Policiales
Jueves 21 de Abril de 2016

Juzgan a tres acusados de vender droga en la calle

Complicados. Los hermanos Motta y una mujer, pareja de uno de ellos, están procesados por liderar una banda que comercializaba marihuana en la zona de Puerto Viejo, en la ciudad de Paraná.  Hoy desde las 10 serán los alegatos 

Autos, camionetas y hasta motos pasaban todos los días, en especial los sábados a la noche, por avenida Estrada en la zona de Puerto Viejo en Paraná, paraban pasando calle Anacleto Medina y compraban marihuana. Tal afirmación se desprende de las ocho filmaciones que realizó la Policía Federal y que fueron expuestas en el juicio oral y público que se realiza contra Pedro Motta, Darío Motta y Silvia Gabirondo. 

Los tres procesados que hoy están detenidos en la cárcel de Paraná  están acusados de vender estupefaciente en un barrio golpeado por el delito y muy transitado por su cercanía a un local bailable.  

La minuciosa investigación de la Federal se inició tras la denuncia de dos consumidores. Ese primer paso le permitió a los investigadores, bajo las órdenes del juez Federal, Leandro Ríos, iniciar un trabajo que culminó la tarde del sábado 27 de setiembre de 2014 cuando los policías llegaron al barrio y realizaron tres procedimientos: en una vivienda de avenida Estrada, en otra a la vuelta que tiene su ingreso por calle Anacleto Medina, y en otra casa ubicada en la cortada 1019. El resultado de los operativos fueron exitoso porque le permitió a los federales incautar marihuana fraccionada para la comercialización, dinero en efectivo y una balanza electrónica.  

Según la acusación fiscal, los Motta utilizaban un método de comercialización de estupefacientes particular: la venta callejera, con lugares propicios donde guardar la droga fuera de domicilios, y la transa en plena vía pública. Si bien todos en el barrio sabían que esta situación sucedía, nadie se animaba a hablar por temor a represalias.  

Ayer, el fiscal federal  José Ignacio Candioti hizo públicas las pruebas recolectadas en la instrucción. Así fue que se observaron ocho filmaciones realizadas  por los investigadores. Allí aparecen negociando la venta de drogas con sus clientes los tres acusados. Pero las pruebas no terminan ahí. La Fiscalía ha recogido numerosas declaraciones que permiten edificar un pedido de condena. 

En el juicio quedó claro que los Motta y Gabirondo vendían marihuana todos los días, pero en especial los sábados a la noche. Los investigadores aseguraron que así como se incrementaba el tránsito en la zona los sábados, también aumentaban las ventas. 

Los policías que realizaron el seguimiento declararon ayer y dieron detalles que muestran que los tres procesados, que son defendidos por el abogado Alberto Salvatelli, tenían montado un comercio callejero de venta de marihuana. La acusación dice que los autos, muchos de alta gama, paraban y los acusados se acercaban a entregar la mercancía y muchos seguían para  Bajada Grande. El dinero secuestrado en los allanamientos realizados un sábado dejó demostrado las pingües ganancias que tenían los tres procesados. 

El tribunal integrado por los camaristas Noemí Berros, Roberto López Arango y Lilia Carnero escuchará hoy desde las 10 tres testigos y luego los alegatos de las partes.  La Fiscalía se volcará por pedir una condena, mientras que la defensa irá por la absolución. 

Zona violenta 

El asalto que terminó con la vida del contador Ricardo Lizarraga ocurrido el 22 de agosto de 2014 comenzó en la intersección de Anacleto Medina y Estrada. En esa equina estaban los acusados de cometer el crimen consumiendo estupefacientes cuando comenzaron a perseguir la moto que pasaba por el lugar. 

Si bien en la zona existe mucho temor, los vecinos siempre alertaron de movimientos extraños en la zona ligados al narcotráfico.  El día que se realizó el procedimiento hubo ataques al personal policial que llegó al lugar, pero también muchas personas, desde el anonimato,  destacaron la labor policial. De todas maneras, en la actualidad los vecinos siguen  reclamando presencia policial. 

Números

* 40.000 la plata que tenían los detenidos en sus viviendas producto, supuestamente, de la venta de estupefacientes. 
* 250 los gramos de droga que ya estaban preparados para la comercialización en el barrio.

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