en Entre Ríos. Ayer varios testigos dijeron que los obreros vivían hacinados, en casillas de madera y cubiertas de nylon

Un hombre que administraba un establecimiento rural en el paraje Loma Negra, a 30 kilómetros de la ciudad de Concordia, está siendo juzgado por el Tribunal Oral Federal de Paraná por el delito de trata de persona con fines de explotación laboral agravado porque estuvieron involucradas más de tres personas. Es el primer juicio por trata laboral que se sustancia en tribunales federales de la provincia. El imputado es José María Laner quien, según los testimonios recolectados en la etapa de instrucción, sumados a un informe respecto de su situación fiscal, el procedimiento realizado para constatar la situación de los trabajadores y otros elementos probatorios, sería el titular de un emprendimiento dedicada al desmonte de eucaliptus. En la primera audiencia desarrollada ayer el imputado escuchó el requerimiento de elevación a juicio y luego  adelantó que hoy prestará declaración ante el tribunal conformado por Roberto López Arango (presidente), Lilia Carnero y Noemí Berros.

Un 23 de febrero de hace cuatro años, una comitiva integrada por personal de la AFIP, la Dirección Provincial de Trabajo y la Policía de Entre Ríos encabezó un operativo porque se sospechaba que en las plantaciones de eucaliptus, en un paraje alejado del casco urbano de Concordia, había trabajadores cuyas condiciones eran precarias y tenían pocos medios de subsistencia. Así lo ratificaron los nueve testigos que   declararon ante el tribunal, quienes además coincidieron en que los obreros vivían en casillas de madera y cubiertas con nylon, no tenían agua potable ni luz eléctrica y sin los elementos de seguridad para realizar tareas en zona rural. 

Viviendo en casillas

Rubén Soto, exjefe de Operaciones de la Jefatura Departamental de Concordia, sostuvo que acompañó el operativo de fiscalización realizado en 2011. Recordó que ese día estaba lloviendo y por eso no resultó sencillo acceder hasta ese lugar. “Había más de cinco personas”, remarcó el uniformado. Describió que el terreno donde se realizó el procedimiento estaba caracterizado por los montes y que los trabajadores tenían baños precarios armados con lonas y al aire libre. “No puede un ser humano estar viviendo en una casilla”, reflexionó en su relato.

Soto mencionó que los trabajadores estaban haciendo desmontes utilizando motosierras y machetes, “descascarando los árboles”. También hizo notar que en el lugar no había presencia de vehículos ni elementos de comunicación y que los seis varones empleados por Laner vestían ropa común y botas de goma. “Estaban muy complicados para poder salir, porque en la zona había mucho barro y el emprendimiento estaba rodeado de caminos vecinales”, completó el funcionario policial. En su exposición aportó que mientras se realizaba la inspección observó que los trabajadores estaban cocinando un guiso.

Después llegó el turno de Guillermo Salum, inspector de la AFIP, quien describió un panorama similar sobre las condiciones de alojamiento, de vida y sanitarias. El testigo agregó que en el lugar había una construcción de material, pero advirtió que no era utilizada como vivienda. Además reconoció que a raíz del operativo se puso en conocimiento a Laner, quien llegó hasta el paraje Loma Negra. 

El abogado de la AFIP, Marcos Gastaldi, se constituyó en el tercer deponente de la jornada. “La propiedad estaba a nombre de Trimadera SRL”, indicó. Aseguró que cuando  Laner acudió ante la convocatoria de la comitiva se molestó por el operativo e increpó a algunos empleados buscando saber quién lo había delatado. “Llegó en una camioneta Toyota Hilux gris oscuro, cabina doble”, detalló Gastaldi. Según reveló, los trabajadores al principio se mostraron reticentes a brindar información, pero luego declararon en las actas que se labraron que Laner era su empleador. “Hicieron una exposición espontánea”, destacó.

Gastaldi manifestó que como miembro de la sección penal tributaria de la AFIP tomó conocimiento de la situación porque había indicios de que podría configurarse un caso de trata de personas. “Laner no estaba en alta por los aportes previsionales como empleador, y estaba inscripto como monotributista categoría C”, subrayó.

Otro de los testigos fue Claudia Parisi, también empleada de la AFIP, quien contó que para concretar el procedimiento se habían realizado tareas previas. 

Guillermo Casablanca, uno de los responsables de labrar las actas, dijo que en un primer momento Laner no se asumió como titular del proyecto   vinculado al desmonte de eucaliptus e incluso tiempo después envió una impugnación con un abogado. Expresó que ese mismo día realizaron otros procedimientos y encontraron menores de edad, haciendo hincapié que en todos los casos se labraron actuaciones. Armando Pereyra fue el sexto testigo  que brindó su versión de lo actuado durante la inspección que encabezó personal de AFIP y de la secretaría de Trabajo. Mencionó a que los operarios les pagaban “por palo”

Después compareció Silvana Stronati, quien había firmado un acta donde uno de los trabajadores declaró el horario de trabajo que cumplía. Allí constaba que ingresaba a las 5.30 de la mañana y finalizaba a las 19.30, de lunes a lunes. Por su parte, Ana Milesi, empleada de la AFIP confió que las personas estaban en condiciones de hacinamiento. También habló de las características de los colchones que utilizaban para descansar: “Estaban deteriorados”, consignó. El último testigo de la primera audiencia fue Sebastián Mundani. Como el resto de sus colegas calificó a las condiciones de alojamiento como precarias, así como también que los hombres respondieron que Laner les proveía alimentos y luego se los descontaba de su paga. 

El delito de Trata de Personas está previsto y reprimido por el artículo  145 bis del Código Penal, y prevé una  escala penal que va entre cuatro y 10 años, dado que se aplica una normativa de 2008 y no la actual. Hoy desde las 9.30 está previsto que declaren las víctimas, personal de asistencia a la víctima y funcionarios del ministerio de Trabajo de la provincia. El fiscal es José Candioti y el imputado es asistido por el defensor oficial Mario Franchi.

Un juicio histórico para  la provincia

Los seis trabajadores hallados en condiciones precarias de trabajo y hábitat eran oriundos de la provincia de Misiones. En aquel entonces, como parte del mismo procedimiento, se inspeccionaron otros dos establecimientos forestales en Los Charrúas y La Criolla, ubicados en el Departamento Concordia. En ambos parajes pudieron constatar la presencia de algunos menores de edad, aparentemente bajo las mismas condiciones. Los hombres se dedicaban a descascarar los eucaliptus, en una zona de montes, de difícil acceso y en un contexto signado por la vulnerabilidad. 

En este caso en particular se está ventilando el proceder de un empresario de la Capital del Citrus, de 29 años, que sería el administrador de una firma dedicada a la explotación forestal. Se trata del primer juicio por trata laboral en la provincia. 


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