La Provincia
Domingo 28 de Junio de 2015

Juegos peligrosos

Viral. Un supuesto caso de exorcismo en escuela de Crespo, y las charlas en centros educativos confesionales de Paraná. La preocupación de los padres por el Charlie Charlie u otros juegos que evocan espíritus, bajo la opinión del padre Luciano Murador  

La polémica detonó a partir de la difusión pública de un supuesto caso de exorcismo en una escuela de Crespo, bajo la presunción de que un alumno había sido afectado por el juego viral Charlie Charlie; ello desencadenó luego en desmentidas y aclaraciones. Autoridades educativas amenazaron sanciones, acto seguido se habló de “solo bendiciones” y hasta hubo aclaraciones oficiales por parte del Arzobispado, desestimando que se haya tratado de un exorcismo y que se obró junto con la madre del niño.
En medio de la exposición mediática se incorporó la estigmatización e intromisión de una escuela en algo privativo de las personas, la laicidad de la educación, o el adecuado tratamiento de la salud mental.
Pero también, su repercusión volvió a posar las miradas sobre este “entretenimiento”, que se ha expandido en las escuelas y ha generado también inquietud y temor en los padres. Mera cuestión física o espiritualidad, la perspectiva religiosa ha sido un aporte necesario en la mayoría de los hogares que profesan la fe católica. Es por ello que en las últimas semanas se han propiciado charlas en algunos establecimientos escolares confesionales para tratar de hablar e informar a los alumnos, ante la preocupación de los padres.
Es que para la religión católica, existe Dios y también el Diablo, o el demonio, y estas prácticas ocultistas o espiritistas son un alejamiento de la fe.
Uno de los asistentes convocados a estos encuentros es el Padre Luciano Murador, quien se desempeña en el Seminario de Paraná como formador en Filosofía, pero a su vez se está formando en exorcismo, a través de encuentros que la Asociación Internacional de Exorcistas desarrolla en el mundo. No es exorcista, aclara, pero trabaja en la Diócesis junto con un equipo conformado por otros tres sacerdotes y laicos, en el discernimiento y oraciones de liberación, con la bendición y aprobación del obispo. En 2014, el apa Francisco otorgó reconocimiento jurídico a esa entidad mundial, dando un aval a esta práctica ancestral.

Ante la consulta de UNO, opinó que juegos como Charlie Charlie, la Ouija o el de la copa, son una práctica espiritista “que puede ocasionar daños psicológicos a muchas personas, especialmente a los más jóvenes”, y que además, es una exposición “a entidades espirituales desconocidas”, entre las que no se pueden descartar “las malignas”. “Son fenómenos fácilmente explicables por la ciencia y el sentido común, pero los crédulos y los fácilmente sugestionables, pueden quedar muy alterados”, acotó.

Habló de la temprana edad de los niños que incursionan en ellos, de los riesgos de los cristianos en incursionar en prácticas de espiritismo, adivinación o hechicería, que implican “evocar espíritus de los muertos”, y que la crisis de fe que existe en la realidad, hace “más vulnerables” a las personas “a una influencia maligna extraordinaria”, pero aún más, los lleva “a perder el sentido de sus vidas, la esperanza en los momento de dolor y dificultad, vivir en paz interior con Dios, con los demás y con uno mismo.

—A su entender, ¿qué es el juego Charlie Charlie y qué riesgos encierra?

—Cuando se viralizó el juego entre niños y adolescentes, comenzaron a salir advertencias de todo tipo contra el juego que invoca al espíritu de “Charlie”, que parecía ser una versión más económica que el tablero ouija, -un par de lápices y una hoja-, a través del cual se podría entrar en contacto con espíritus de muertos.

Pero en realidad es una campaña publicitaria de Warner Bros, para su próxima película The Gallows (La Horca), cuyos protagonistas juegan a invocar a “Charlie”. De aquí surgió y se viralizó por todo el mundo a través de las redes sociales el pasado mes de mayo. Luego la productora cinematográfica compartió el tráiler en su canal de Youtube. Si ven el adelanto de la película The Gallows escucharán a los protagonistas invocar a “charlie, charlie” y la imagen inicial muestra el juego con los lápices. Es una estrategia de marketing.

La película, producida por los mismos productores de Actividad Paranormal y La Noche del Demonio, escrita y dirigida por Travis Cluff y Chris Lofing, se estrenará en Estados Unidos el 10 de julio y la publicidad previa ha surtido efecto.

En todo esto hay una preocupación fundamentada tanto de parte de psicólogos, sacerdotes, educadores y padres porque muchos niños y jóvenes comenzaron a jugar a “charlie, charlie” con las mismas intenciones que cuando juegan a la Ouija o al juego de la copa. Y tienen razón, por el daño psicológico y espiritual que ocasiona la práctica espiritista a muchas personas, especialmente a los más jóvenes. Por otro lado, es un exponerse o dar pasos a entidades espirituales desconocidas, entre las cuales no podemos descartar las malignas.

