Accidente vial
Martes 19 de Julio de 2016

Intentan rescatar ruinas de una fábrica del siglo XIX

A pedido de una ONG, la comuna de Paraná realizó gestiones para la puesta en valor de una cervecería que funcionó hace más de 100 años en el subsuelo del campo de golf de El Brete

La Municipalidad de Paraná, a través de la subsecretaría de Planeamiento, gestiona el rescate y puesta en valor de las ruinas de una cervecería que funcionó entre mediados y fines del siglo XIX. A pedido de la ONG Rescate de la Historia, se han realizado gestiones ante el Club Atlético Estudiantes, institución propietaria del referido inmueble, ya que las citadas construcciones se ubican en el subsuelo del Campo de Golf de El Brete.

El titular del área de Planeamiento, Adrián Bassi, señaló que el inmueble es una construcción subterránea, como tantas que posee Paraná y presenta un excelente estado a nivel estructural por lo que puede ser rescatado y destinado a usos comerciales, turísticos o culturales. Si bien se ubica dentro de una propiedad privada, su proximidad con la vía pública lo haría accesible para su visita sin afectar el uso del predio.

Según la Asociación Civil Rescate de la Historia, las ruinas que existen dentro del predio del campo de golf, son los vestigios de un pasado esplendoroso de la industria entrerriana. Se trata de lo que quedó de la Cervecería Argentina, propiedad de Conrado Filsigier, que en las dos últimas décadas del siglo XIX compartía con otras firmas la producción de ese producto. Era un establecimiento cervecero de gran magnitud, instalado en el lejano paraje al que se llegaba por el camino que conducía al "Saladero" o de las "Aguas Corrientes", como se lo conoció más tarde. En 1885 la Cervecería Argentina fue transferida al empresario Osvaldo Fontana, quien la llamó Cervecería Italiana.

Esta Asociación Civil también gestionó hace años que el lugar fuera analizado por el arquitecto Daniel Schávelzon, magister y titular de la Cátedra de Arqueología Urbana de la Universidad de Buenos Aires. El experto dijo que el inmueble consiste en dos bóvedas de mampostería de ladrillos sostenida por paredes de piedra bien trabajada, unidas por un arco portante al centro, que miden en total 21,60 metros de largo por 5,15 de ancho y medidas interiores, con paredes que alcanzan los 0.60 metros de ancho. La altura de los muros es de 2,10 metros y la bóveda tiene 2 metros de alto. "Es evidente que el piso actual, de arena, no es el original, el que debe estar más abajo", expresó.

"En forma hipotética –indicó Schávelzon– en virtud del poco tiempo disponible para su análisis, consideramos que se trata de una construcción de mitad del siglo XIX, posiblemente y en base a comparaciones con estructuras similares conocidas, fechable hacia 1850-1870", agregó. La función que debió cumplir es difícil de atribuir se trató de un pozo de desagüe o un sótano para resguardo de la producción.

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