Policiales
Miércoles 17 de Agosto de 2016

Juzgan a policía acusado de fracturarle la mandíbula a un joven para secuestrarle la moto

Juan Manuel Reyes está en el banquillo porque supuestamente golpeó a un muchacho a quien le quería sacar la motocicleta en la ciudad de Diamante, pese a tener, dijo, todo en regla. La víctima debió ser operada

Un violento episodio se debate en los Tribunales de Paraná, que involucra a un oficial de la Policía acusado del salvaje golpe que recibió un joven durante un procedimiento de control vehicular, hace un año y nueve meses en la ciudad de Diamante. Por aquellos días, hacía poco que la Policía había adquirido la potestad para controlar y secuestrar autos y motos en la vía pública y, ante las presiones de las autoridades para aumentar las cifras de vehículos incautados por infracciones, no fueron pocos los procedimientos cuestionados por el accionar violento de uniformados en distintos lugares de la provincia. En este caso, Juan José Sánchez, de 21 años, terminó con la mandíbula partida en tres. Tras una pelea para que el caso no se archive como un hecho contravencional y llegue a juicio, hoy pedirán una condena ejemplificadora para el oficial principal Juan Manuel Reyes,

Juan José declaró en el juicio y contó a UNO la agresión de la cual fue víctima, aquel 22 de noviembre de 2014: "Yo estaba con mis amigos frente e la terminal de Diamante, estaba tomando una cerveza, hasta que se hizo presente un móvil policial, haciendo referencia que me querían quitar mi moto. Yo les pregunté por qué, estaba bien estacionada la moto, yo tenía toda la documentación, el casco, y me dijeron que se la iban a llevar igual, yo me enojé porque era injusto que hagan eso. Me subo a mi moto y les digo 'bueno loco ya me voy', y cuando me quiero ir un policía me da un golpe en la cara, en la mandíbula, que me bajó de la moto, que siguió un poco el trayecto y cayó".

Esos minutos fueron la primera parte del suceso, ya que el resto transcurrió en la dependencia policial. "Ahí me llevaron detenido a la comisaría con mis amigos también, se llevaron las motos de ellos. A la mañana me visitó un médico y no me tocó ni me dio ninguna medicación. Me dijo que no me toque, que me enjuague un poco con agua. Después vino la madre de mi amigo que es enfermera y vio la situación en que yo estaba, que era gravísima. Le avisó a los policías que me lleven al hospital, pero no me llevaron y me hicieron limpiar todo adentro, hacer fuerza, cosa que yo no podía hacer. Me dolía un montón, yo me estaba desangrando adentro del calabozo, y después de 18 horas me largaron del lugar, me dejaron libre", recordó Juan José.

Finalmente, vino la etapa de la asistencia médica y los diagnósticos que evidenciaron la grave lesión que padeció, así como la costosa intervención quirúrgica. "Después de esto fuimos al hospital, me hicieron muchos análisis y radiografías, y todo terminó en que me tuvieron que hacer una operación, poner 16 tornillos en la mandíbula y ocho placas de titanio. En ese momento todo fue pagado por préstamos que pidió mi familia, a mis tíos, a todo el mundo, y hasta el día de hoy queremos justicia", reclamó.

Sobre las secuelas que le quedaron, Juan José describió: "Tengo colocadas todavía las placas, perdí la sensibilidad del labio inferior, me quedaron los dos dientes quebrados y uno flojo, y me duele cuando hay mal tiempo".

Cabe destacar que en las causas por apremios ilegales a personas detenidas, es una constante que los médicos de la Policía no revisen adecuadamente a los heridos, lo que no solo evidencia un incumplimiento de su deber, sino un abandono del paciente en el ejercicio de su profesión. Sin embargo, nunca son alcanzados por sanciones administrativas ni judiciales. Por su parte, el médico que intervino en este caso declaró ayer y afirmó haber revisado al muchacho debidamente en el interior de la celda.

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"Quisieron tapar el delito"


El abogado querellante Nelson Schlotahuer dijo a UNO: "Primero hay que rescatar que se produce un debate, porque esto empieza con una denuncia que hace Juan José y que al principio casi que queda en la nada porque la Policía había hecho un expediente contravencional, esta famosa inconstitucional Ley de Contravenciones que se usa generalmente para situaciones como ésta, para tapar hechos de violencia institucional. Entonces se hizo este expediente y se iba camino de alguna manera a que no existiera delito".

Pero reclamaron medidas a la Justicia para que se avance en esclarecer el hecho. "Posteriormente comenzamos a intervenir, con apoyo del fiscal en ese momento y logramos pericias médicas, ruedas de reconocimiento, y con todo eso logramos determinar que él no se había caído de la moto como decía la Policía, sino que lo habían bajado de la moto de un golpe. Se procedió a identificar al imputado que está en este juicio, y después de más de un año y medio logramos llegar a este debate, que no es fácil, donde hay pruebas directas como la identificación que hace Juan José de la persona que lo golpeó, el hecho de que el imputado estaba encabezando la partida policial", entre otros puntos, afirmó Schlotahuer.

Por último, el querellante dijo que luego del juicio "esta resolución no se tome solamente como un hecho que repercute en Juan José, sino en muchos jóvenes que hoy en día pueden quedar a consideración muchas veces de la buena o mala voluntad de un policía que dice que el hecho es un delito o una contravención. Por eso queremos que haya una condena".


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Testigos y una nueva versión

La versión inicial de los hechos daba cuenta de que los policías llegaron a la zona de la Terminal de Diamante tras el llamado telefónico de una vecina que los alertaba por disturbios. Sin embargo, según declararon ayer los efectivos, ninguno observó que existiera ningún problema en el lugar. Además, la propia vecina (que tiene parientes policía) dijo que no vio a Sánchez en los disturbios, y que en tal caso no hubiera llamado porque lo conoce y sabe que no es violento.

La sorpresa de ayer fue que uno de los policías que declaró como testigo se adjudicó el golpe recibido por Juan José Sánchez. El uniformado dijo que había extendido el brazo cuando los motociclistas pretendían huir, sintió un golpe en el codo y luego vio al joven tirado en la calle. Afirmó que no sabe si el golpe fue en la cara de Sánchez o en la moto y que fue muy leve.

Los testigos que declararon el viernes fueron los de la acusación, principalmente los otros cinco amigos de Sánchez quienes dieron detalles del episodio.

Ayer también declararon dos médicos que asistieron a la víctima. Por un lado, la doctora Lidia Giménez, quien lo asistió en el Instituto Privado de Diamante, pidió radiografías complementarias y lo derivó a un especialista. Luego, el doctor Juan Pablo Nicolaus, cirujano de cabeza y cuello, del Sanatorio Adventista del Plata, contó el resultado de la tomografía que evidenció la fractura doble de mandíbula y describió la intervención quirúrgica en la que le implantaron las prótesis.

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