La Provincia
Martes 02 de Febrero de 2016

Jóvenes destacan la experiencia de conocer diferentes culturas

Dos paranaenses de 17 años participan de un intercambio y comparten sus vivencias desde Europa, donde se quedarán por varios meses

Franco Calvo y Gabriel Stella son amigos. Tienen solo 17 años y hace una semana partieron hacia Europa para vivir la experiencia de conocer otras culturas. Estuvieron juntos en Ezeiza con sus familias, pero cada uno abordó un avión distinto que los llevó a cada uno a su destino, donde van a estar casi un año yendo a la escuela y aprendiendo cómo son los modos de vida de una patria extranjera.

Franco llegó a Lüdinghausen, Alemania. Se quedará en ese país hasta finales de octubre y convivirá con tres familias diferentes a lo largo de su estadía. Ya lo recibió la primera, que lo alojará por tres meses, y enseguida se sintió a gusto. 

Sabe que pasará mucho tiempo lejos de su casa, pero igual se animó a participar de un intercambio propuesto por un club local de Rotary International. “Decidí hacerlo porque me encanta viajar. Tuve la posibilidad de hacer anteriormente otros dos viajes solo: estuve un mes en Estados Unidos, en la casa de un amigo, y a través de media beca que obtuve en la escuela Dante Alighieri hice un curso de un mes en Camerino, Italia”, contó a UNO a través de WhatsApp, y agregó: “Me gusta aprender idiomas, conocer gente y otras culturas. Eso es lo que anhelo hacer en Alemania. Mis expectativas son aprender bien su lenguaje y saber cómo se vive en este hermoso país”.

Su familia anfitriona está compuesta por un matrimonio joven que tiene dos hijos, pero uno de ellos está en Australia, también de intercambio. Franco comentó que son dos personas que trabajan en un emprendimiento propio y destacó: “Viven en un lugar muy tranquilo, un poco apartado de la ciudad. Ellos también son muy tranquilos, trabajan mucho pero nunca se estresan, los dos se toman todas las cosas bien o buscan una solución a lo que deben resolver”. Asimismo, expresó: “Son muy deportistas y llevan una vida saludable. Además son muy generosos y cuando necesito algo enseguida me lo consiguen. Me dieron una notebook y una bicicleta para que pueda moverme por la ciudad”.

El tránsito del poblado donde reside fue una de las cosas que más llamó su atención. El adolescente contó que los alemanes son muy respetuosos al manejar y jamás cometen una infracción. “El tránsito acá es increíble. En Argentina, la gente por apurarse y ahorrar cinco minutos, hacen estragos. Acá nunca llegan tarde, son puntuales, y la prioridad de paso la tienen siempre los peatones y los ciclistas, los autos paran para dejarlos pasar. Nadie se salta las leyes, porque les pueden quitar la licencia de conducir, que les cuesta 3.000 euros sacarla”, indicó.

Por otra parte, mencionó que el trato entre las personas es diferente: “Los argentinos somos más cálidos y hay más contacto. Acá en cambio nos saludamos dándonos la mano, incluso con gente de nuestra edad, y no se estila tutear a nadie hasta que no se lo conoce bien. No es que sean fríos, sino que son muy respetuosos y se relacionan de manera distinta”, dijo y acotó: “Me gustó mucho cómo es la gente; a ellos no les llama la atención que haya alguien de otro país, como pasa a veces en Paraná cuando va alguien de intercambio, porque están más acostumbrados a la internacionalidad”.

Por último, se refirió a la comida y relató: “Los horarios son muy estrictos y se cena temprano, alrededor de las 18. Son cenas siempre frías y generalmente consisten en pan con fiambre y queso. Tienen una variedad enorme en lo que es comida, chocolates, panes y cervezas. Los panes son riquísimos, con combinaciones y rellenos; lo mismo pasa con los tipos de jamón. Casi no consumen carne vacuna y toman mucha cerveza en familia, a cualquier edad”.