Al igual que la Ouija y la copa, estos fenómenos son explicables fácilmente por la ciencia y el sentido común, pero los crédulos y los fácilmente sugestionables, pueden quedar muy alterados por un pequeño movimiento de un lápiz en una sala silenciosa y oscura.

El otro riesgo a mi juicio que hay que advertir, es sobre la influencia que hoy tiene una campaña publicitaria para generar un fenómeno de esa magnitud.

—¿Por qué cree hay tal atracción por este tipo de juegos, no solo el de Charlie?

—En general, el mundo del espiritismo genera mucha curiosidad. Creo que esta es una de las causas más fuertes.

—¿Qué se aconseja hacer a las instituciones escolares que ven estos juegos?

—Desde el punto de vista psicológico y espiritual, siempre es desaconsejable este tipo de prácticas ocultistas o espiritistas, que no solo son perjudiciales cuando quienes lo practican son muy sensibles o fácilmente sugestionables, sino que es una puerta abierta para alejarse de la fe en Dios (que es vivir en paz y en Su alegría) y vivir en una religión del miedo, la superstición y la oscuridad.

—¿Qué le plantean los chicos? Qué entienden ellos por ese juego? ¿Qué le dicen luego de la charla que les da?

—Los chicos plantean dudas de todo tipo, por ejemplo: si pueden hablar con las almas, si el diablo existe, si una persona puede quedar poseída, relacionan muchas otras películas con el tema.

Entienden bien que cuando juegan a Charlie-charlie están en “algo raro”. No saben definirlo, ponerlo en palabras. Otros solo lo toman como una aventura o un desafío entre ellos, por eso se llama el desafío de Charlie-charlie.
Luego de la charla agradecen, preguntan muchas cosas, comentan, etc.
—¿Se advierte que a diferencia de antes, bajó la edad de los chicos en este tipo de juegos? Tiempo atrás, eran realizado por adolescentes o jóvenes, y ahora ya se realiza en Primaria. ¿Por qué? ¿Hay alguna causa especial?
—La característica que he observado es que este “juego” lo han realizado chicos en edades muy tempranas. La causa no podría especificarla: una hipótesis podría ser que es muy fácil y simple de llevar a cabo, solo se necesita una hoja y dos lápices. Otra puede ser que se haya hecho muy popular en las redes sociales, y esto haya influenciado a los chicos de menor edad también.
—¿Cómo definiría al juego de la Ouija?
—El catecismo de la Iglesia Católica y la Sagrada Escritura enseñan que estas prácticas de evocación de los muertos (como es el caso de la ouija) son contrarias a la fe. Más allá de los efectos peligrosos de esta y otras prácticas (espiritismo, adivinación, hechicería), las mismas son contrarias al respeto que se debe tener a Dios porque ‘encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos, están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios’, como versa el Catecismo de la Iglesia Católica.
—Según los riesgos de ese tipo de juegos que evoca a espíritus, ¿puede ocurrir que un chico quede poseído?
—Es muy difícil responder esto. Cuando una persona entra en el espiritismo, se expone a una posible influencia extraordinaria maligna. Pero de ahí a que de hecho haya una posesión demoníaca, hay mucho camino por recorrer y Dios es un Padre muy bueno que nos cuida mucho.
—¿En la actualidad se conoce si hay mucha gente poseída? ¿Cambiaron edades o puede afectar a cualquiera? ¿A qué motivos atribuye esta situación?
—Los casos de posesión (en el sentido riguroso del término) son infrecuentes. En cuanto a las edades en general, lo que se constata de influencias malignas extraordinarias es que son jóvenes. Entre 15 y 40 años, al menos en mi experiencia. No puede afectar a cualquiera; solo las personas que se exponen y no están “protegidas” es decir, que no llevan un camino de fe y discipulado de Jesús. Si la persona intenta vivir en amistad con Jesús y los hermanos, si frecuenta los sacramentos (son bautizados y bautizan sus hijos, misa, confesión), si se empeña en practicar la caridad, la verdad y el bien aunque les cueste, difícilmente tenga un episodio de este tipo.
Cuando el papa Benedicto XVI convocó el año de la fe, decía en el numero 2 del motu proprio Porta Fidei (la puerta de la fe): Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas.
Esta, para mí, es la causa más fuerte: la crisis de fe en Jesús Vivo y Resucitado, de que haya personas que no solo son vulnerables a una influencia maligna extraordinaria, sino a temas de mayor importancia como por ejemplo perder el sentido de sus vidas, la esperanza en los momento de dolor y dificultad, vivir en paz interior con Dios, con los demás y con uno mismo, etc.

