Contrabando
Sábado 06 de Agosto de 2016

Irá a prisión por el contrabando de vehículos de alta gama a Paraguay

En el adelanto de sentencia, el TOF le aplicó a Cristino Galeano Godoy una pena de cuatro años y medio de cárcel. Está preso desde 2015

En un veredicto unánime, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná condenó ayer a la pena de cuatro años y seis meses de prisión al ciudadano paraguayo Cristino Galeano Godoy, por considerarlo autor responsable del delito de contrabando de exportación en grado de tentativa y además se le impuso la inhabilitación especial por seis años para ejercer el comercio y para desempeñarse como funcionario público. En consecuencia, los jueces resolvieron en consonancia con el pedido de pena que había solicitado el Ministerio Público Fiscal.
En su alegato, el fiscal José Candioti había reclamado la prisión efectiva para Galeano Godoy, porque en su tesis acusatoria llegó a la conclusión que se había acreditado la materialidad del hecho por la prueba documental y testimonial existente. "Se pudo corroborar que el 24 de marzo de 2015, a las 2.50, el acusado desplegó una conducta para intentar engañar a las autoridades argentinas", formuló el funcionario en un tramo de su exposición.
En el debate presenciado por UNO se pudo conocer que Galeano Godoy, de 31 años, quiso atravesar el paso fronterizo ubicado en el puente General San Martín que une Gualeguaychú con Fray Bentos (Uruguay) en una camioneta marca Toyota, modelo Hilux, con patente de bandera paraguaya, valuada en 40.000 dólares y que poseía documentación adulterada. Esta irregularidad surgió luego de una revisión vehicular efectuada por personal de la aduana argentina-uruguaya. Allí no solo se advirtió que el número de la cédula no coincidía con el número de chasis ni la patente de la camioneta, sino que a partir de un alerta emitido por la aduana regional de La Plata se pudo determinar que el rodado había sido robado dos días antes.

Los testigos lo dejaron mal parado
La declaración de los seis testigos convocados por la Justicia federal puso más luz sobre el accionar delictivo del hombre que se desempeñaba como chofer de micros de larga distancia y que también hacía viajes particulares. El primer testimonio fue el de Mauricio Bertoni, funcionario de la Aduana y que estuvo a cargo del procedimiento aquella madrugada. Durante su relato recordó un hecho particular: "Me pareció que ese apellido tenía una alerta de la región La Plata". Ante esta circunstancia dijo que le informó del hecho al jefe de turno, Julio Luna.
Bertoni indicó que le llamaron la atención las calcomanías pegadas en los vidrios donde va grabada el número de la patente. "Nos pareció extraño que la llave de la camioneta no tuviera control remoto; era una llave común la que abría", mencionó. El aduanero también manifestó su sorpresa por el estado en que se encontraba el sistema eléctrico del rodado: "Debajo de la guantera había un sistema para abrir el auto que no era el original".
En segundo lugar compareció María Bocalandro, una de las testigos civiles que participó del operativo. La mujer coincidió en varios puntos con el relato de Bertoni, sobre todo cuando apuntó a las inconsistencias entre el número de chasis del motor y lo que estaba registrado en la cédula. Bocalandro había declarado en la etapa de instrucción que Galeano Godoy iba a acompañado de otra persona, mientras que ayer dijo que iba solo en el vehículo. Esta contradicción fue marcada por el abogado defensor César Edelmiro López Molinas.
Después brindó su versión de los hechos el jefe de turno de la Aduana Gualeguaychú, Julio Luna. La narración desplegó una similar estructura y contenido que el resto de sus compañeros, con la única diferencia de que por su cargo contó que debió informar del procedimiento al supervisor de turno y éste a su vez lo hizo con el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay. En tanto, Carlos Caballero, también funcionario de la Aduana recordó que esa noche no estaba de turno, pero que fue convocado para colaborar en la requisa del rodado. "Con el Enisa -sistema de control- se constató que el auto tenía patente argentina", sostuvo.
Finalmente declararon Jorge Cardinó y Gladys De los Santos, ambos testigos civiles.

Que sí, que no, y una justificación poco convincente

El imputado lleva detenido un año y cinco meses en la Unidad Penal Nº 4 de Concepción del Uruguay. En el comienzo del debate por consejo de su defensor se negó a declarar, pero antes de los alegatos cambió su parecer: dijo que había sido contratado por Emerson Guardalara, un empresario paraguayo para trasladar vehículos de alta gama entre Buenos Aires y Paraguay. "No tenía conocimiento de la situación, de los vehículos adulterados y de la patente modificada. No sabía que era robado", ensayó al reclamar por su inocencia. Ante una pregunta del Tribunal, explicó que realizaba entre dos y tres viajes semanales a la Argentina para trasladar contingentes que hacían compras en La Salada. Aunque el fiscal desnudó la poca credibilidad de su estrategia: según un informe de su movimiento migratorio estableció que el hombre ingresó y egresó en varias oportunidades entre 2014 y 2015, utilizando el mismo número de patente para ejercer los contrabandos. "Su testimonio fue absolutamente inverosímil, ya que el material documental lo contradice y además quedó configurado el delito", fundamentó Candioti. Por esta razón tuvo en cuenta que "hay razones para apartarse del mínimo en el pedido de pena" y que la misma "esa adecuada al principio de culpabilidad".
En tanto, el defensor López Molinas solicitó su sobreseimiento porque "desconocía la situación imperante, no posee antecedentes penales y porque al estar en prisión no puede establecer vínculo con su familia ni con su hija que padece problemas de salud. No veo tipificada la acción penal ni el accionar doloso", argumentó.

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