La Provincia
Miércoles 15 de Abril de 2015

Jóvenes preventores abordarán las adicciones en Padre Kolbe

Docentes y estudiantes de la UNER y la Uader trabajan en uno de los barrios más postergados de Paraná junto a organizaciones sociales y de salud. Lograron un proyecto para especializarse.

Docentes y estudiantes de diferentes facultades de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y también de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) abordarán el problema de las adicciones junto con la comunidad del barrio Padre Kolbe de Paraná. Recientemente fue aprobado un proyecto donde propusieron la formación de jóvenes preventores para que en la zona pongan en juego sus conocimientos y colaboren con organizaciones sociales, educativas y de la salud, a fin de resolver uno de los mayores inconvenientes detectados en el lugar. La propuesta de trabajo surgió de la cátedra de Salud Pública de Ingeniería (UNER).

Quien está al frente del proyecto es Fernando Leonel Sassetti, bioingeniero, quien dijo a UNO: “Todo empezó en la Cátedra de Salud Pública de la Facultad de Ingeniería, donde participaron por ejemplo, el centro de salud Humberto D’Angelo, vecinos del barrio, la vecinal y escuelas como el Gaucho Rivero. Advertimos que la principal preocupación en la comunidad es el consumo de sustancias en niños de baja edad, y a partir del problema se realizaron diversos encuentros”. Pero para lograr el proyecto hubo todo un camino que atravesaron tanto los docentes como los estudiantes, en conjunto con la comunidad del barrio y sus organizaciones.

“El objetivo fue relacionar las actividades de extensión universitaria con las de docencia. Abordar la problemática de la comunidad y desde la enseñanza buscar alternativas para resolverlos”, agregó. En 2014 los estudiantes visitaron el barrio, hablaron con los vecinos y trabajadores del centro de salud para conocer alternativas sobre el abordaje de las adicciones e investigaron. Luego relevaron a las organizaciones vinculadas a la problemática como el Centro Huella, el Grupo Institucional de Alcoholismo del Hospital Escuela o los programas del Ministerio de Salud de la Provincia, entre otros.  

Después armaron un proyecto de voluntariado y lograron financiación para continuar con la actividad y hasta sumaron a trabajadores de la Facultad de Ingeniería para desarrollar actividades en estrategias para hábitos saludables. “Lo que fue aprobado ahora es la formación de jóvenes preventores de adicciones basado en la necesidad de transmitir información válida entre pares. Es una estrategia donde, desde la cátedra, buscamos formar un equipo interdisciplinario. El voluntariado está por comenzar y en los próximos meses la formación de jóvenes preventores. La idea es generar intervenciones en el lugar y abordar la problemática en el territorio”, remató Sassetti.


Entre varias disciplinas


El proyecto que comenzará a funcionar en las próximas semanas tiene como objetivos la formación de Preventores Juveniles en violencia y adicciones, la incorporación de la problemática a la currícula docente para brindar conocimientos y el abordaje de la comunicación popular en el barrio Padre Kolbe.

“Hay familias que tienen el problema y que necesitan hacer algo, hay organizaciones con conocimientos específicos y jóvenes en la universidad que quieren ayudar”, señaló Fernando Sassetti, y agregó: “Horacio Tabares, del Centro Vínculo, fue uno de los docentes invitados para estudiar el sistema de atención y con él se hicieron tres talleres”.


Fomentan la formación para resolver problemas concretos

Este proyecto surgió de la necesidad de abordar demandas de la comunidad y continuar con actividades emprendidas en 2014 donde los estudiantes de la cátedra Organización de los Sistemas de Salud desarrollaron actividades vinculadas con la problemática de las adicciones.

Según los propios impulsores de este proyecto, la localización geográfica es la escuela Nº 52 Gaucho Rivero y cuenta con el área programática del Centro de Atención Primaria de la Salud Humberto D’Angelo. En toda la zona viven unas 12.000 personas y hay un grupo importante de familias en un contexto social de vulnerabilidad.

En un censo realizado por agentes sanitarios en 2012, se identificó que el 27,24% de los encuestados poseía algún tipo de trabajo u ocupación; que el 26,65% estaba desocupado; y el 46,11% restante eran menores de 18 años.

Los vecinos y los trabajadores del centro de salud observaron un aumento en la población de jóvenes que consumen sustancias psicoactivas y una baja en la edad de iniciación y el dato surgió también de un conjunto de entrevistas que llevaron adelante los estudiantes y docentes.

Según el proyecto, a partir de las actividades realizadas con la comunidad, afirmaron la existencia de una elevada tolerancia social al consumo de sustancias adictivas legales como el tabaco y el alcohol, e ilegales como la marihuana y psicofármacos, entre otras, asociadas a una baja percepción del daño que genera el consumo.

También dieron cuenta de un déficit de recursos en el sistema de salud y de educación destinados al abordaje preventivo de esta situación donde los diversos actores de la comunidad manifestaron la necesidad de contar con especialistas y fomentar la formación especifica, para avanzar en resolver la problemática en el barrio.

 

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