Peleas y divisiones en la vida diaria
La Iglesia ha mantenido constantemente la existencia del Demonio o del Diablo en su credo. Y según Murador, puede obrar bajo dos formas.
La más común es la ordinaria, a través de la tentación, para lograr la enemistad y dar la espalda a Dios. “Así, entran las tentaciones más normales que nos llevan a cualquier pecado que podemos encontrar en los 10 mandamientos. Por ejemplo: nos tienta con la comodidad de no ir a misa, de no ayudar a mi hermano, mentir, robar, pero creo que un signo muy claro es cuando hay división; este signo es el más claro de su presencia. Cuando uno ve que en algún sitio (familia, trabajo, comunidad) hay una división que lleva a peleas fuertes, falta de concordia, entonces en principio (más allá de temas humanos vinculares), hay que pensar que el maligno está presente y hay que rezar para que el Espíritu Santo una los corazones con su amor divino”.

La otra, dijo, es la presentación de un modo extraordinario, con el acceso al ámbito físico. “Allí uno ve cosas ‘raras’, siente presencias maléficas, pero es fruto de una exposición de la persona (haber estado en sectas, vinculado a “juegos”, quiromancia, médiums), y de una falta de protección en la vida de la Gracia de Dios. Por eso insisto, no hay que tener miedo, sino aprender a descansar en el amor del corazón de Jesús y en los brazos de nuestro Padre Dios y junto con esto no exponerse a ningún tipo de práctica que nos aleje de Él”.
Exorcismo y liberación
Murador contó que prosigue en su formación de exorcista, a través de la participación de encuentros internacionales. Se trata, dijo, de una formación continua y permanente. “Ahora hemos conformado un equipo en el que básicamente somos cuatro sacerdotes, que estamos llevando a cabo la ayuda de las personas en equipo junto con tres profesionales de la salud y otros laicos y personas que rezan mucho por las personas que están necesitando el consuelo de Dios cuando se ven afectadas”, y aclaró: “No somos exorcistas, estamos realizando un camino de aprendizaje en este campo, solo realizamos discernimiento y oraciones de liberación con la bendición y aprobación del obispo”.
Respecto de esa metodología, subrayó que “son muy efectivas para la liberación del maligno” y contó que con el equipo de trabajo tratamos de realizar una escucha atenta desde el corazón y ayudar a ver si lo que relata la persona es una afección natural o de otra índole. Hay otros sacerdotes en la provincia que también se ocupan de realizar este acompañamiento a las personas que sufren afecciones malignas”.
Para esta tarea, contó, previamente –según enseña la Iglesia desde el siglo XVII– hay que descartar cualquier enfermedad psiquiátrica, mediante observación de profesionales. Luego se realiza un registro de signos de la persona al momento de la oración, para verificar la necesidad o no de rezar un exorcismo.
El exorcismo es una sacramental, que consta de distintos pasos: la aspersión del agua bendecida, la rogativa letánica de liberación; la recitación de salmos y rogativas; la proclamación del Evangelio; la imposición de manos sobre la persona a liberar; el recitado del símbolo de la fe o la renovación de promesas bautismales; la oración dominical; la ostensión de la Santa Cruz. Y finalmente el recitado de las fórmulas del exorcismo: el ruego a Dios por la liberación de la persona y seguidamente la fórmula imperativa en la que se manda al demonio que salga.
“Este ritual se va repitiendo, en una o diversas celebraciones, hasta que se logra la liberación definitiva. Se cierra el ritual con un cántico de acción de gracias, una oración y una bendición”, explicó Murador.


El caso en una escuela de Crespo
La información fue que en la escuela primaria Nº 54 Tomás Guido de Crespo, un niño había sido sometido a un exorcismo por el cura de la parroquia San José, Juan Frank.
El propio prelado, que pertenece a la congregación del Verbo Divino, reconoció que el exorcismo se realizó en el patio de la escuela, frente a los docentes y los alumnos, luego de ser convocado por las autoridades de la escuela ante la certeza de que el juego llamado “Charlie Charlie”, habría afectado a un alumno. El hecho fue cuestionado por el supervisor escolar de escuelas de jóvenes y adultos del Departamento Paraná, Roque Santana, por atentar contra “la laicidad, la intimidad del chico y las leyes de salud mental”.

Entre las distintas voces que aparecieron por el tema apareció el Arzobispado de Paraná, que hizo público que: “El padre fue invitado a bendecir a un alumno de la escuela de esta localidad, según nos informara el párroco Enrique Oggier. Esto aconteció el pasado 10 de junio y fue en presencia de su madre que avaló y participó de ese momento. Es importante resaltar que lo que realizó el presbítero fue una bendición y no un exorcismo como trascendió en su momento. Para llevar a cabo un exorcismo es necesario generar ciertas instancias previas como la autorización del obispo, estudio y análisis de la situación de la persona, entre otros. Y esta no fue la situación”, se planteó oficialmente.





 

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