Rumbo a Francia

En el caso de Gabriel, la idea de hacer un intercambio surgió por invitación de su amigo Franco. Había una vacante para ir a una localidad llamada Tours, en Francia. Aunque al principio no estaba del todo convencido porque no habla francés y no conocía la cultura de ese país, terminó animándose, apoyado por su familia y sus amigos. “El sábado a la mañana, antes de viajar, me levanté con miedo, porque no sabía qué me esperaba. Era todo nuevo. Pero mi familia me alentó y me dio consejos. El viaje en avión fue tranquilo, casi sin turbulencias, y aunque yo me mareo un poco, sobre todo en el aterrizaje, por suerte salió todo bien”, contó a UNO. 

Allá lo recibieron algunos integrantes de su primera familia anfitriona, con un cartelito que decía “Argentina”. Luego conoció a los demás: “Son muy buenas personas, pero son rectos, estrictos. Van a la iglesia todos los días, pero no me obligan a acompañarlos. No se puede tomar ni fumar. Al llegar de la calle hay que quitarse las zapatillas o calzarse otras limpias para no ensuciar la casa”, comentó, en referencia a algunas de las costumbres del que será su hogar por varios meses.

Gabriel aclaró que aún no tuvo tiempo de recorrer mucho el lugar, porque las jornadas de clases son extensas: “Hay días que ingreso a las 9 y salgo a las 18”. Las salidas que pudo concretar fueron con sus nuevos amigos, con quien compartió algunas singularidades: “Son muy buenos pero no todos hablan inglés ni español, lo cual complica un poco la comunicación porque yo no hablo francés. De todas maneras, quienes hablan inglés ofician de traductores”, mencionó como anécdota.

Entre las cosas que más le gustaron hasta ahora, señaló: “Hay lugares muy lindos. Cuando venía me encantaron los campos, son bien llanos y se ve que los cuidan mucho. Y al ingresar a Tours, me gustó el centro. Hay muchas casas viejas y edificios históricos. Me gustan las casas viajes y acá hay muchos edificios históricos. Las viviendas son antiguas pro fuera y parecen pequeñas, pero por dentro son grandes y muy modernas”.

El joven, que se quedará hasta el 14 de noviembre, expresó también que en la ciudad hay mercados en la calle, parecidos a los que hay en Argentina, pero hizo hincapié en que la mayoría de las cosas y las costumbres son diferentes: “No se ve mucho la televisión; las casas están pintadas de colores neutros; las calles son cortas y hay que dar grandes vueltas si se quiere regresar por alguna. Las escuelas son muy grandes, y a la que voy concurren unos 2.000 alumnos”, enumeró a modo de ejemplo.

Entre sus expectativas, sostuvo que quiere pasarla bien, hacer muchos amigos y llevarse bien al menos con la mayoría de la gente, aprender otro idioma y conocer otra cultura. “Mi mejor amigo se fue de intercambio en Alemania. Lleva el mismo tiempo que yo porque nuestros vuelos salieron con cinco minutos de diferencia. Él planeó este intercambio desde principios del año pasado y me dijo en agosto que quedaba un lugar libre para Francia. Nunca pensé que iba a estar acá, y en realidad tampoco que iba a participar en un intercambio, pero enseguida me convenció”, narró, y dijo como conclusión: “Decidí hacer este viaje porque me pareció una oportunidad única. Tenía el apoyo de todos mis amigos y mi familia. Si bien prefiero el inglés, el francés es un idioma muy lindo, aunque un poco complicado a la hora de pronunciarlo”.

Invitación a participar de los intercambios

“El programa de Intercambio de Jóvenes de Rotary International ofrece a miles de estudiantes la oportunidad de conocer gente de otros países y nuevas culturas, sembrando así la semilla perdurable de la comprensión internacional”, señaló a UNO Nadia Navarrete, quien integra el club Rotary Paraná Plaza. 

Asimismo, comentó que este programa ofrece numerosos beneficios a los jóvenes participantes y a sus mentores, a los anfitriones rotarios, así como a la comunidad en general. “A través del intercambio de jóvenes, los estudiantes aprenden de primera mano todos los aspectos de la vida en otro país. A medida que su visión del mundo se amplía, se hacen más maduros y desarrollan un concepto más profundo de sí mismos” señaló.  

“La inmersión en el sistema educativo de otro país realza su crecimiento académico y personal”, dijo, y recordó que quienes deseen participar de un intercambio pueden pedir más información a través de la página de Facebook: Rotary Club Paraná Plaza. 

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